Archivo de la Categoría “El mundo”
Dícese de ese sitio en el que, por lo menos, sobra una especie.
Hola, ofidios.
Dado que últimamente he hablado de la realidad de España, aquí la muestro de un modo cronológico y un poco más realista, no como nos la pintan cada tantos años.
- Carlos V, el triste (3 de enero de 1974 – 1 de julio de 1976).
- Adolfo I, el deseado (3 de julio de 1976 – 29 de enero de 1981).
- Leopoldo I, el breve (25 de febrero de 1981 – 1 de diciembre de 1982).
- Felipe VII, el europeo (1 de diciembre de 1982 – 4 de mayo de 1996).
- José María I, el constructor (4 de mayo de 1996 – 17 de abril de 2004).
- José Luis I (17 de abril de 2004 – presente).
Todos ellos bajo el patronato y supervisión de Juan Carlos I (22 de noviembre de 1975 – presente), y los dos primeros auspiciados por Francisco I el Grande.
Un saludo.
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Hola, culebras.
Hace unos días lo apunté en este blog. Ahora hago un diminuto resumen de la marcha. Cinco horas bajo el sol en muy buena compañía; cinco horas protestando contra los desmanes de la clase política y económica.
Tras la llamada de un colega me uní a la marcha desde un poco más abajo de ‘los cabezones’.

De allí, sin prisa pero a buen paso, pasamos por la Opel en dirección de Carabanchel. Pero antes de llegar a ‘la corona’ la policía nos detuvo. A lo mejor pretendían de verdad que fuéramos en fila de a dos por el arcén.
Menos mal que al cabo de una rato la columna siguió, tomando todo el carril norte de la carretera a Carabanchel.
Al llegar a la avenida de la Peseta nos juntamos con una buena cantidad de gente. Bien.
Seguimos hacia el centro, encontrándonos con muestras de apoyo, de resistencia (como lo de Magerit) y de indiferencia, esta última sobre todo a modo de gente que nos miraba desde las ventanas y las terrazas de los bares.
Al llegar a Pirámides nos juntamos con más gente, y a partir de ahí ya se notó el auténtico mogollón.
La sensación era muy similar a la del 15m, sólo que ya menos de ‘bichos raros’ y más de miembros de algo generalizado. 
Mucha gente seguía mirando, haciéndonos fotos, incluso desde museos (como si fuéramos arte ), hasta llegar a nuestro destino.
Me sorprendió ver a los sirios haciendo acto de presencia. Bien por ellos: se llevaron los aplausos y el apoyo de la gente de a pie, más que del gobierno.
Una vez que la gente se empezó a disolver nos acercamos a Las Cortes. Allí estaba la basura de la prensa… y mogollón de gente con pancartas, algunas con la curiosa propuesta de un supuesto referendum (eso mismo se merece una entrada independiente).

Tras ver la situación dimos la ‘vuelta al ruedo’ y acabamos en la parte de arriba de la calle de las Cortes: el templo de la democracia, la casa del gobierno del pueblo, cercada por policía y barricadas para que el pueblo no puede plantarse delante.

¿Hace falta otro ejemplo mejor de este sistema de despotismo ilustrado, con unos meses de dorar la píldora al personal y luego casi cuatro años de ‘hago lo que me sale de los cojones, y os calláis’?
Esto debe cambiar.
Cómo no, había pancartas para todos los gustos, pero el mensaje de cabreo estaba ahí, siempre presente. Me encanta la de ‘Quedarte en el bar no sirve de nada’, contra esta actitud tan española de ‘juntémonos y vayan ellos’. Más claro, agua.



Tras la caminata yo acabé agarrando un buen moreno, lo que no me pasaba desde hace años. Pero ha sido por una buena causa.
Una manifa más a mis espaldas. Habrá más. Y espero que más lleguen pronto que tarde.
Esta revolución no hecho sino empezar.
Un saludo.
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Escrito por: Txisko en El mundo, tags: 15M, revolucion
Hola, ofidios.
Puede que a estas alturas el nombre de Mohamed Bouazizi les diga poco o nada. ¿Quién es ese moro?, dirá alguno. Pues ese hombre, sin saberlo, puede ser una de las figuras más importantes de la historia moderna. Al menos ya lo es de la de Túnez y de Egipto, y está en camino de correr la misma suerte para Yemen, Siria, Dubai… y España.
¿Cómo puede ser eso cierto?, diréis. Os coloco una foto suya, a ver si os dice algo:

