Elia Barceló – Consecuencias naturales

Hola, culebras.

Se puede decir que primera lectura que hago de Elia Barceló. En algún momento pasado he leído de ella algún cuento, creo que en un recopilatorio de la UPC. No estoy seguro ni me voy a molestar en buscarlo. Bueno, sí me he molestado y he encontrado dónde la leí. Y sin mucho éxito, la verdad. Pero de esa lectura hace ya mucho tiempo, casi seis años, así que olvidemos lo que me encontré allí y vamos con este Consecuencias naturales que lleva en mis estanterías más de veinte años.

Elia Barceló - Consecuencias naturales

Elia Barceló – Consecuencias naturales

Y joder, es que lo que me encuentro no da lo que se dice para lanzar cohetes: lenguaje torpe, lleno de esos seres que tanto he llegado a detestar, así como de —mentes. A eso se suma que de vez en cuando uno se topa con frases demasiado largas, sentencias que habrían necesitado un repaso (y con ello me refiero a dividirlas, sí). Ese defecto se nota sobre todo en algunas líneas de dialogo, que por largas acaban resultando poco o nada creíbles.

Sigo avanzando y me encuentro con que, con veinte años de antelación, Elia ha sabido plasmar un horror del lenguaje hoy en boga: el repudiar el masculino neutro, algo amenazante sólo para quienes buscan enemigos por todas partes. En su lugar nombra cada objeto con su masculino y su femenino. No voy a entrar a hablar de esa aberración. Sólo diré que, enarbolando la igualdad de sexos, lo que se consigue es entorpecer y arrastrar la principal misión del lenguaje: la comunicación fluida. Y no soy yo quien opina así. Pero vamos, pero como no habla ella sino sus personajes no voy a decir más. La señora Barceló ha decidido pintar una sociedad donde el movimiento integrador ha optado por manifestarse, entre otros detalles, con esa forma de lenguaje. Y ya.

Al cabo de unas páginas el libro empieza a hacer aguas. Y no por la autora, sino la propia edición. ¿Cómo marcan que un personaje inserta un punto y aparte en su discurso? Desde que tengo memoria yo lo he visto de la siguiente manera:

Aquí va un párrafo descriptivo o ambiental. Se trata de texto de narrador, no de personaje.

—El personaje suelta su perorata —entre las rayas el narrador acota lo que dice el personaje, o describe algo importante para la escena—, y luego sigue hablando hasta que llega el lugar donde decide marcar un punto y aparte en su discurso.

»Y pese a que se trata de un punto y aparte sigue hablando, lo que queda marcado con el símbolo de fin de comillas españolas (latinas o angulares). Sigue hablando y cuando decide de verdad acabar de hablar planta un punto y aparte y se acabó.

Ahora empieza un nuevo párrafo de narración, no dialogal. Vamos, que el narrador vuelve a entrar en acción y ya nos olvidamos del discurso del personaje.

Como se ve, gracias al símbolo de fin de comillas españolas (») se diferencia a la perfección un párrafo que enlaza dialogo de un personaje de otro que sólo introduce elementos narrativos. Pues bien, en todo el libro no se pone un solo símbolo de fin de comillas españolas, y eso que más de una vez los personajes introducen puntos y aparte en su discurso. Por ello hay que estar adivinando (tampoco supone mucho esfuerzo, no, pero eso no sirve de excusa) si se trata de un tipo de texto o del otro.

Sigamos, que me encabrono con esta mierda de ediciones/editores.

Esto ya sí que entra en el terreno de la autora: ¿tiene algún problema con los paréntesis? A ver, que se pueden usar. Incluso la malvada RAE dice cómo y cuándo se puede utilizar. Ale, a leer e interiorizar tochos ¿aburridos? pero muy didácticos, como lo descrito en el punto 2.a). La señora Barceló introduce incisos en las frases poniéndolos entre comas, cuando en algunas (y no pocas) ocasiones piden a gritos paréntesis o rayas.

Por cierto, la raya no existe en este libro: sólo hay guiones. Sí, en eso tienen la culpa tanto la aurora (menos) como el editor (más).

Los ojos me siguen sangrando debido a la ausencia de tildes. No una, ni dos ni tres. Para rematar, casi por norma los ‘él’ (sobre todo cuando empiezan una frase) carecen de rallita.

Sí, soy un tiquismiquis de la forma.

El texto se desarrolla en torno a un alegato feminista. Se me ocurre la palabra ‘tibio’ para describirlo, aunque quizá quedaría mejor expresado si se dijera que la sociedad descrita todavía está a medio proceso. Sólo eso explica que junto al llamado ‘lenguaje integrador’ (que la propia Charlie admite lioso y molesto) siga habiendo machos hispánicos con poder de mando y violaciones.

La novela, pese a su envoltorio de ciencia ficción, tiene más de aventurilla de fantasía que de otra cosa. Hay naves y extraterrestres, sí, pero tan increíbles que sólo se pueden considerar fantasía. ¿Qué por qué increíbles? Pues porque la evolución convergente tiene sus límites. Uno de los grandes, enormes, descomunales, intolerables fallos de Start Trek está en sus alienígenas todos iguales. Por no mencionar atmósferas, biologías, etc. Otro ejemplo: adoro Alien, la considero de las mejores películas de terror de la historia. Pero en cuanto se empieza a rascar la piel de ciencia ficción la lógica de la cinta se cae a pedazos.

Me desvío.

Que no, que no me parece creíble esa raza, tan compatible con la nuestra, tan humana en apariencia (todas ellas gélidas diosas de cuerpos perfectos) como para crear esta historia. Y lo de que se implanten pechos artificiales como símbolo de rango/status, pechos que se parezcan tanto a los humanos como para resultar atractivos, ya me parece el colmo del ridículo. A eso le llamo yo forzar el deus ex machina a lo burro creando una especie demasiado a huevo para generar le conflicto de la novela. Porque ¿cómo coño llega una cultura alienígena a esa idea de implantarse tetas? La autora no lo dice, y me da en la nariz que tampoco lo sabría explicar.

Otro detalle chorra y efectista, pero que en cuanto se piensa se cae solo: eso del despertar dolorido y con sangre. En una mujer se explica con total facilidad, sí, pero aquí no. Y digo no. Lo peor de todo es que la autora no da ni el menor atisbo de explicación. Ale, lo suelta y a tomar por saco. Y tú te quedas con cara de tonto preguntando que qué narices ha pasado, que de dónde sale toda esa sangre.

Cómo mola esa especie tan diferente de la nuestra, que rehúye todo contacto, y que sin embargo se permite operar/drogar/psicoanalizar a un individuo de otra especie como si nada. Olé sus huevos, y qué tontos los humanos que lo permiten así por las buenas.

Y ahora entro en donde la mataron: la sexualidad de los siesos (no, no me refiero a sus anos) xhroll. No me la creo, pero ni de lejos. La semejanza de los xhroll con los humanos, hasta el punto de hacerse atractivos, supera mi capacidad de lector de ciencia ficción.

Pero bueno, que esto no es cifi sino fantasía.

¿Alguien se puede creer el descrito sistema reproductor de los xhroll? La autora, de manera premeditada, no lo describe nada más que muy de pasada. Claro, porque no tiene ni pies ni cabeza y no parece dispuesta a meterse en ese berenjenal. Sí, hace mención a una antigua catástrofe planetaria que ha cambiado la biología de la especie dificultando su reproducción. ¿Aceptamos barco? No me gusta masticar ruedas de molino. ¿Qué tiene que ver esa catástrofe con que todos los extraterrestres tengan un sistema reproductor con el aspecto de una hembra de la especie humana? Aquí todo son vulvas, aberturas con labios que llevan a canales interiores. Pero no existe la contrapartida a esas oquedades, en la fisiología xhroll no hay nada ‘que los rellene’. ¿Mande lo cualo? ¿La catástrofe extinguió a los machos? Eso supondría tener mucho que decir. ¿Cómo ha sobrevivido la especie?

La evolución, en temas de reproducción sexual (porque de eso se trata, nada de bipartición ni métodos similares), tiende a generar órganos complementarios. Si en uno de los sexos hay un ‘hueco’ el sexo opuesto tiende a contar con algo que lo llene. El caso vagina/pene creo que lo conocemos todos. Bueno, en la naturaleza hay excepciones como en el caso de la fecundación externa. Ejemplo: las hembras de algunos peces depositan las huevas sobre un lecho arenoso, y luego los machos las riegan con su semen. Pero este no es el caso: los xhroll que aparecen en la novela poseen vagina, es decir, órganos reproductores muy internos. Si todos los xhroll poseen esos órganos reproductores muy internos, ¿cómo narices se logra el intercambio de gametos? ¿Haciendo la tijera? ¿La vagina o el útero se externaliza y algunos xhroll la sacan a modo de pene?

