Stephen King – La hierba del diablo

Hola, culebrillas.

Pues va a ser que sí, que me he lanzado de cabeza a leer toda la saga de LTO. Tras la anterior reseña ahora toca ya, por fin, meterse en harina. Ésta es la segunda vez que leo La hierba del diablo, la anterior hace quince años más o menos. Pese a ello el libro se conserva más o menos bien: amarillea un poco pero nada más. Para las lecturas he tirado de mis versiones viejas: carezco de dinero para conseguir las nuevas ediciones, de las cuales sólo poseo Mago y cristal (al no poder encontrar la antigua La bola de cristal me tuve que hacer con esa nueva edición, sí o sí). Sé que entre ambas versiones hay ciertas diferencias, pero según he creído entender no afectan demasiado al desarrollo. Y siempre quedan las páginas en las que se resaltan las modificaciones.

Stephen King - La hierba del diablo

Stephen King – La hierba del diablo

Lo digo, al tema. El primer libro en realidad consta de varios relatos individuales pero continuados. Vamos a ellos.

  1. La cosa empieza con ‘El pistolero’, cuanto crudo y que demuestra el bien partido que puede sacar King a un lenguaje en apariencia (sólo en apariencia) parco. El texto parece toda una lección magistral de cómo la economía de recursos no se contradice con conseguir un ambiente asfixiante. Sin lugar a dudas King cuenta con un el rico imaginario que a lo largo de más de un siglo ha generado el oeste americano: nadie necesita mucha explicación para poder ‘ver’ lo que sucede casi con pelos y señales. Aun así el autor logra retorcer más aun el escenario y crear una suerte de pueblo de pesadilla sobre el que pende la en teoría invisible presencia de Walter. Sobre todo el cuento ronda una mezcla de fatalidad mezclada con lúgubre incomprensión. Nadie acaba de tener claro el porqué de ese destino que les ha tocado vivir o sufrir, y al que se arrojan forzados por poderes que se les escapan. ¿Defectos que le veo? En primer lugar uno que medio se lo perdono: la plaga de adverbios. Entiendo que se trata de un texto medio primerizo, con lo que no voy a fustigar a King con el látigo que él mismo redactó. Luego está el recurso de la historia en la historia en la historia: para un texto tan corto se me hace excesivo. Sé que quiere meter la persona de Brown y su cuervo para acabar con ese remate de intriga acerca de naturaleza de aquel, pero quizá hubiera resultado más eficaz ir insertando en el presente (la chabola en el desierto) con recuerdos del pasado (ir entrelazando lo que sucede en Tull con lo que se encuentra Rolando en el desierto y su habitante, tejiendo el texto de tal manera que el alma del desierto se mezclara con la atmósfera del pueblo) y hacer que la pregunta de ‘¿qué paso?’ desatara el recuerdo de la escena final de Tull. Vamos, yo lo hubiera escrito así; todos sabemos que King Aun con todo me parece una historia entre buena y muy buena, por lo que le pongo un 8. Pd: no, no voy a elogiar la frase inicial, ya que a mí no me acaba de parecer tan genial.
  2. Aunque se vista como un solo relato, ‘La estación de paso’ en realidad consta de dos, ambos casi anecdóticos de no ser porque contribuyen a dar trasfondo para futuras historias. Por un lado está la historia que da nombre al cuento: en ella un Rolando casi vencido por el desierto se encontrará de manera inesperada con compañía. Además, y quizá se trata de lo de verdad interesante de ese cuento, por primera vez aparece de manera clara la existencia de realidades alternativas, concepto que en novelas posteriores adquirirá un peso vital en la saga. La otra historia se limita a dar apuntes de la juventud y adiestramiento de Rolando, profundizando en ese mundo decadente a medio camino entre el lejano oeste y lo medieval. Ambas historias por sí solas carecen casi de interés, a diferencia de la anterior, sólo adquiriendo peso integrándolas en narraciones futuras. Eso hace que se lleven un justito 5.