(Fuente.)
¿Nada? ¿No os suena su cara? Os pongo un enlace a otra foto, quizá un poco más desagradable.
Me parece que seguís igual. Alguno ya habrá adivinado que este hombre ha sufrido graves quemaduras. Os daré una nueva pista: Mohamed Bouazizi murió víctima de esas quemaduras. Quemaduras que él mismo se infringió.
¿Cómorl?, os escucho exclamar, ¿que es uno de esos cobardes que se suicidan?
Pues sí… y no. Sí, se suicidó, se mató a si mismo, optó por el camino de abandonar este mundo de manera prematura… pero lo hizo a lo bonzo, como protesta por su situación.
¿Qué situación es esa que le lleva a cometer esa salvajada?, preguntáis, y no sin razón. ¿Qué lleva a un hombre joven (además con formación universitaria) a cometer algo tan doloroso y dramático como rociarse de pintura inflamable y prenderse fuego? La desesperación, la rabia, la indignación. Le habían quitado su medio de subsistencia, habían desoído su petición de ayuda. Y en un gesto absolutamente nada occidental pretestó prendiéndose fuego.
Vale, que sí. Pero ¿qué tiene que ver este moro con España y conmigo?, soltarás hastiado. Ahora te invito a entrar en la página que la wikipedia española le dedica a ese vendedor ambulante.
¿Qué, lo captas? ¿No? Pues te lo voy a dar mascadito: ese hombre el 17 de diciembre de 2010 se quemó a lo bonzo ante un edificio oficial en su ciudad, Sidi Bouzid (Túnez). Días después se iniciaron las revueltas en la región. Mientras la gente se alzaba contra Ben Alí (un dictador que nunca había sido presentado como tal en la prensa española) Mohamed moría en el hospital. Pero su gesto y, nunca mejor dicho, la llama de su atrevimiento ya había creado un efecto dominó. La revolución tunecina triunfó, Ben Alí cayó, y con él Túnez entró en una nueva época. A Túnez siguió Egipto… y luego más países.
Mientras, en el no tan remoto occidente europeo, varios países (sobre todo los cerdos) se desangraban en una crisis inventada por el poder financiero. Y en España, además de la crisis que nos han servido los banqueros, tenemos la muy patria del ladrillo, servida a la carta por Aznar y Zapatero. Pero la gente, esa masa estúpida y manipulable, esa borregada que hasta entonces con el jurgol, la fórmula uno, los toros y la Esteban ya esteba contenta, empieza a reaccionar. Las redes sociales se calientan y una parte de la sociedad (viendo que se puede, que otros países en teoría más atrasados se están sacudiendo el yugo) estalla el 15 de mayo de 2011 (algo que yo, con poco acierto, había deseado/vaticinado que sucediera años atrás). Al 15M le sigue el fenómenos de las acampadas, y cómo eso se propaga por otros países. Ya se habla de revolución global, algo que puede tomar una nueva escala si se une de una vez por todas China.
Y todo porque un vendedor ambulante, lleno de desesperación, se quemase en público en su ciudad.
Con toda sinceridad, si estas revoluciones llegan a buen término, espero que a este hombre se le erijan monumentos y se le recuerde como se merece. Con su sacrificio, sin saberlo y sin quererlo, ha hecho mucho más que cientos, miles de políticos de decenas de países a lo largo de décadas.
Mis respetos a este hombre que ha entrado por la puerta grande en la historia.
Un saludo. A él y a todos.
P.D.: Sí, hay en la red más entradas como esta, pero no por repetirse una verdad ésta deja de serla.
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Hola, culebras.
Este domingo 19 de junio puede ser de nuevo, como la del pasado 15 de mayo, un día histórico en este país de mierda: se ha organizado una serie de marchas en todo el país para demostrar que la gente está hasta los mismísimos cojones de la situación y de cómo se está llevando. De nuevo nos la quieren clavar, ahora con una cosa llamada Pacto del Euro (ante el que da gusto ver cómo hay gente que da la cara y dice las cosas en público).
La que me pilla más cerca es la del suroeste de Madrid, para la que se ha creado este cartel:

En mi caso serán en torno a cuatro horas y media de caminata. Habrá que prepararse con cantimplora, bocata, gorra para el sol, cámara de fotos… y un mechero por si al final se decide quemar algo
Ahora, precisamente ahora, es cuando realmente me da envidia la gente que tiene smartphones y puede difundir (lo que equivale a documentar) en directo lo que sucede. Una revolución que me hace envidiar una de las piezas clave de la tecnología social. ¡Quién lo diría!
Pero regresando a lo esencial: hay que salir de nuevo a la calle, que la basura que nos gobierna se de cuenta de que no vamos a parar, que aunque algunas de las acampadas se hayan disuelto la gente sigue ahí, expectante y muy cabreada.
Esta dinámica debe seguir, debe haber más manifestaciones, más muestras de poder. Estamos entrando en la dinámica para lograr que España realmente pertenezca a los españoles y no a lobbies político-económicos. El camino será largo, meses o incluso años. Ello se debe a que mientras en otros países en los que las revoluciones populares han triunfado (como Túnez o Egipto) la situación política era indudablemente dictatorial, aquí durante décadas nos han pretendido aborregar con una supuesta democracia, ese paripé que yo llevo llamando timocracia desde hace ya demasiados años. Ese poder (sobre todo el político, pero también el religioso y el económico, y en cierta medida incluso el judicial) se ha creído ese cuento, constituyendo con el tiempo toda una maraña de mafias. Esas mafias se propagan cual negra telaraña de corrupción por todo lo institucional, ministerial y similar (un ejemplo que conozco demasiado de cerca [y que lo he declarado en mi casa como tema tabú] es el de una abogado de veintimuypocos años, miembro activo de las juventudes socialistas gallegas, ‘ella muy muy lista’ [sic] y que ‘estudió la oposición en veintiséis días’ [sic] para acabar con plaza fija de abogado del estado para el Senado. Tócate los cojones. Como se diría, blanco y en botella: leche. Una hija más de la mafia política convertida en funcionaria gracias a su condición de ‘arrimada’. Ese tipo de realidades me ofenden, me cabrean, me enervan). La mentira democrática ha calado tan hondo entre esas mafias que no va a ser vencida con facilidad. Pero no hay que ceder, no hay que desesperar, sino seguir y seguir.
El domingo 19 sal a la calle y protesta: es tu futuro y el de los tuyos lo que sigue en juego.
Un saludo.
PD de recochineo (madrugada del 15/06/2011): ayer salió el tema de nuevo y me confirmaron (sic) que la ‘superlista muymuy joven abogada que estudia y aprueba oposiciones en 26 días’ tiene como compañero de mesa de trabajo casi todos los días a un tal Jose Luis. Pero, por supuesto, ni es blanco, ni va en botella, ni es leche. ¿Cómo voy a poder pensar eso? Y de paso, en esa conversación, me cayó otra perla: yo soy ‘uno de los culpables de la situación actual por haber comprado un piso sobrevalorado’ (sic). E igual que yo supongo que el resto de gente que ha comprado en estos últimos cinco años un piso también seremos culpables de la situación del país. Que lo sepáis: es vuestra culpa. Toda, toda, toda, por seguirles el rollo a los banqueros y a los políticos. Manda güevos.
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Hola, culebras.
Por si alguno no se ha enterado el día 11 de junio se celebran (sobre todo ellos, los políticos) las investiduras en los ayuntamientos. Pues bien: ese día hay que recordarles que están ahí para servir el pueblo, y no a ellos mismos.
¿Cómo? Pues con una sesión de cacerolada. Esta acción forma parte de las que se están organizando desde el movimiento 15M para que no se quede todo en acampadas: hay que hacer ruido, mover a la gente y, mientras tanto, informarla, culturizarla. Que sepan la realidad del país.
Que suenen las cacerolas ante el ayuntamiento de tu localidad.
Pero con esta cacerolada no acaban las iniciativas: otra que puede resultar muy interesante si se consigue movilizar a la gente es la de la marcha al congreso. La gente unida marchando hacia lo que se supone es el órgano que les representa. ¿También sacarán a los perros cuando la gente de agolpe ante el congreso? ¿La prensa se tomará esta iniciativa también a broma?
Hay que seguir protestando. Este mes, el siguiente, todos hasta que escuchen al pueblo.
Un saludo.
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Hola, ofidios.
Lo prometido es deuda.
Quien haya leído El juego de Ender y La voz de los muertos (lo siento, pero no pude con más) de Orson S. Card ya tendrán una idea muy clara de lo que a través de la red y con democracia (más oradores) se puede conseguir.
Pero claro, se trata de cosas leídas en libros de ciencia ficción, ese género para descerebrados adolescentes lleno de ‘naves volando por el espacio pegando tiros a monstruos siderales’…
¿Y? ¿Qué pasa si digo que ese sistema democrático que Card plasma en esos libros es posiblemente en un 90% factible ya mismo en esto llamado primer mundo? ¿Qué es una vacilada? Pensad: en el libro se habla de conexión a la red desde casa, de foros de opinión, de avatares, de discursos on line, de comentarios, de validación de usuarios.
Vamos, de cosas inimaginables.