Porque en el fondo todo se reduce a una canción infantil: ¿Dónde están los del penes, matarile—rile—rile? ¿Dónde están los del penes, matarile—rile—rón? ¡Chim—pom!

Perdón, pero me río de esa biología. Me río mucho.

Sí, de verdad estoy ante una obra de fantasía. Fantasía de la dura, de la que obliga a apagar el cerebro y creer a ciegas.

Volvamos a la reproducción propia de los xhroll. Con todo ese alegato feminista (machos malos, machos violentos), la autora parece que se ha queda sin argumentos. ¿Costaba mucho hablar de reproducción asistida o similar, y así mandar a tomar el fresco a los engendros dominantes y brutales del pingajo colgante? Así se lograría explicar que se mantuviera, mal que bien, esa especie con su batiburrillo de vulvas sin pene. Pero no, la autora no se mete en ese asunto (“a los xhroll no les gusta hablar de eso”) y obliga al lector a tragarse que los xhroll han evolucionado de esa manera tan curiosa. Curiosa no, increíble.

Además está el detalle de la primera fecundación. O yo me he enterado mal o a la víctima la fecundan siguiendo un método muy similar al del contagio de las enfermedades veneras. Son unos virus macizorros con patas y juju (‘Rancio’ dixit). O si no ¿cómo ha ocurrido lo que ha ocurrido?

Cada vez que pienso más en la sexualidad de los xhroll menos me la creo.

Pero para acabar de rizar el rizo (AVISO: si no has leído el libro y quieres ponerte con él NO SIGAS) luego resulta que los machos—con—aspecto—de—hembra—macizorra—y—vagina—muy—muy—penetrable sí que tienen (al menos algunos xhroll) vaginas y úteros funcionales y que reciben de la manera tradicional. En serio, ¿se está riendo de mí? Ese caos de fisiología no se la cree nadie con dos dedos de frente.

No voy a hablar más de fisiología sexual. Al fin y al cabo la novela encaja en la fantasía con tintes reivindicativos. De la lectura queda claro que en esa sociedad los hombres (los machos) siguen siendo los malos, al menos en determinadas etapas de la vida y en ciertos rangos de poder. No lo voy a negar: bastante cavernícola se ve a día de hoy, y va a resultar muy difícil erradicarlos. ¿La sociedad pintada en la novela funciona? No queda del todo claro. Sólo hace falta leer las reacciones de bastantes machos ante las hembras. Sin lugar a dudas está en una etapa intermedia entre la actual (machista) y la deseable de la igualdad real (que no feminista). La igualdad (yo sigo a lo mía) no se va a lograr anulando el masculino genérico sino con medidas de mucho mayor calado y lentitud, sobre todo culturales/educativas. Y aun con ellas, tal y como comenta cierto personaje al final, ni siquiera se puede controlar a los sacos de hormonas masculinas a ciertas edades. En eso sí que creo que hace falta un salto evolutivo, y uno muy serio. ¿Se apunta alguien a un hecatombe zombi?

En definitiva, el libro ganaría mucho no sólo con una reescritura o con una mejor edición, sino con replantearse en serio y a fondo la sexualidad de los xhroll. Porque si nos quedamos nada más con el mensaje feminista de la reivindicación de la mujer en el escalafón social nos queda muy poco. Para eso mejor, por ejemplo, La puerta al país de las mujeres.

Le pongo un cinco muy pero que muy raspado.

Chau.

A la sazón de clásicos que se leen de una sentada (y la ‘censura’ asociada)

Hola, ofidios.

Poniéndome al día con los varios miles de entradas pendientes que tengo en mi GoogleReader me topé con el sugerente (y para mí ineludible) título de Once clásicos de la literatura que se leen de una sentada y, como no, piqué y leí. Y tras la lectura me puse a redactar un comentario. Y redactando el comentario, viendo cómo se hinchaba, acabé cayendo en este pecado tan internetero que es el ‘no comento y me llevo mi opinión a mi cueva, a mi blog’. Pues en eso estoy 🙂 He dejado una versión reducida del comentario en la web de cookingideas.es, y el resto me lo quedo yo aquí.

¿Que escribía yo como respuesta a esa no muy afortunada entrada de la gente de cookingideas.es?

Pues que de la lista de once ‘clásicos’ sólo he leído de ellos:

Bueno, tres lecturas, tres opiniones: discutibles en su justa medida.

Pero tras poner esto yo ya empecé a desbarrar (a mi estilo), y lo que en principio era un simple comentario a una entrada intrascendente se volvió un rollo de los míos, no menos intranscendente.

¿Realmente la lista contiene ‘clásicos’, como ‘Que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier arte o ciencia’ (RAE, definición 3ª)? Me da a mí que no: ¿se acordará alguien de La carretera dentro de x años? Lo dudo (y encumbrar, como hacen muchos, como clásico un libro simplemente por haber acabado en las pantallas de cine se revela como un criterio de cretinos). ¿Y qué decir de El niño del pijama de rayas? Lo admito, no lo he leído. Pero también declaro que jamás lo leeré: mi vida es muy corta y tengo muy poco tiempo como para perderlo leyendo libros diseñados para venderse como churros. Y eso que, por desgracia, aun así acabo leyéndome truños. Si ese libro se merece el calificativo de ‘clásico’ entonces todos best sellers (mejores-ventas, al estilo F. Ontanaya XD) son clásicos. Un criterio muy corto de miras. De nuevo estamos ante los criterios cretinos.

Sigo con el desparrame, ahora ya desenfrenado porque hablo de mi afición, de mi vicio: los libros.

¿Un libro clásico de verdad que se lee en un santiamén y te deja con ganas de más, de mucho más? No lo dudé ni un segundo: La luna es una cruel amante‘, de R. Heinlein. O, por recomendar otro, uno de los volúmenes de la Trilogía de la Catástrofe de Brunner: Rebaño ciego. O el Frankenstein de M.W. Shelley. O Radix de Attanasio (haciendo suyo de manera magistral el artículo de ‘Emperador de todas la cosas’, de Spinrad).

Tras poner esto me callé XDDDDDDDDDDDDDDD Y solté lo de ‘me llevo esto a mi blog, de paso, para ampliarlo’ XD Y en eso estoy: en mi caverna pedicando al desierto.

Pero, aun así, antes de abandonar el comentario no pude evitar dejar una nueva apostilla como posdata: no puedo evitar no acabar este comentario sin recomendar El terror de Dan Simmons. Absorbente es decir poco. Y muy bien ambientado/documentado: se masca el ambiente de la expedición y de los H.M.S. Erebus y H.M.S. Terror.

Aquí acaba mi perorata bibliófila. Si es que no puedo ponerme a hablar de libros, que me pierdo.

Adiós.

PD: En el asunto de esta misma entrada pongo “(y la ‘censura’ asociada)”. ¿Por qué? Pues porque porque mientras redactaba esta entrada ampliada, y tras colgar el comentario en el blog de coockingideas.es veo que me han borrado el comentario. En un primer lugar está y queda subido, pero una horas después refresco la página y ¡sorpresa! lo han borrado. ¿coockingideas.es borra comentarios? ¿Lo hace con los que aportan más información (o al menos datos distintos) que la suya? Porque ya ha habido otros en el mismo post que han atacado el que hayan calificado a El niño como clásico. Si es que les hay tontos… Supongo que también borrarán el pingback que genere esta entrada del blog. Que les den. Será por blogs en internet. Por si acaso ya tengo la captura del pingback. Ale.

PD 8/4/2013: Bueno, acaba de llegar a esta entrada un comentario (8 abril 2013 a las 9:05 am) de Iñaki Berazaluce, que se presenta como coordinador de contenidos de cookingideas.es. En él explica algo acerca de cómo se juntaron la palabra ‘clásico’ y ‘El niño con el pijama de rayas’: el colaborador se emocionó y confundió clásico con ‘me gusta mucho’. De igual manera me confirma que el comentario original mío ha sido recuperado y vuelve a aparecer, explicándome que se debió tratar de un error al considerarlo spam. Supongo que ese filtro podría haber saltado al contar el número de enlaces insertos en el comentario… pero se me hace raro que el detector de spam saltar tiempo después de estar el comentario publicado y no justo cuando lo subí. Supongo que el ‘robot antispam’ estaba en ese momento espeso por la falta de café y no leyó que los enlaces llevaban a contenidos reales y no a un ‘vendo Viagra’. Eso me pasa por tratar de argumentar mis comentarios con más contenido y no con un llano, facebookero y triste ‘me gusta’. De todas maneras es de agradecer su respuesta. Ahora sólo les falta añadir en la entrada una PD explicando lo mismo que me ha explicado a mí: lo del spam que no es spam (si bien, la verdad sea dicha, eso le importa a muy pocos, por no decir a nadie), asó como las razones para la inserción como clásico de ‘El niño’… y dar una colleja al ‘colaborador’ que cometió semejante tontería.

