China Miéville – Kraken

Hola, culebras.

Tras haber leído hace un tiempo La estación de la Calle Perdido debo decir que agarré con una mezcla de sentimientos este Kraken. Me explico: el otro libro me pareció de lo más interesante y fresco, invitando a profundizar mucho más en ese mundo de Nueva Crobuzón, pero lo leído en la contraportada de Kraken no me atraía, la verdad. Será una engañosa primera impresión, me dije. Seguro que Miéville hace que olvide la soberana premisa/chorrada inicial del libro despliega un escenario tan rico como el que se veía en Calle Perdido.

Iluso. Jodido iluso. No supe, o no pude, dejar de pensar una y otra vez la absoluta estupidez de la que parte la novela. No podía engancharme en la novela. Me decía ¿pero qué tontería esta, la que se está liando por un puñetero calamar muerto? La cosa no se arregla, pero nada, cuando empieza a enredarse tanto con los cultos como con la huelga. De hecho la aparición de la huelga me resultó de lo más chirriante: dos libros, dos huelgas. Demasiada casualidad. ¿Qué pasa? ¿En cada libro de Miéville aparecerá una huelga? ¿A eso se limita la reivindicación política –que parece muy comprometido– de este hombre?

Huelga o no el libro avanzaba y yo veía cómo la desidia y la apatía me poseían. No me apetecía continuar la lectura. Eso sólo me ha pasado en muy contadas ocasiones en mi vida: Miéville se une al reducido grupo del que ya forman parte Bernard Wolf (Limbo) y Walter M. Miller (San Leibowitz y la mujer caballo salvaje).

Tal desidia me producía su lectura que dejaba lo abandonaba cada vez que tenía la menor excusa y me ponía con otros libros: un total de nueve obras pasaron por mis manos, leídas, acabadas y comentadas, antes de cerrar este Kraken. Me parece muy triste y una clara muestra de fracaso de la obra de Miéville: sólo lo he acabado a base de pura fuerza de voluntad.

No voy a decir más de este libro dado que supondría dedicarle un esfuerzo que no se merece. Le pongo un tres pero a esta nota añado otra más, sobre todo para navegantes: yo soy ese al que La historia de tu vida (Ted Chiang) no le gustó nada de nada.

Adiós.

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