  3. Al leer ‘El oráculo y las montañas’ uno se da perfecta cuenta de que con este cuento King ya ha trazado un plan de acción y de escritura: nos va a presentar falsas narraciones individuales, historias que sin las que las preceden no podrían vivir solas. ¿Qué opinaría un lector que se encontrara en sus manos este cuento sin haber leído el anterior? Casi con total seguridad no sabría de qué vaina va todo esto. La magia que tenía el primer cuanto ahora ha desaparecido sustituida por un lastre de historias pretéritas. ¿Eso hace que lo contado pierda interés o valor literario? Sí y no. Como fixup me parece más logrado, por ejemplo, Los viajes de Tuf. En la obra de Martin los relatos, si bien entre ellos había relación, se podían leer bastante bien de manera individual y sin poseer el contexto. Sin embargo esto último no sucede con estos dos últimos cuentos de King: necesitan demasiado del anterior para saborearlos. Dado que no soy un experto en este escrito no me atreveré a decir si el editor le publicó los cuentos sabiendo de antemano que pertenecía a un todo inconcluso, si lo hizo sólo por decir ‘yo publico a King’ o si tenía pleno conocimiento de que estaba editando algo incompleto. Pero vayamos al relato. En él King ya nos introduce sin el menor complejo en una nueva mitología. La manera en que describe el pasado de Rolando (por ejemplo ese castillo descomunal pero colapsado), así como el presente que vive, poblado por demonios y lleno de referencias intrigantes y sugerentes, incita al lector a fantasear con lo que se esconde tras el telón del relato. Ya nadie puede hablar de relatos individuales sino una saga: las historias se encadenan sin que nunca se llegue a un final concreto, convirtiéndose en episodios de algo a todas luces mucho más largo. Al contrario que en el anterior cuento en éste no hay una dicotomía entre lo narrado del pasado y el presente de Rolando, lo que hace que el texto funcione mucho mejor. Como se podría esperar el cuento mantiene los mismos defectos formales que sus antecesores, algo que sólo me explico con una urgencia por acabar de entregarlos y ver concluida esta primera entrega de la saga. En definitiva, la narración mejora (al menos en lo relativo al fondo) por lo que el cuento se lleva un 7.
  4. El desenlacen del anterior relato supone un gancho absoluto. Nadie que lea ese cuento se puede quedar tal cual: o no lee su continuación, este ‘Los mutantes lentos’ (lo que significa que la obra, su mitología y sus escenarios no le han enganchado nada), o la lee con auténtica avidez, sorprendido por ese diálogo e invitación finales. Con ‘Los mutantes lentos’ regresamos a las dicotomías, de nuevo alternando el momento actual de Rolando y Jake con el pasado del pistolero. Pero si en ‘La estación de paso’ las dos historias no acababan de cuajar en este cuento cada cual, con su ritmo propio, triunfan. Por un momento nos olvidamos de los pasajes sugerentes y medio mitológicos para adentrarnos en la realidad oscura del presente y la cruel y bárbara (dentro de su ‘civilización’) de pasado. Las dos incitan a leer sin parar, las dos enganchan y muestran aspectos interesantes del pistolero (su cruda y despiadada inteligencia, junto a su mal llevada –por no decir sufrida– capacidad de jugar con las personas). Dos en uno que encajan a la perfección, y que hacen que el cuento se lleve un 8.
  5. Con ‘El pistolero y el hombre de negro’ regresamos de nuevo al aspecto mitológico. El cuento tiene bastante de onanista, de ‘escribo todo esto porque me pone, y me pone mucho’. De hecho la parte final del epílogo que sigue al cuento parece una especie de justificación al mismo: hay todavía demasiado que contar que ni siquiera el autor sabe a ciencia cierta lo que es… pero mientras llega todo ese conocimiento se ha hecho una pajilla con el diálogo entre el hombre de negro y pistolero. Vamos, que casi se podría decir que –salvando las distancias– este cuento es un esbozo de un suerte de Silmarillion de Stephen King. Como apunte/boceto/pajuela se merece un 6. Está bien, pero se hubiera merecido más páginas, más desarrollo. Pero las pajas tiene eso, brevedad y demasiados ‘jugos brutos’.

Haciendo un poco de mates este libro se lleva al final un digno 6’8. Una pena que el estilo deje algo que desear, sobre todo debido a que King demuestra ser uno de esos de ‘consejos vendo, pero para mí no tengo’.

Si por aquí hay algún experto en King: ¿por qué la fijación con Hey Jude? Aparece tanto en ‘Las hermanitas’ como en ‘Los mutantes lentos’. ¿Le gusta mucho ese tema o tiene algún significado en la saga que por ahora se me escapa? Por otro lado me jode haber leído hace mucho Salem’s Lot y El resplandor como para no recordar la relación con Jake y Rolando. Quizá algún día los relea.

Pero hablando de relecturas, ésta ya está: tras quince años vuelvo a cerrar el primer tomo. Ahora a por el segundo. Y esta vez con la certeza de que acabaré la saga, más que nada porque ahora sí hay final y lo tengo en mi estantería.

Adiós.

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