Asamblea global: un simple esbozo

Hola, ofidios.

Lo prometido es deuda.

Quien haya leído El juego de Ender y La voz de los muertos (lo siento, pero no pude con más) de Orson S. Card ya tendrán una idea muy clara de lo que a través de la red y con democracia (más oradores) se puede conseguir.

Pero claro, se trata de cosas leídas en libros de ciencia ficción, ese género para descerebrados adolescentes lleno de ‘naves volando por el espacio pegando tiros a monstruos siderales’…

¿Y? ¿Qué pasa si digo que ese sistema democrático que Card plasma en esos libros es posiblemente en un 90% factible ya mismo en esto llamado primer mundo? ¿Qué es una vacilada? Pensad: en el libro se habla de conexión a la red desde casa, de foros de opinión, de avatares, de discursos on line, de comentarios, de validación de usuarios.

Vamos, de cosas inimaginables.

Huy, perdón, que para acceder a esta web he entrado desde mi casa con un ordenador personal. Antes de publicar esto para que lo lea cualquiera que acceda en esta página web he estado en un par de foros informándome. En uno de ellos he usado un nick (léase avatar) y le he dado caña a otro elemento con el que no me llevo muy bien: le he soltado un discurso de tres pares de narices, algo que ha generado algún que otro comentario. Luego me he metido en una web ministerial y con mi certificado digital (único e intransferible, que me identifica como ciudadano de mi país) he realizado algunos trámites oficiales.

¿De qué hablaba antes? Ah, sí, de que lo que decían esos libros no resulta factible ni de lejos ahora mismo.

<clonck>Onomatopeya de sartenazo en toda la cabeza.</clonck>

¿Cómorl? Sí que es posible, como todos sabéis.  La ciencia ficción permite a su lector estar un paso por delante de los no lectores en algunos aspectos. Y éste es uno de ellos, sin lugar a dudas: llevo soñando con ese ideal de democracia real cibernética desde que leí esos libros hace… mucho. Y el momento de verla hecha realidad puede haber llegado: los medios están aquí, y la indignación contra la casta política puede servir de detonante.

¿De qué manera se puede cumplir ese sueño? Pues con algo que, estoy convencido, nos dieron los políticos sin saber el verdadero poder que ocultaba: el certificado digital y a posteriori el D.N.I. con chip. Eso, unido a la infraestructura apropiada, permite hacer recurrente (sin gastar dinero en papeletas, urnas, etc., etc.) y accesible el voto universal. Un voto que se puede realizar tantas veces como se vea necesario sin gasto económico, más allá del de almacenamiento en servidor y tráfico.

Y es que con esos dos medios (realmente se trata de uno sólo, pero con y sin envoltorio físico) se puede conseguir a la perfección el sueño de la democracia real. Y ¡ya!

El certificado digital permite la utilización de sesiones individuales validadas a través de las cuales alzar nuestra voz.

¿Cómo? De la manera que se me hace más lógica (todo ellos desde mi humilde experiencia laboral en desarrollo y testéo de aplicaciones con firma electrónica para organismo ministeriales).

Pasos previos que básicamente sólo se deben realizar una vez:

  • Concesión a Internet del carácter de derecho constitucional, universal o el adjetivo legal oportuno, con tal de que todo ciudadano pueda acceder libremente a internet. Se entrada, y tras la #spanishrevolution, bien que me imagino a los políticos colocándose en contra de esto. Ya se sabe, internet es igual a información y coordinación de ‘gente libre = subversiva’, luego es algo malo.
  • Reparto gratuito (o a precio simbólico) de lectores de D.N.I. electrónico entre los ciudadanos que ya tienen ordenador, conexión y desean votar desde su casa. Esto ya se hizo hace unos años, pero se puede repetir.
  • Habilitación en ayuntamientos, centros cívicos, juntas de distrito, etc. de ‘salas de voto’ para quienes no tengan conexión en casa.
  • Desarrollo de una plataforma de voto mediante a través de web D.N.I. electrónico. La plataforma debería estar auditada las veces necesarias y por las entidades necesarias como para tener la absoluta certeza de que el voto es secreto, fiable y no manipulable. Ahí, en la auditoría, veo el mayor escollo: ¿quien le pone el cascabel al gato? ¿Quién nombra los auditores, y quién se fía de sus resultados?

Pasos posteriores y a usar en cada votación:

  • Se presenta un propuesta a votar.
  • Durante un tiempo quienes quieran/puedan informan de las opciones/consecuencias de la misma (vulgo campaña). Uso de foros, redes sociales, radio, televisión, boca en boca… lo que sea.
  • Elección de una ventana temporal de voto en el que poder ejercitarlo
  • Un ciudadano, un D.N.I. electrónico, una sesión de navegador, un voto y un periodo de x horas (la susodicha ventana temporal) para ejercerlo.
  • Recuento de votos.
  • Medida aprobada o rechazada.
  • Y punto. A la siguiente.

Esto podría aplicarse a las I.L.P. . Otra cosa muy diferente, con ese componente caótico y espontaneo tan recurrente en internet, sería el lanzamiento de iniciativas ciudadanas a través de webs no gubernamentales, como ya se hace ahora. Algo intermedio (una web no gubernamental que supuestamente servirá para alojar I.L.P.s, pero no iniciativas ‘espontaneas’) ha empezado su andadura, MiFirma. Quiero pensar que de aquí en un tiempo permitirá recoger firmas de manera menos estricta… y si no que surgirán otras web que sí que permitan trabajar de una manera más dinámica.

No soy experto en nada de esto de ‘organizar un país’, ni pretendo serlo, y seguro que lo que digo al fin y al cabo son simples sandeces, pero de alguna manera hay que mandar a tomar por culo a los chorizos que nos gobiernan.

Mientras toca seguir esperando.

Un saludo.

Y al final caí en Twitter

Hola, culebras.

Hoy es un día fatídico. Un día en el que uno de mis principios desde hace años se ha venido abajo. Hoy es el día que… he empezado a usar Twitter 😛 Si bien nadie puede negar que Twitter no se trata realmente de una red social (como la innombrable), sino más que nada informativa, un sistema de flujo de mensajes.

Pero bueno, a lo que iba: pozí, ya tengo cuenta de usuario e incluso he twitteado un mensaje. Aquí está el fatídico gesto de sumisión a la ya nada nueva red 2.0:

Mi primer mensaje a Twitter

Vale, admito que me he metido en esto debido a que es la única manera de estar informado de una manera más a pie de calle de la revolución, mucho mejor que con los medios informativos ‘normales’. Y admito de igual manera que la noticia de mi mensaje que en los dos días transcurridos desde que ha salido seguro que ya les ha llegado a los DRY, pero por si acaso me aseguro.

¡Qué cosas tiene esto de la revolución, que incluso a mí me vuelve algo social!

Un saludo.

PD: Soberana tontería de entrada, dios mío.

PD 2: Primera mención o retweet (aún no tengo muy claro si esto que me han hecho es una cosa, la otra o las dos) que me hacen 😛

Toma los barrios: esto se propaga

Hola, culebras.

El movimiento se propaga, y no sólo por España.

Y yo sonrío.

Aquí la clase política está de resaca, desoyendo (para variar) al pueblo y siguiendo con su actitud ombliguista: unos a regocijarse por el poder adquirido, y otros a ponerse tiritas, con posible amputación de miembros de por medio.

Ellos a sus cosas y parte del pueblo (como bien digo una parte, ya que todavía mucha gente piensa que ‘ésto que han montado perro flautas emporrados y vagos’ no va con ellos) a las suyas: tratar de crear un corriente de acción alternativa que demuestre la indignación que muchos sentimos.

Hasta ahora la principal manifestación de ese descontento la encontrábamos en forma de acampadas improvisadas, con peor o mejor infraestructura, plantadas en ciudades concretas. Esos campamentos, por su carácter semipermanente (el más antiguo no llega a los quince días de vida) y sus requerimientos de una infraestructura relativamente compleja, tienen complicada, si bien no imposible, su prolongación en el tiempo más allá de ¿meses? La logística y la falta de disciplina pueden acabar fagocitándolos en el cáos. Eso hablando de los enemigos internos. Aparte está la casi certeza de que llegará el momento en que a los ayuntamientos se les hinchen las pelotas y digan ‘hasta aquí’ y los traten de desalojar.

Esos son unos pocos inconvenientes de los campamentos. Pero es que hay otro muy gordo: o vas tú a ellos o no puedes ‘vivir’ la experiencia. Eso limita su efectividad como elemento catártico, y mucho menos en lo relativo a un resultado útil.