Huy, perdón, que para acceder a esta web he entrado desde mi casa con un ordenador personal. Antes de publicar esto para que lo lea cualquiera que acceda en esta página web he estado en un par de foros informándome. En uno de ellos he usado un nick (léase avatar) y le he dado caña a otro elemento con el que no me llevo muy bien: le he soltado un discurso de tres pares de narices, algo que ha generado algún que otro comentario. Luego me he metido en una web ministerial y con mi certificado digital (único e intransferible, que me identifica como ciudadano de mi país) he realizado algunos trámites oficiales.
¿De qué hablaba antes? Ah, sí, de que lo que decían esos libros no resulta factible ni de lejos ahora mismo.
<clonck>Onomatopeya de sartenazo en toda la cabeza.</clonck>
¿Cómorl? Sí que es posible, como todos sabéis. La ciencia ficción permite a su lector estar un paso por delante de los no lectores en algunos aspectos. Y éste es uno de ellos, sin lugar a dudas: llevo soñando con ese ideal de democracia real cibernética desde que leí esos libros hace… mucho. Y el momento de verla hecha realidad puede haber llegado: los medios están aquí, y la indignación contra la casta política puede servir de detonante.
¿De qué manera se puede cumplir ese sueño? Pues con algo que, estoy convencido, nos dieron los políticos sin saber el verdadero poder que ocultaba: el certificado digital y a posteriori el D.N.I. con chip. Eso, unido a la infraestructura apropiada, permite hacer recurrente (sin gastar dinero en papeletas, urnas, etc., etc.) y accesible el voto universal. Un voto que se puede realizar tantas veces como se vea necesario sin gasto económico, más allá del de almacenamiento en servidor y tráfico.
Y es que con esos dos medios (realmente se trata de uno sólo, pero con y sin envoltorio físico) se puede conseguir a la perfección el sueño de la democracia real. Y ¡ya!
El certificado digital permite la utilización de sesiones individuales validadas a través de las cuales alzar nuestra voz.
¿Cómo? De la manera que se me hace más lógica (todo ellos desde mi humilde experiencia laboral en desarrollo y testéo de aplicaciones con firma electrónica para organismo ministeriales).
Pasos previos que básicamente sólo se deben realizar una vez:
- Concesión a Internet del carácter de derecho constitucional, universal o el adjetivo legal oportuno, con tal de que todo ciudadano pueda acceder libremente a internet. Se entrada, y tras la #spanishrevolution, bien que me imagino a los políticos colocándose en contra de esto. Ya se sabe, internet es igual a información y coordinación de ‘gente libre = subversiva’, luego es algo malo.
- Reparto gratuito (o a precio simbólico) de lectores de D.N.I. electrónico entre los ciudadanos que ya tienen ordenador, conexión y desean votar desde su casa. Esto ya se hizo hace unos años, pero se puede repetir.
- Habilitación en ayuntamientos, centros cívicos, juntas de distrito, etc. de ‘salas de voto’ para quienes no tengan conexión en casa.
- Desarrollo de una plataforma de voto mediante a través de web D.N.I. electrónico. La plataforma debería estar auditada las veces necesarias y por las entidades necesarias como para tener la absoluta certeza de que el voto es secreto, fiable y no manipulable. Ahí, en la auditoría, veo el mayor escollo: ¿quien le pone el cascabel al gato? ¿Quién nombra los auditores, y quién se fía de sus resultados?
Pasos posteriores y a usar en cada votación:
- Se presenta un propuesta a votar.
- Durante un tiempo quienes quieran/puedan informan de las opciones/consecuencias de la misma (vulgo campaña). Uso de foros, redes sociales, radio, televisión, boca en boca… lo que sea.
- Elección de una ventana temporal de voto en el que poder ejercitarlo
- Un ciudadano, un D.N.I. electrónico, una sesión de navegador, un voto y un periodo de x horas (la susodicha ventana temporal) para ejercerlo.
- Recuento de votos.
- Medida aprobada o rechazada.
- Y punto. A la siguiente.
Esto podría aplicarse a las I.L.P. . Otra cosa muy diferente, con ese componente caótico y espontaneo tan recurrente en internet, sería el lanzamiento de iniciativas ciudadanas a través de webs no gubernamentales, como ya se hace ahora. Algo intermedio (una web no gubernamental que supuestamente servirá para alojar I.L.P.s, pero no iniciativas ‘espontaneas’) ha empezado su andadura, MiFirma. Quiero pensar que de aquí en un tiempo permitirá recoger firmas de manera menos estricta… y si no que surgirán otras web que sí que permitan trabajar de una manera más dinámica.
No soy experto en nada de esto de ‘organizar un país’, ni pretendo serlo, y seguro que lo que digo al fin y al cabo son simples sandeces, pero de alguna manera hay que mandar a tomar por culo a los chorizos que nos gobiernan.
Mientras toca seguir esperando.
Un saludo.
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Hola, culebras.
El movimiento se propaga, y no sólo por España.
Y yo sonrío.
Aquí la clase política está de resaca, desoyendo (para variar) al pueblo y siguiendo con su actitud ombliguista: unos a regocijarse por el poder adquirido, y otros a ponerse tiritas, con posible amputación de miembros de por medio.
Ellos a sus cosas y parte del pueblo (como bien digo una parte, ya que todavía mucha gente piensa que ‘ésto que han montado perro flautas emporrados y vagos’ no va con ellos) a las suyas: tratar de crear un corriente de acción alternativa que demuestre la indignación que muchos sentimos.

