Frederick Brown – El ser mente

Hola, ofidios.

De nuevo, tras muchos años, con Brown, en esta ocasión con El ser mente. Sus Pesadillas y geezenstacks en su momento, hace años, me pareció gracioso. Lo de Marciano, vete a casa lo tengo en la pila, y dado que es ‘de risa’ le tengo miedo (no soporto muy bien el humor literario).

Con los marcianitos de las narices en mente cogí este libro. Vamos, que lo hice con cierto repelús. Pero tenía letra gorda y no era precisamente un mazacote: necesitaba lectura ligera después del último chasco, la basura de McCarthy.

¿Con qué me he topado? Con una lectura en verdad ligera. Rápida, muy rápida. Tanto que ha pasado sin pena ni gloria. Un malo maloso que en el fondo es estúpido, un protagonista que de tan listo no se lo cree ni su autor, una acción muchas veces forzada en plan deus ex machina (a causa a la estupidez del malo). Incluso con dosis de sexo velado al principio de la novela, supongo que por eso de enganchar a los lectores.

Al escribir esta reseña, y pensando en el protagonista de este libro, no puedo evitar recordar Que desciendan las tinieblas y su hombre renacentista. El resultado del conjunto es muy similar a ese otro libro de Sprague: no resulta fallido por un pelo. Entretiene sin ofender demasiado al lector, y eso ya es algo.

Un 5 raspado y a por el siguiente.

Chau.

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