Pero eso hasta ahora.

Porque ¿y si son los campamentos quienes vienen a tu pueblo, a tu barrio? ¿Y si la experiencia de poder hablar y ser escuchado se planta por unas horas muy cerca de tu hogar? Esa es la idea tras Toma los barrios: llevar a tu mundo  más próximo lo que ocurre en Sol. No son acampadas sino ‘simples’ asambleas en las que la gente escuche, hable y opine.

La iniciativa me parece buena, en tanto y cuanto a acercar esta nueva realidad revolucionaria a más gente. Pero sigue teniendo sus defectos. El más grave de ellos, e imposible de salvar ahora mismo, es su falta de representatividad. Ya se han alzado voces en contra de esas asambleas por ese tema.

Y sin duda el problema es serio: ¿cambiar una oligarquía por otra, mayor pero al fin y al cabo no representativa? Por supuesto que no.

¿Cómo tratar de salvar ese escollo? De entrada resulta complicado, tanto en lo relativo a organización como a validación por parte del pueblo. Sin embargo existen ejemplos que pueden resultar inspiradores. El modelo suizo, por ejemplo: de reuniones a nivel local a una asamblea suprema. ¿Se puede intentar esa dinámica aquí y ahora? Sí… y no. La población española, aun indignada, posee ese carácter tan nuestro de vagos y pasotas. Mucho me parece que se ha logrado al aparecer este moviento del 15M, pero la desidia sigue impresa muy hondo en nuestros cerebros.

Aunque dado un primer paso el siguiente no da tanto miedo. ¿Se podría instaurar las asambleas como una dinámica estable en todos los barrios/pueblos/ciudades de España? ¿Sería factible que los ‘acuerdos’ de cada asamblea se transfieran a una central donde se juntan y los más repetidos se presentan como la voz de una parte del pueblo? Para que todo ello tenga un mínimo viso de valor la asistencia a esas asamblea debería alcanzar cotas casi masivas. Y ahí volvemos a encontrarnos con el problema que Dans comenta.

Pedazo escollo. ¿Insalvable? Hubo un tiempo en que no, pero se trataba de otros tiempos: ahora la realidad nos abofetea con sus cifras. Las asambleas forman parte de la base histórica de la democracia: en la antigua Atenas funcionaban con ellas, en la llamada ekklesía, en la que participaban oradores de pequeñas o grandes cualidades. Pero en aquella época el número de habitantes y posibles voces no tenían nada que ver con las cifras de población actuales. No caben las comparaciones por desgracia. Pretender que la solución al urgente y gravísimo problema político de este país se encuentra en simples asambleas peca de eso, de simplismo. Las asambleas que se están realizando creo que suponen una buena manera de tomar el pulso a la opinión del pueblo y como colector de opiniones, pero poco más. El auténtico futuro del gobierno democrático se encuentra más lejos, en un concepto semejante pero mucho más grandioso: la asamblea global.

Un tema sin duda apasionante… Pero del que hablaré en una entrada concreta 😛

Mientras eso llega, que empiece la guerra de guerrillas.

Un saludo.

PD: sí, estoy últimamente monotemático. Pero es que no todo son libros en la vida, por fortuna/desgracia.

La cosa sigue ¿igual?

Hola, culebrillas.

Un apunte muy breve.

Ya ha pasado el fatídico 22 de mayo: ha caído el telón. Los políticos ganadores ya se creen con las manos libres para hacer y deshacer más entuertos y enriquecerse a nuestra costa, y los perdedores seguro que ya han empezado a tirar de hilos ocultos para salvar/retomar sus chanchullos algo abollados.

Mientras los pardillos de siempre, esos que ha acudido ayer a votar (y yo soy unos de esos), va a ser olvidados por los políticos de aquí a… ¿un año? Por dios, que sólo es un año. ¿Quien ha dicho que esto de Sol está acabado? ¿Que esto no ha valido para nada?

¡No!

Pancartas

  • Hay que seguir protestando: las acampadas como la de Sol deben seguir. Y si no acampadas (es fácil para mí decirlo, yo que me es imposible estar allí todos los días) al menos sí manifestarse periódicamente. Hay que apoyar a esa gente, darles calor y ánimo.
  • Hay que seguir alzando la voz, semana tras semana, y cada vez con más fuerza. Los blogs y las redes sociales (dios mío lo que voy a decir, quién me ha visto y quién me ve) son útiles para esto dado que los medios generalistas están al servicio de los poderes.
  • Hay que seguir educando. A través de la información se consigue ciudadanos responsables. Eso es lo que temen los políticos: ciudadanos que planteen preguntas, y que sepan respuestas. Ayer mismo le ‘descubrí’ a mi sobrino de 22 años que hubo un tiempo en el que ganaba otro partido, un desconocido por la nuevas generaciones: UCD. No ha sido siempre PPSOE: hay más partidos. Abre los ojos a los que los tienen vendados.
  • Hay que seguir denunciando. Con papel, con pruebas. Ejemplo: si en tu centro de salud no hay medios para atenderte no le protestes sólo a tu vecino, sino planta una reclamación. Y luego escanéala, súbela a la red y difúndela. Que se vea la mierda que nos rodea. Ellos se amparan en que esos casos no se revelan para seguir cometiendo tropelías. Que les salten los colores a la cara de vergüenza, joder.

Protesta. Grita. Educa. Denuncia.

Que la red arda con el clamor de los indignados, un clamor apoyado en denuncias tangibles. Si hay que saturar el sistema de reclamaciones del país, se satura. Y mientras tanto se actúa en la red: que las denuncias sean públicas con nombres de organismos o personas denunciadas. Y hay que usar las herramientas que se tienen para que la situación sea más pública a nivel mundial: que a base de googlebombing se asocie España a ‘país saqueado por políticos, constructores y banqueros‘, PP o PSOE a ‘vendidos a los mercados‘, bipartidismo a ‘pueblo toreado‘, Zapatero a ‘pérdida de derechos laborales‘, Rajoy a ‘mi partido tiene un código ético tan útil como el papel higiénico‘, Valeriano Gómez a ‘donde digo digo ahora digo Diego‘. Ya se hizo con la SGAE; que se haga con ellos también.

Ante la manipulación, educación.

Reportero escoltado

Esto no ha acabado. Debe seguir. Lucha. Si no por ti al menos piensa en el futuro de tus hijos/sobrinos/nietos.

El número

Tenemos ante nosotros los que puede que sea el año más importante de la historia moderna de este país, y a saber si de Europa si esto se propaga.

No podemos cejar en el esfuerzo.

No seas irresponsable y alza tu voz.

Reacciona, indígnate, joder. Y si ya has reaccionado, sigue indignado mientras la cosa no cambie.

PD: Pena que esto no lo lea ni dios…

A los que sepan de pagerank, que me lo expliquen

Hola, culebras.

Sí, sigo aquí, leyendo el meneame y acampadasol, por más que dijera que me iba al sobre. Día raruno raruno.

Entre medias me ha dado por repasar mis muy humildes estadísticas de mi flickr. Allí, en la sección de referers, me encuentro con la explicación a porqué mi foto de los puestos de comida de China es la mas vista, con diferencia.

Puestos de comida tradicional para guiris

¿Qué pasa con esa foto? Pues que para tres búsquedas de google aparece en los puestos de cabeza. A saber:

Para la búsqueda ‘puestos de comida‘, primera:

puestos de comida - Buscar con Google 2011-05-21 02-05-39

Para la búsqueda ‘imagenes de un p.uesto de comida‘, segunda:

imagenes de un p.uesto de comida - Buscar con Google 2011-05-21 02-08-32

Para la búsqueda ‘puesto de comida‘, tercera:

puesto de comida - Buscar con Google 2011-05-21 02-07-44

¿Qué tiene esta foto para haber acabado en esta posición en las búsquedas? Ni puñetera idea. Si alguien lo sabe (seguro que algún experto en pagerank lo descubriría en un segundo o dos), que me lo diga.

Un saludo.

PD: De ser cierto, en Alcoi el poder ya se está ganando una buena paliza electoral.

Después del 15M: la cosa se calienta

Hola, culebras.

Me alegra saber cómo lo que algunos creían (o deseaban) iba sólo a ser cosa de un día se está prolongando. Gracias a la acampada que se ha organizado en Sol lo que empezó en como manifestaciones por todo el país se está volviendo un movimiento similar al de Egipto y su plaza Tahrir. Ayer ya se vio.

La represión policial no ha logrado silenciarles (fotos); muy al contrario le da más difusión a la iniciativa, llegando ya a sitios muy lejanos. Ya se habla, o se grita, de que va a durar por lo menos hasta el día 22. En algunos foros también se comenta el seguir más allá de la elecciones. Y esa es la clave: seguir, no parar. Hay mucho que cambiar, mucho por hacer.