Hasta ahora la principal manifestación de ese descontento la encontrábamos en forma de acampadas improvisadas, con peor o mejor infraestructura, plantadas en ciudades concretas. Esos campamentos, por su carácter semipermanente (el más antiguo no llega a los quince días de vida) y sus requerimientos de una infraestructura relativamente compleja, tienen complicada, si bien no imposible, su prolongación en el tiempo más allá de ¿meses? La logística y la falta de disciplina pueden acabar fagocitándolos en el cáos. Eso hablando de los enemigos internos. Aparte está la casi certeza de que llegará el momento en que a los ayuntamientos se les hinchen las pelotas y digan ‘hasta aquí’ y los traten de desalojar.
Esos son unos pocos inconvenientes de los campamentos. Pero es que hay otro muy gordo: o vas tú a ellos o no puedes ‘vivir’ la experiencia. Eso limita su efectividad como elemento catártico, y mucho menos en lo relativo a un resultado útil.
Pero eso hasta ahora.
Porque ¿y si son los campamentos quienes vienen a tu pueblo, a tu barrio? ¿Y si la experiencia de poder hablar y ser escuchado se planta por unas horas muy cerca de tu hogar? Esa es la idea tras Toma los barrios: llevar a tu mundo más próximo lo que ocurre en Sol. No son acampadas sino ‘simples’ asambleas en las que la gente escuche, hable y opine.
La iniciativa me parece buena, en tanto y cuanto a acercar esta nueva realidad revolucionaria a más gente. Pero sigue teniendo sus defectos. El más grave de ellos, e imposible de salvar ahora mismo, es su falta de representatividad. Ya se han alzado voces en contra de esas asambleas por ese tema.
Y sin duda el problema es serio: ¿cambiar una oligarquía por otra, mayor pero al fin y al cabo no representativa? Por supuesto que no.
¿Cómo tratar de salvar ese escollo? De entrada resulta complicado, tanto en lo relativo a organización como a validación por parte del pueblo. Sin embargo existen ejemplos que pueden resultar inspiradores. El modelo suizo, por ejemplo: de reuniones a nivel local a una asamblea suprema. ¿Se puede intentar esa dinámica aquí y ahora? Sí… y no. La población española, aun indignada, posee ese carácter tan nuestro de vagos y pasotas. Mucho me parece que se ha logrado al aparecer este moviento del 15M, pero la desidia sigue impresa muy hondo en nuestros cerebros.
Aunque dado un primer paso el siguiente no da tanto miedo. ¿Se podría instaurar las asambleas como una dinámica estable en todos los barrios/pueblos/ciudades de España? ¿Sería factible que los ‘acuerdos’ de cada asamblea se transfieran a una central donde se juntan y los más repetidos se presentan como la voz de una parte del pueblo? Para que todo ello tenga un mínimo viso de valor la asistencia a esas asamblea debería alcanzar cotas casi masivas. Y ahí volvemos a encontrarnos con el problema que Dans comenta.
Pedazo escollo. ¿Insalvable? Hubo un tiempo en que no, pero se trataba de otros tiempos: ahora la realidad nos abofetea con sus cifras. Las asambleas forman parte de la base histórica de la democracia: en la antigua Atenas funcionaban con ellas, en la llamada ekklesía, en la que participaban oradores de pequeñas o grandes cualidades. Pero en aquella época el número de habitantes y posibles voces no tenían nada que ver con las cifras de población actuales. No caben las comparaciones por desgracia. Pretender que la solución al urgente y gravísimo problema político de este país se encuentra en simples asambleas peca de eso, de simplismo. Las asambleas que se están realizando creo que suponen una buena manera de tomar el pulso a la opinión del pueblo y como colector de opiniones, pero poco más. El auténtico futuro del gobierno democrático se encuentra más lejos, en un concepto semejante pero mucho más grandioso: la asamblea global.
Un tema sin duda apasionante… Pero del que hablaré en una entrada concreta
Mientras eso llega, que empiece la guerra de guerrillas.
Un saludo.
PD: sí, estoy últimamente monotemático. Pero es que no todo son libros en la vida, por fortuna/desgracia.
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Hola, culebrillas.
Un apunte muy breve.
Ya ha pasado el fatídico 22 de mayo: ha caído el telón. Los políticos ganadores ya se creen con las manos libres para hacer y deshacer más entuertos y enriquecerse a nuestra costa, y los perdedores seguro que ya han empezado a tirar de hilos ocultos para salvar/retomar sus chanchullos algo abollados.
Mientras los pardillos de siempre, esos que ha acudido ayer a votar (y yo soy unos de esos), va a ser olvidados por los políticos de aquí a… ¿un año? Por dios, que sólo es un año. ¿Quien ha dicho que esto de Sol está acabado? ¿Que esto no ha valido para nada?
¡No!