Mientras, algún político objetivo de las protestas trata de defenderse atacando al movimiento popular (olvidando que esos a los que acusa de infantiles son votantes), otro todavía más bizco tira piedras contra su propio tejado: Tomás Gómez arremete (supongo que sin querer) contra Zapatero al decir ‘los verdaderos antisistema están en despachos lujosos’ (a este personaje, Gómez, hay que recordarle por otra frase lapidaria que se le ha vuelto en contra: “me gustaría para Madrid lo que Zapatero ha hecho para España”). ¿Hay algún despacho más lujoso que el del presidente del gobierno que ha perpetrado la reforma laboral que sufrimos? Supongo que igual lujo debe tener el despacho del otro líder que no votó en contra de dicha reforma.

No lo dirán, pero seguro que algunos de ellos deben sentir una respiración a su espalda: es la gente indignada y, lo que es peor para ello, la gente indignada e informada. Esa malvada gente que no sólo tiene una opinión, sino que trata de comunicársela a otros. Horror de horrores para los titiriteros, cuando se dan cuanta de que sus marionetas han descubierto algo llamado tijeras, tijeras que pueden tanto cortar los hilos como decapitar a los titiriteros.

Los próximos días tendrán una importancia vital. Algunos no podemos estar ahí para acompañarles por los deberes de trabajo y/o familia, pero les apoyamos al 100%. Han tardado en estallar, pero una vez la mecha prendida, ¡que arda Roma! Esto puede ser historia.

Un saludo.

PD: Siempre he odiado las redes sociales, pero estoy empezando a seguir lo de Sol y lo de La Porticada. Tiempos extraños requieren medidas extrañas. Y a veces se leen cosas que (de ser ciertas) ponen los pelos de punta.

PD II: Se me olvidó poner la captura de pantalla de la ¿cagada? ¿coladura hacker? del manifiesto de DRY en la web del PSOE. Y acerca de lo que puse antes de Intereconomía, va a ser que no. Lo que no quita que sigan tirando al monte, como perroflautas que de sólo oír las chorradas que dicen (a partir del 14:17) se nota que no saben ni de qué va la movida.

Proyecto de Iván: buscoaliados.com

Hola, culebras.

Os presento la nueva aventura editorial de alguien muy especial, Iván Hernández (para mí siempre será DisneyMan, y autor de algunos dibujos de otras épocas): buscoaliados.com.

Se trata de un intento de promoción de una trilogia de temática fantástica en la que está trabajando, El futuro no tiene aliados. La idea de promoción se basa en el ‘apoyo’ a través de feisbuk, con los ya típicos ‘me gusta’. Haciéndose ‘fan’ de la web recibiréis regalos electrónicos. Como no podía ser menos posee una página en el citado servicio. También posee su propio torrente de pío-píos en el pajaroto.

Dado que no uso feisbuk (de hecho odio ese engendro) no voy a poder ‘aliarme’ como Iván quiere, pero animo a todos los zombies de feisbuk a que lo hagan. A ver si el proyecto acaba bien, con la trilogía en las librerías.

Yo por mi parte desde aquí lo enlazo y lo propago vía feed. Menos da una piedra. Y sobre todo si se trata de una piedra misántropa 😉

Un saludo.

Seguimos con ejemplos de los que nos gobierna

Hola, ofidios.

Hace unos días hablaba de una elementa que tiene un cargo oficial pero que, sin embargo, se puede decir que no sabe hacer la O con un canuto: me refiero a Isabel López i Chamosa.

Como alguno que otro ya sabrá, durante unos días esta señora adquirió fama (de ese tipo efímero y muchas veces patético que abunda en internet) por la horrible sintaxis, por nefasta y vergonzante manera de expresarse, ya hablando (y admito que ese aspecto resulta en gran medida excusable, dado que cada uno tenemos una serie de dejes o acentos que hemos ‘mamado’ desde pequeños y que resulta muy difícil abandonar), ya escribiendo en un blog. Como ya dije el saber escribir no tiene ninguna excusa para un cargo público, y menos aún en el caso de uno que se permite el lujo de admitir que lo escribe mientras se sienta en el hemiciclo (acumulando tiempo para conseguir esa pensión que a otros les niegan).

Pues bien, en el blog de esa señora se acumularon numerosos comentarios en su contra, la inmensa mayoría de ellos en referencia a su pésima manera de escribir. Para defenderla saltaron a la arena un par de personas, que demostraron su incapacidad no sólo para argumentar, sino su disposición a rebajarse a ese nivel de discurso que ellos mismos declaraban detestar. De igual manera saltó la propia Isabel, sólo para excusarse soltando la desfachatez de que escribía lo que escribía con mucha prisa porque lo hacía desde su escaño.

Sin más comentarios.

Entiendo que al partido (y por supuesto a la aludida) moleste el manteo que ha sufrido esa persona, pero es que no tenía defensa posible visto el despropósito de su blog. Lo que no se entiende es que las decenas de comentarios de esa entrada hayan sido literalmente borrados del mapa, eliminados sin dejar rastro (incluso sin dejar rastro dentro de blogger) dejando colgados en la web menos sólo diecisiete.

2011-01-17 ELeccionesCatalanas

Pero de algo sirve lo de ‘afiliarse a los comentarios de una entrada’: aquí están en formato imagen, dado que no he sabido sacarlos del gmail de otra manera sin que pierdan el formato, casi todos (los que tengo almacenados desde que me adherí a la entrada.

Comentarios Chamosa 1 Comentarios Chamosa 2 Comentarios Chamosa 3 Comentarios Chamosa 4 Comentarios Chamosa 5

Si la señora Isabel, o alguien de su partido, ha pretendido eliminar/censurar los comentarios desfavorables que contra ella y su manera de escribir algunos internautas han colgado, va a ser que no.

Un saludo y no uséis la censura, políticos, que quedáis peor aún. Si cabe.

Un ejemplo de lo que nos gobierna

Hola, culebras.

No me voy a explayar mucho con esta criatura, porque es indigna de semejante esfuerzo. Responde al nombre de Isabel López i Chamosa, y es diputada por Barcelona por el G.P. Socialista ( GS ).

Me llamó la atención al verla en la tele como portavoz del Partido Socialista para el Pacto de Toledo. Me pareció que su intervención era… ¿cómo decirlo? ¿atolondrada? Pero vamos, nada nuevo entre esa jauría política que nos dirige o nos opone.

Sin embargo esta tarde a través de menéame llegué por casualidad a su blog (sin saber que le pertenecía a ella) y me quedé de piedra. Sé que con los años me hago más intransigente en lo que se refiere a escribir bien, sí, pero lo de esa web me llegó al alma: no pude llegar al segundo párrafo del último post. Copio y pego esa joya:

ELecciones Catalanas

Como todos/as conocéis, el proximo 28 de noviembre celebramos elecciones en Catalunya, por lo cual estamos emplena campaña electoral. El primer fin de semana se han dicho cosas que desde mi punto de vista de deberían sacar los colores al que lo dice: primero fue el Candidato Artur MAS, que acusa al PSC de recurrir al primo de Zumosol (en referencia a Zapatero ). Pues sí, señor MAS, los socialistas catalanes formamos parte de una gran familia socialista con parientes en España, en Europa y en el mundo, de lo cual nos sentimos muy orgullosos. Lo siento por usted si su familia es tan pequeña que no pude contar con madie.

Todo es suyo, absolutamente suyo, desde las primeras ‘ELecciones’ al último ‘madie’. Im-presionante.

No pude evitar poner un par de comentarios (creo que moderados) y me añadí al seguimiento de los mismos. Entre ellos la mayoría coincidían en mayor o menor medida con mi opinión: no era el único que pensaba que, más allá de los ideales políticos, hay que saber mantener las formas. Más aún, dado que su trabajo es cara al público, como representante de los ciudadanos, debe tener un mínimo de educación y pericia en esto que es nuestra lengua.

Los comentarios siguieron, con algún que otro amigo de la dueña del blog tratando de… de… algo. Porque si eso era defender a la señora Isabel, mejor que se hubiera callado.

Pero es que en eso que aparece un comentario de la propietaria del blog. De nuevo copio y pego de manera literal:

Bueno, me alegro muchisimo que nuestra juventud esté tan bien preparada y sin faltas de ortografia, porque eso es bueno para el país, pero lamento que tengan tan poco talante democrático como para no tolerar la opinion diferente, y que toda su critica se base en que he puesto palabras mal escritas. Si se lee bien se entenderá enseguida que ha sido al hacerlo desde el escaño y con rapidez. Quiero decirles a todos los que se creen mas preparados que yo que me alegro mucho por ellos y que cada cuatro años todos tenemos la oportunidad de presentarnos a las elecciones, es decir, sometermos a la voluntad de los ciudadanos. Ellos con su voto nos ponen a cada uno en su lugar.
Por otro lado quiero agradecer a todos los que ponéis vuestros comentarios en un sentido o en otro vuestras aportaciones, porque soy de las que piensan que en el debate salen las buenas ideas y los mejores acuerdos. Y a los que tienen tanta cultura y son tan perfecto, decirles que no se mezclen con las obreras como yo: vosotros no perdéis nada y yo sigo feliz cumunicando con los ciudadanos que por encima de todo nos respetamos los unos a los otros.

Como he dicho no voy a hacer muchos comentarios de esta señora. Sólo uno: en su intento de echar balones fuera, de decir ‘pos facedlo vosotros que sois tan listos’ y demás, ha dicho lo que más podría tocarme los cojones. ¿El qué? Pues algo muy tonto: admitir que mientras está en el puesto para el que se supone la han elegido, el congreso de los di-puta-dos, ella se dedica a trastear con internet y poner ‘sobre la marcha’ entradas vergonzantes a un blog. A ver si lo entiendo: excusa su falta de rigor a la hora de escribir aduciendo que lo hace mientras está trabajando en eso para lo que se la paga una pasta.

Bien. Lo has bordado, Isabel. Me siento más tranquilo sabiendo que parte de los impuestos que pagamos todos esos pringados a los que tus amigos y tú queréis alargar la edad de jubilación se invierten en que hagas novillos. Y, por supuesto, lo del blog es lo que en tu palurdez has admitido. Luego esta lo que no admitirás en público… Habráse visto pedazo desfachatez e inconsciencia. Que todos los políticos sean tan torpes como tú, Isabel, que la revolución se producirá más pronto que tarde.

Chau. O ‘arrevoire que dijo voltaire’.

El Apocalipsis ha llegado

Hola.

No soy católico pero por circunstancias familiares y geográficas he mamado esa religión desde pequeño. Además de ello siempre me he declarado declaro ateo y escéptico: la verdad está en la ciencia (y en ‘ciencia’ no incluyo engendros subjetivos como la psicología, la grafología y demás tomaduras de pelo), y la matemática y la física son las únicas herramientas válidas para describir la realidad.

Sin embargo, aun con todo eso y mal que me pese, una idea estúpida se me está clavando poco a poco en la sesera: que la panda de soplagaitas-embaucadores-magufos (encabezada últimamente por el impresentable Friker Jimenez) tenga razón en patrañas como las profecías de San Malaquías. ¿Porqué pienso eso? La raíz del asunto no se limita a que la Gloria del Olivo (léase con el sonsonete de Azucar Moreno) haya llegado justo cuando la iglesia católica está pasando (al menos en Ejpaña) quizá uno de sus peores tragos en sus dos milenios de existencia (y es que, aun siendo curas, les gusta la carne, el lechal, el ternasco y el recentalhumanos). No, esa no es la única razón que me lleva a pensar que el Apocalipsis ha llegado: todo parece apuntar, según los medios y la política, que el mismísimo Anticristo se ha revelado a la humanidad, y responde al nombre de Julian Assange.

Todos los países supuestamente civilizados están luchando contra esa entidad maquivélica que amenaza que hundir la civilización (aunque por ahora no acaban de ganar). Se le persigue, se le acosa, tratan de cortarle la cabeza, los pies… Nunca ha habido tamaña reacción contra una sola persona. Mientras se ha iniciado la caza de la anticristo en otros sitios hay partidos xenófobos y neonazis pululan en muchos paises (incluso el nuestro, ) y no se les ataca como a este hombre y a su obra. Al mismo tiempo que los neutrales dejan de serlo hay estados represores que siguen secuestrando a personas supuestamente buenas (no tan buenas según esos mismos estados), o bien haciendo de su capa un sallo con lo que quieren (ya sea auténticamente patrio o no). Simultáneamente a que Scotland Yard encierra al Anticristo, otros dirigentes se comportan casi como semidioses, o incluso como propios dioses.

Y no pasa nada. O casi nada: la revolución en mátrix empieza a ser algo más real que penosas cibermanifas.

Sin duda, según nos quieren hacer ver lo medios,  Assange es el Anticristo: con él la civilización se va a hundir. Pero tranquilos, que tras ello llegará la nueva Jerusalem, un mundo felizo no tanto (si bien cada día estamos más cerca de una mezcla de esas realidades, con lo peor de cada una).

A ver qué sucede en los próximos meses y años gracias al poder del Anticristo: la información y wikileaks.

Historia de terror de ya.com

Hola.

Curiosa historia de terror que me he encontrado 😛 navegando por ahí. No conozco 😛 a la persona que lo ha escrito, y como no sé si durará mucho o poco en esa web, lo dejo también aquí.

Nuestra penúltima, que lamentablemente no última, experiencia con ya.com empezó un día que descubrimos que nos habían cortado la línea telefónica. Nosotros teníamos contratada la línea de voz con timofónica (cinco años de antigüedad) y la de adsl con ya.com (otros cinco años de antigüedad). Así, el día en que todo empezó, no notamos nada dado que no nos están llamando a todas horas, y lo sí usamos casi de continuo (la adsl) funcionaba sin problemas.

Sin embargo al mediodía intentamos llamar y vimos que la línea de voz estaba muerta. A mi mujer (la que estaba en ese momento en casa) se le ocurrió llamar desde su móvil a nuestro número de fijo. Y alguien la respondió: una voz masculina, mayor, la pregunto el típico ‘¿Quién es?’. Sorprendida, algo asustada y muy cabreada, llamó a timofónica y les explicó lo sucedido. La respuesta de la operadora resulto tan clara como preocupante: ya.com se había de nuestro número de fijo y se lo había vendido a otra persona, cortándonos la línea. Desde timofónica nos dijeron que subsanarían esto, restaurándonos la línea de voz y entrado en contacto con ya.com para informarles de la incidencia.

Así, al cabo de unas horas ya teníamos de nuevo la línea de fijo. Pero con eso empezó la pesadilla: la línea de adsl se murió. Tratamos de llamar atención al cliente. Primero con un número gratuito que nos dieron con el alta y que, por supuesto, no funcionó. Luego con uno de marcación normal sacado de internet, que tampoco funcionó. Al final acabamos llamando al 902 de turno, y tras veinte minutos de musiquita y ‘manténgase a la espera’ colgamos.

Cansados, asqueados y extremadamente cabreados iniciamos el proceso de alta con otra empresa. La otra empresa se supone que ya se encargaba de darnos de baja de esta panda de desgraciados, pero mientras eso ocurría (para colmo) nos llegó nuestra factura de ya.com y ¡la del nuevo abonado! No sólo nos robaban el número y nos cortaban la línea, sino que además ¡nos pasaban el cargo de la línea del señor ese!

Acudimos al banco para anular el cargo adicional (la del banco se rió un poco cuando le contamos nuestra situación, sobre todo porque ella también había tenido problemas de facturación para darse de baja de ya.com).

Un mes después empezaron a llegar las cartas: que les debíamos una factura y que, por favor, ingresáramos el dinero en la cuenta X, so pena de acabar demandados y en lista de morosos. Cartas como esas nos llegaron tres.

Luego llegó la de la gestoría que se supone se hacía cargo de nuestra ‘deuda’. Viendo que ahí ponía un número ‘normal’, llamamos, más que nada ya para reírnos un poco y patalear. Resultó cómico: el chaval (porque por sui voz debía ser un yogurín recién salido de ¿derecho, económicas?), cuando le contamos lo que había ocurrido, sólo pudo empezar a ponerse nervioso, a subir el tono, repetir de que ‘ese no era el problema’ (según se ve, que nos cortaran la línea y que nos llegara la mensualidad duplicada no le parecía algo grave), sino que debíamos pagar la factura ‘debida’, y punto. Luego (cuando vio que por ahí no colaba) se sacó de la manga el que, para darnos de baja debíamos pagar una factura adicional ‘de compensación’, que eso se hacía así ‘por ley’, y que la factura que debíamos era precisamente esa. Por supuesto, no pudo concretar de qué la ley hablaba. Entre cabreados y divertidos (por haberle hecho perder los estribos al mindundi de turno) colgamos.

Ya así seguimos, esperando ver qué pasa.

Que se sepa lo chapuzas y mafiosos que son estos desgraciados de ya.com.

Un saludo.

PD: Casualmente veo que, en esta enésima encarnación del blog, este es el post número 100. Pos fale, pos mu bien.

Seguimos con lo del baneo de google

Hola, culebras.

Pues eso, que seguimos hablando del baneo de mi web en los resultados de búsquedas concretas. Sé que suena a pataleo (y lo es), pero como estoy en mi web y me da la gana decirlo, lo digo, ale 😛

Hace unos días me metí en esa cosa llamada Google Webmaster Tools y me sigue sorprendiendo lo que me encuentro tras el baneo de mi nombre y mi apodo en google.