- Hay que seguir protestando: las acampadas como la de Sol deben seguir. Y si no acampadas (es fácil para mí decirlo, yo que me es imposible estar allí todos los días) al menos sí manifestarse periódicamente. Hay que apoyar a esa gente, darles calor y ánimo.
- Hay que seguir alzando la voz, semana tras semana, y cada vez con más fuerza. Los blogs y las redes sociales (dios mío lo que voy a decir, quién me ha visto y quién me ve) son útiles para esto dado que los medios generalistas están al servicio de los poderes.
- Hay que seguir educando. A través de la información se consigue ciudadanos responsables. Eso es lo que temen los políticos: ciudadanos que planteen preguntas, y que sepan respuestas. Ayer mismo le ‘descubrí’ a mi sobrino de 22 años que hubo un tiempo en el que ganaba otro partido, un desconocido por la nuevas generaciones: UCD. No ha sido siempre PPSOE: hay más partidos. Abre los ojos a los que los tienen vendados.
- Hay que seguir denunciando. Con papel, con pruebas. Ejemplo: si en tu centro de salud no hay medios para atenderte no le protestes sólo a tu vecino, sino planta una reclamación. Y luego escanéala, súbela a la red y difúndela. Que se vea la mierda que nos rodea. Ellos se amparan en que esos casos no se revelan para seguir cometiendo tropelías. Que les salten los colores a la cara de vergüenza, joder.
Protesta. Grita. Educa. Denuncia.
Que la red arda con el clamor de los indignados, un clamor apoyado en denuncias tangibles. Si hay que saturar el sistema de reclamaciones del país, se satura. Y mientras tanto se actúa en la red: que las denuncias sean públicas con nombres de organismos o personas denunciadas. Y hay que usar las herramientas que se tienen para que la situación sea más pública a nivel mundial: que a base de googlebombing se asocie España a ‘país saqueado por políticos, constructores y banqueros‘, PP o PSOE a ‘vendidos a los mercados‘, bipartidismo a ‘pueblo toreado‘, Zapatero a ‘pérdida de derechos laborales‘, Rajoy a ‘mi partido tiene un código ético tan útil como el papel higiénico‘, Valeriano Gómez a ‘donde digo digo ahora digo Diego‘. Ya se hizo con la SGAE; que se haga con ellos también.
Ante la manipulación, educación.

Esto no ha acabado. Debe seguir. Lucha. Si no por ti al menos piensa en el futuro de tus hijos/sobrinos/nietos.

Tenemos ante nosotros los que puede que sea el año más importante de la historia moderna de este país, y a saber si de Europa si esto se propaga.
No podemos cejar en el esfuerzo.
No seas irresponsable y alza tu voz.
Reacciona, indígnate, joder. Y si ya has reaccionado, sigue indignado mientras la cosa no cambie.
PD: Pena que esto no lo lea ni dios…
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Hola, culebras.
Hoy he estado en Sol y la impresión ha sido magnífica. Me tiré un buen rato paseando, hablado con algunos puestos,sacando fotos. Disfrutando.
En un momento de relax abrí el cuaderno y tomé algunas notas a vuelapluma. Aquí las transcribo, un poco mejoradas ya sobre el ordenador.
Llegué y, tras reparar en el bien visible mensaje de ‘no botellón’, me encontré con una asamblea: varios cientos de personas sentadas al sol mientras un micrófono pasaba de mano en mano. A unos metros de los que hablaban una chica traducía al lenguaje de signos. El calor era muy intenso, tanto que gorras, pañuelos, paraguas haciendo de parasoles y artilugios similares se multiplicaban. Pero todo el mundo aguantaba y aplaudía las palabras. Así descubrí el ‘aplauso mudo’, un agitar de manos en alto que según se ve es el aplauso visual que utilizan los sordos. Me embargó una intensa emoción, ya que la escena me evocaba a lo que debía haber sido la antigua Atenas, la democracia participativa original. Y pensé en Demóstenes y en El juego de Ender…

Permanecí allí un buen rato escuchando los diversos discursos de los portavoces de las comisiones. Al final, dado que sólo había visto la asamblea, opté por dejar mi sitio y dar una vuelta por la plaza para conocer de primera mano eso de lo que tanto se hablaba.

¿Qué me encontré? Juventud, mucha juventud, que con su energía movía todo. Juventud e ilusión. Y muchas sonrisas. Al lado de la juventud también se encontraba gente de mi edad y mayores: paseando bajo las lonas, comentando la situación, debatiendo de la validez el voto en blanco, al nulo o la abstención, sacando fotos, pegando carteles. Una marea de gente viva y con iniciativas. Algo muy lejos de las consignas unidireccionales de un mitin de partido.


Sí, hay que admitir que se veía mucho curioso. Lógico. Al llegar un puede pensar que hay más de eso que de gente implicada. Hasta que te metes y te dejas llevar. Así, al rato escuchas un voz, luego dos, tres: que si os regalo toda una caja de rotuladores, que si tengo una imprenta y os puedo hacer carteles, que si os traigo agua o pan… Gente que se implica.

Y también gente que se muestra indignada por el ‘salvajismo’, como la mujer que se queja de que han usado la tierra que rodea una de las fuentes para plantar una pequeña huerta. Esa mujer no ha visto, supongo, a la gente (y muchos niños entre ellos) ilusionada con su pequeñas macetitas de plantones de calabaza, tomate, etc. ¿Mejor dejar el secarral que repartir ilusión? Por la manera en que hablaba casi parecía que la robaran… o eso o su sorpresa era tan mayúscula y genuina que me dio es impresión.

Sigo deambulando bajo las carpas y encuentro todo tipo de gente: desde chicos que se ajustan a la perfección al concepto de perroflauta hasta otros con aspecto de pijos; desde bebés dormidos en carritos u otros a los que los cambian pañales en medio del gentío (sin que nadie ponga mala cara ante algo tan natural) a mujeres ancianas pidiendo la firma al manifiesto de apoyo al campamento.

Blancos, marrones, negros.
Gente con cámaras de última generación y otros con analógicas parcheadas.
Y entre ellos “el rey” haciendo “real” la acampada.

Ofrecen agua, coca-cola (ambas con la opción de con o sin hielos), manzanas, naranjas, bocadillos, platos de comida vegana, cocido, jamón. Y todo gratis para que la gente que ha optado por estar con ellos se vea un poco recompensada. Yo, dado que no quiero suponerles una carga y porque puedo permitírmelo, opto por comer fuera con mi dinero. No pretendo ir de gorrón: con ver la intención me basta (aunque el jamón llama ).
Mientras espero que llegue mi mujer compruebo que hay infiltrados: sentado en el escaparate de la tienda de abanicos de Montera veo cómo una dependienta le recrimina a un moro el que apoye un bote de coca-cola sobre el mármol; él la responde con gesto despreciativo, negándose a retirar el bote, hasta que la mujer estalla y dice ‘si tú estás aquí para chapear, que te conozco de sobra: todo esto de Sol te da igual’. Ante esa reacción explosiva de la dependienta el moro sale escopetado, murmurando y haciendo ademanes. ¿Realmente encontrará clientes en Sol estos días? También veo varios mendigos que sin lugar a dudas aprovechan para comer y dormir en mejores condiciones estos días: no se les puede reprochar nada dado que ellos también son víctimas del sistema contra el que se protesta.
El espíritu es compartir.
Después de comer un nuevo paseo por la zona acompañado de mi mujer, metiéndonos en todas las zonas de Sol e incluso en Arenal (hacia la plaza de Celenque). Allí vimos cómo los seguratas de Caja Madrid impedían que colocaran carteles en contra del banco.