En la 'ruca' está la clave

Lo último: el motor encuentra mi web en la posición segunda a la búsqueda de mi nombre más la palabra ‘ruca’. Si quitamos ‘ruca’, mi web desaparece de los resultados.

¿Magia? ¿Potagia? A saber. ¿Qué sentido místico posee la palabra ‘ruca’ como para que sólo con ella se invoque mi web en los resultados?

El pasado día 17 de marzo realicé una ‘Solicitud de reconsideración de txisko.com/’. Por supuesto no confío lo más mínimo en los resultados de eso, dado que será un robot el que la realice, seguramente el mismo robot que, a saber porqué, ha excluido mi web de los resultados de búsquedas por mi nombre y mi apodo.

Nada más por hoy de este tema.

Un saludo.

PD: Ruca, ruca, ruca, que no llevo peluca.

txisko.com ha sido baneado de google

Hola, culebras.

Lo de ‘hola’ es por decir algo, ya que puede que nadie lea esto 😛 Tal y como indica el título de esta entrada, los señores de Google han decidido que esta web (y junto a ella mi nombre oficial y mi mote) no debe aparecer en sus listados tal y como antes aparecía, en los primeros puestos de las respectivas búsquedas. O eso o una conspiración judeomasónica intenta hacer aun más gris mi vida, volviéndome ya por completo invisible en esto de internet.

Hace unas semanas atrás (a lo sumo tres) que me llevo fijando en que las estadísticas de acceso al sitio han bajado en picado. A ver, no es que hubiera muchos accesos (al fin y al cabo este sitio no es nada más que un humilde blog personal), pero es que se habían reducido prácticamente a cero patatero. Hoy me he acordado de mirarlo de nuevo y he comprobado sin lugar a dudas que el dominio raíz, txisko.com, ha sido sacado de google. Aun se mantienen los subdominios, pero lo que se refiere a búsquedas por mi nombre ya mi dominio no aparece por ningún sitio: estoy totalmente borrado.

Antes ponía en google ‘txisko‘, ‘francisco ruiz fernández‘ o incluso sólo ‘francisco ruiz‘ y aparecía el primero. Había otras palabras con las que también salía en la primera página, como ‘carrefouronline‘, por ejemplo, o ‘seur carrefour‘ y ‘timo red6000 navidad‘.

Esto ya no es así: ahora ni aparezco. Desapareció mi web en lo que se refiere a Google (no sé porqué pero uno de las escasas apariciones que hay de mi web aun en los resultados de Google es la de ‘txisko.com/tag/navidad/‘).

Acompaño unas tristes capturas de pantalla a modo de ‘prueba’, si se puede decir eso, de que ya no existo.

'francisco ruiz'

Aviso: Si alguno pretende encontrarme en la calle de Talisio, Madrid, lo lleva crudo 😉

'francisco ruiz fernandez'

Realmente me intriga qué narices habrá en la calle Talisio con mi nombre. No, no usaré Google para descubrirlo.

'txisko'

Después de años lo consiguió: el restaurante de El ciego consigue estar en cabeza de la búsqueda por ‘txisko’. Que no espere que le felicite si él es el culpable de mi defenestracion de Google. No sé si poner un esmaili de coña 😛 , uno de enfado }:-|, uno de tristeza 🙁 o de qué. O nada.

He rellenado el formulario de Google para añadir el sitio a sus sistemas, pero la verdad es que no tengo mucha fe en que sirva de algo. Si, tal y como me temo, la situación no se repara tendré que aguantarme y convertirme en un fantasma internetero (o googlero, que se puede decir que es lo mismo).

Voy a ir practicando el ulular lastimero y fantasmagórico. ¡Uuuuuuuuuuuhhhhhhhhh! ¿Qué tal? ¿Bien?

Chao…

PD: Hay que joderse con las preocupaciones que tiene uno…

PD 2: Me he dado de alta en las herramientas de webmaster de Google, aplicándolo a este dominio, y lo confirmo: para Google, de mi dominio raíz, sólo existe la dirección txisko.com/tag/navidad/. Y para él no existen ni feeds ni leches. Sólo el tag de navidad. He comprobado que no sé porqué el archivo de robots estaba vacío. ¿Puede eso ocurrir así porque sí? Me mosquea porque no recuerdo haberlo tocado en años, y juraría que lo dejé activo para todos los buscadores. ¿El hosting me la ha jugado machacando el viejo? Lo veo muy extraño…

De todas maneras a saber qué cojones han hecho en Google con el resto del dominio. Buscaré alguna manera de hablar con ellos para que me lo expliquen.

Las españas capturadas en Google Reader

Hola, culebras.

Otra muestra de las chorrocientas españas

Esto de al lado me lo encontré ayer mientras leía el gReader. Se trata de una maravillosa y sintomática muestra de la situación estúpida, surrealista y balcánica de este país, una tierra que realmente ya nadie puede llamar ‘suyo’ sin miedo a recibir ladridos desde alguna oscura esquina.

Mientras unos (el nuevo poder en uno de los dos territorios más ‘quiero ir a mi bola’) intentan que la realidad lingüística se ajuste a la puta-olvidada-y-recordada-según-venga-en-gana, otros (aquellos cuyo gentilicio allende este país ha sido sinónimo tanto de ‘lo nacional’ como de palurdo y estúpido) se ofenden por el uso en sus cortes de la supuesta lengua común.

Este país de la pandereta dentro de unos años, Cthulhu mediante, se convertirá en una panda de reinecillos taifas: algunos harán de madera (triste y llena de añoranza), otros de tripa (el quiero pero no puedo hacer el ruido de antes), unos pocos de grapas (luchando por volver a aglutinar lo que ya no se puede aglutinar) y el resto de escandalosas chapas (dispuestas a seguir con la juerga que nunca dejaron sea como sea).

¡Imperium fail!

Y que yo lo vea.

Humanos, asquerosos humanos…

Mi respuesta a Buzz de Google.

Hola, ofidios.

Entrar en gmail, desplegar la pestaña de ‘más etiquetas’, ir a la sección ‘Etiquetas del sistema’ y en la línea de Buzz pulsar ‘ocultar’. Por supuesto, no darse de alta en ningún momento. Feisbuc, Tuiter y demás chorradas pierde-tiempo para otro.

De nada.

Opinador vs ‘muchos otros’

Hola, culebras.

La verdad es que mi misantropía me suele impedir implicarme en los juegos de estas criaturas despreciables llamadas humanos. Sin embargo de unas semanas acá asisto a un penoso intercambio de comunicados (penosos en parte por lo escandaloso del tema, y en parte por la relevancia que está adquiriendo cuando hay otros -léase el paro- muchísimo más preocupantes ante los cuales no hay ni comunicados globales interneteros, ni reuniones con el ministro de turno ni nada e nada) entre dos bandos.

Entre los del ‘otro’ bando hay uno que me hace mucha gracia porque en esto parece lo único que desea es subir en google, mejorar su pagerank. Hoy me ha dado por satisfacerle un poco. Ahí va una chorrada cortita, en plan twitter, para que su ego crezca una infinitésima más.

Érase una vez un opinador ignorante. Opinaba de lo que otros hacían, y/o de cómo lo hacían. Hasta que uno de ellos mostró otra manera de actuar. ¿El opinador se callará, enterándose de verdad de qué va el asunto? ¿Rectificará? Habrá que esperar su próximo movimiento.

Espero que el opinador se sienta satisfecho por estos milisegundos de gloria que desde este antro internetero se le ha dispensado (si agarra subida de sueldo quiero mi parte, por infinitesimal que ésta sea; si le dan alguna colleja sus mecenas, mejor que se las quede todas él).

Ale, adiós.

Por qué Spotify conmigo no triunfa

Hola, culebras.

Tras haber usado durante un par de meses Spotify veo que no me agrada. Pero nada. Lo seguiré usando durante un tiempo indefinido, seguramente hasta que me harte de él. ¿Qué ha pasado? No, la culpa no la tienen los anuncios (se me apaga el cerebro al oírlos). No la culpa de ello se halla en las propias tripas de la aplicación, en su modelo de servicio. Pero antes de explicar la situación hagamos un poco de historia, que hoy estoy charlatán (total, para quienes me van a oír).

De unos años para acá se está poniendo de moda el llamado streaming, ya sea para audio o para vídeo. Éste consiste en abrir un canal de descarga y, desde tu ordenador (o aparato capacitado) obtener en vivo datos en formato audio o vídeo: escuchas y/o ves un contenido pero no lo almacenas, quedando obligado a volverte a conectar si deseas verlo de nuevo. En pocas palabras: o tienes una conexión viva y lo suficientemente rápida o ‘no te comes nada’.

En nuestro país cada vez hay más gente con conexión (si bien no con datos boyantes, o puede que ni de lejos boyantes), sobre todo con cable o ADSL (y no precisamente gracias a que tales líneas tengan precios muy accesibles, no, pero ese es otro tema). Poco a poco, y mientras la crisis lo permita, los españolitos se van uniendo a esa arma de destrucción de gobiernos (aunque no lo hagan para temas más serios que el cierre de webs)… perdón, a internet.

Bueno, que me voy por las ramas. Estaba hablando del streaming: el engendro que te obliga a tener una conexión para ver o escuchar cualquier cosa. Existen ya modelos de TV usando streaming, siendo en España el más famoso del Imagenio de timofonica (así escrito, tal y como les gusta a ellos: sin tilde). Los sistemas ‘pedestres’ de streaming, sin pagar una pasta a una multinacional, para la mayoría de los mortales implican ‘estar sentado delante de la pantalla del ordenador’. Vamos, el colmo de la comodidad.

Pero no me voy a extender en el tema vídeo, dado que tengo que admitir que no soy consumidor asiduo del mismo. Vayamos a la música, algo que consumo: paso horas en casa delante del ordenador, y durante años he disfrutado del binomio música-ordenador con mis artistas favoritos sonando primero a todo trapo (cosas de vivir solo) y luego con cascos.

Al principio la música provenía directamente de mi cadena musical, ya de cintas, vinilos o, más tarde, CDs. Luego aparecieron las tarjetas de sonido (supongo que este detalle, el ‘luego’, sorprenderá a algún lector yogurín. Sí, hubo una larga época en la que no existían las tarjetas de sonido, y cuando aparecieron hubo un periodo en el que comprarte una te aseguraba horas de quebraderos de cabeza para conseguir que tu equipo la reconociera bien), y con ellas los ripeadores de CDs, los mp3 y mi fiel winamp. Así, con megas y megas de mp3 (primero sacados de mis propios CDs, luego obtenidos gracias al intercambio en mi primer curro vía ftp con gente de todo el mundo), llené años y años de música. Los CDs de canciones empezaron a volar de manos de un colega a otro: en el mundo hay demasiada música para sólo oír lo que te compras. De hecho llegó un momento en el que sólo compraba lo que sabía de fijo que me iba a gustar, o aquello que ya había escuchado y que me satisfacía como para invertir en ello (a alguno ya le valdría darse cuenta de una vez que en esa manera de actuar se encuentra el futuro de la música; esa y los conciertos, claro).

Pero un día entro en mi vida (no he podido evitar usar esa memez de expresión) el streaming musical. Como si de radio se tratara, algunos colgadillos ponían su winamp en modo emisión y lanzaban a la red sesiones propias de música. Sí, se petaba si había no mucha gente conectada, pero no dejaba de ser una manera de escuchar música de otros, según los gustos de otros (pero previamente ya te asegurabas de que quien ‘pinchaba’ tuviera un perfil acorde al tuyo).

Luego descubrí, hace cosa ya de siete u ocho años, un programita llamado Pandora (nada que ver con la cagada que ahora está de moda). Modesto y no muy llamativo en lo que a la estética se refiere, este software usaba una serie de ‘conceptos’ para catalogar y vincular la música: valoraciones de estilo, tempo, melodía, armonía, ritmo, instrumentación, etc. A través de ellos, y en base a una búsqueda inicial, el programa te iba dando sugerencias que creía que te podían agradar. ¿Qué una canción te gustaba? Se lo decías y él más tarde te ponía una similar, o del mismo grupo; si no te gustaba la ‘marcaba’ para no volverla a pinchar. Así de sencillo. Poniendo Pandora y empezando por grupos que me gustaban me ponía temas de otros (conocidos ya por mí) que también me gustaban… y de otros que desconocía pero que igualmente a veces me sorprendían gratamente. Por desgracia con el paso del tiempo quedó evidenciado que el repertorio de temas no era muy variado: los temas se repetían demasiado, incluso varias veces por sesión, quizá debido a que mis gustos no coincidían con la mayoría.

Ya adicto a este sistema de música online, y sobre todo a la posibilidad de descubrir (eso sí, de forma vaga) nuevos grupos, me mudé a algo similar y que tampoco llevaba mucho tiempo: last.fm. De funcionamiento similar a Pandora, permitía marcar temas como ‘amados’ o como ‘odiados’, lo que en función de las etiquetas vinculadas al tema y al grupo permitía al sistema colarte nueva música acorde a tus gustos. Lo punto flaco en este sistema estaba en que las etiquetas las colocaban los propios usuarios, y eso a veces llevaba a confundir al sistema con clasificaciones demasiado genéricas o incluso de broma. Pese a ello seguí usándolo en casa para oír música mientras enredaba con el ordenador. A lo largo de los años de uso Last.fm me brindó sorpresas muy agradables: descubrí a The Azoic, Panzer AG, Down of Ashes, Wintersun, Agalloch, Funeral (y de paso a Ahab), por nombrar sólo unos pocos. Todo ello aderezado con una reproducción aleatoria que muchas veces casi podría definir como jugosa.

Mientras tanto Pandora seguía a lo suyo, emitiendo música según su algoritmo, hasta que lo cerraron para los no yanquis. Pandora murió como opción para mí.

Sin embargo de un año y poco a acá algo empezó a fallar en last.fm: detecté las mismas deficiencias que me habían sacado de Pandora. Además, al tiempo, avisaron de que el servicio se volvería de pago. Obligatoriamente de pago. Y un día se acabó: me obligaban a pagar. Eso en plena época de crisis, con el Euribor por las nubes. Vamos, el momento ideal para pedir dinero por algo que no es vital: a borrar el usuario y seguir con mis discos.

Al cabo de unos meses ‘descubrí’ (la verdad es que  ya lo conocía de oídas, pero no me había molestado en instalarlo por pura vagancia) esto llamado Spotify. Me lo instalé y me encontré con algo de aspecto ligeramente parecido al horrible iTunes. Bueno, me dije: una cosa es el aspecto y otra el funcionamiento. Puse un grupo de prueba, Feindflug, y la cosa ya empezó a pintar mal: había poco, muy poco. Mejor dicho, nada. Seguí tirando del hilo a cosas más ‘comerciales’, me creé unas pocas listas y le di al [play+random]. La musiquilla agradable empezó a sonar por mis cascos. Bien, bien.

Pero el ‘bien’ no duró mucho. Por más que las listas tuvieran una variedad que me parecía suficiente como para generar al sistema una idea de mis gustos, sólo se me reproducían temas que yo ya había introducido antes, nada nuevo: no había sorpresa, no había esa novedad que me encantaba en last.fm o en Pandora, sólo la lista de lo que yo ya había buscado y marcado antes. Y, para acabar de cagarla, la reproducción aleatoria iba horriblemente mal: las canciones del mismo grupo se encadenaban casi una tras otra (a veces sin el ‘casi’), los grupos se repetían.

¿Cómo, con una lista en la que posiblemente hay un centenar de grupos, se repite un mismo intérprete tres veces en apenas veinte temas?

Mal, está muy mal trabajado el cálculo aleatorio de los temas.

¿Resultado de todo ello? Las listas  de reproducción, aun habiendo sido enriquecidas con mucha variedad de temas y grupos, a veces aburren. Ha muerto Pandora para los no yanquis, se ha suicidado last.fm (al menos para mí), y Spotify no me da lo que busco: música de mi agrado  pero que me sorprenda, novedades. En definitiva, añoro lo que ya no tengo. Jodido inconformismo.

¿Hay algo (no de pago) que se parezca a Pandora o a last.fm? Habrá que investigar un poco…  Pero mejor otro día: hoy estoy muy vago.

Un saludo.

De nuevo Euro6000 tratando de timar a la gente

Hola, culebras.

Esto tiene la pinta de convertirse en un clásico navideño, como Ra-Pa-Él y Hola-soy-Edu-Feliznavidad. La red de embaucadores de Euro 6000 vuelve a lanzar un campaña engañosa… pero engañosa sólo si no te lees la letra ahora no-tan-pequeña. Prometen un descuento del 10%, pero con un máximo de devolución de 20€. Vamos, que de nuevo lo del descuento se queda en agua de borrajas, desleído en unas fechas en las que se gasta bastante más. Se agradece que en la web lo dejen claro (ver el flash embebido), así como en las condiciones de la promoción (leer la sección segunda, que tiene coña la lista de exclusiones).

Al menos en esta ocasión tiene la decencia de no imponer un gasto mínimo (yo no he llegado verlo indicado por sitio alguno). En esta ocasión no es tan engañoso como la otra vez, lo que no implica que resulte atrayente, al menos para mí.