Más arriba nos unimos (en modo oyente) a una de las asamblea. Comprobamos cómo la policía intentaba que todo se realizara sin molestar a transeúntes… y comercios.

Regresamos por Preciados. Ante la entrada del Corte Ingles que tiene boca de metro nos topamos con una performance en contra los bancos y las hipotecas que compran/venden almas y vidas.

Tras llegar a Sol y doblar a la izquierda empezó el momento surrealista de la tarde: me topé con un curioso equipo de televisión (sin ningún logotipo de cadena o agencia a la vista) flanqueado por tres guardaespaldas pero que bien jinchos. Parecía que a nadie le llamaba la atención, pero yo les saqué unas cuantas fotos, mosca.
Desde el primer momento pensé que era unos muy torpes reporteros de Intereconomía: torpes porque si pretendían sentirse seguros, el rodearse de una guarda pretoriana sólo sirve para llamar la atención sobre ellos mismos y soliviantar a algún exaltado. Dimos otra vuelta a Sol y el momento chanante había llegado: la gente al fin se había dado cuenta de la rareza de la situación e increpaba a los supuestos reporteros de Intereconomía. Los gritos en su contra, los cánticos y demás se sucedieron al punto de que al final se tuvieron que retirar. Eso sí, no hubo ninguna agresión ni física ni verbal.

Tras andar un poco más por ahí ya nos retiramos: había estado cinco horas en Sol, y me fui lleno de ganas de volver.
Sin duda es una experiencia gratificante para todo aquel que se llame de verdad demócrata, para todo el que esté harto de la situación que vive el país y busque una solución real a la misma, no una embutida en el mismo sistema que nos constriñe y que sólo sirve para que algunos se hagan más ricos a costa del resto.
No soy McArthur ni el Chuache, pero volveré.
Nota: como se puede notar he optado por no hacer fotos (o no muchas) del interior del campamento. Quien quiera saber lo que hay bajo las lonas que venga y lo viva.
Un saludo.
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Hola, ofidios.
Tal y como deseaba (en el sentido de tener esperanza por ello) la ya llamada ‘revolución española‘ sigue en marcha más allá del 15 de mayo. Y no sólo sigue en marcha: se difunde entre españoles que se manifiestan en diversos países. La cosa crece, y crece… Un ejemplo con mapa y todo es Italia (más en italiano).
Ahora se habla de desarrollar una I.L.P. para elaborar una Ley de Participación Ciudadana. La iniciativa es buena, pero no perfecta: una I.L.P., una vez llega al Congreso, es ‘escuchada’ (viva el eufemismo) por éste y aprobada o rechazada. ¿Qué hará el PPSOE cuando les llegue? No creo que resulte muy complicado adivinarlo.
Pero volvamos al momento actual. El poder político ya ha marcado posturas: no les gusta que la gente se queje de su situación y basándose en la ley electoral intentan dispersar las protestas.

No se dan cuenta (seguramente porque no lo han vivido) de que:
- La mayoría de los carteles y peticiones no tienen nada que ver de ninguna manera ni con ataque directo a partidos. Ninguno de los que he visto apoya a partido alguno (de los que yo he visto, ojo), y eliminando mañana y el domingo todos los que digan lo de ‘PPSOE‘ o el ‘No les votes‘ ya no se puede decir que haya una invitación a votar (realmente a no votar) nada concreto.
- Las manifestaciones no impiden a los votantes ejercer su derecho al voto. Que yo sepa no se han plantado piquetes en ningún colegio con intención de impedir a la gente el derecho a votar, o coaccionarlos. Ni se tiene la menor intención de ello.
Teniendo esos dos puntos en cuenta lo que nos queda es una multitud descontenta, un gentío que ya no tiene miedo a decir que están hasta los cojones de la situación actual y que le echan en cara al poder el haber acabado así. Eso, por supuesto, al poder que ha permitido todo esto no le gusta. Las verdades a veces duelen. Pero no me parece nada mal que los que alegremente recortan derechos de otros reciban una tanda de sopapos por parte de esos a los que han recortado derechos.
Un partido ya ha reaccionado. ¿Qué pasará? Ya ha pasado: no ha servido de nada el recurso. ¿Y ahora? Seguramente que cada bando seguirá en sus trece: unos tratando de prohibir que el populacho hable, y el populacho diciendo que ‘aquí estoy, no tengo miedo: ten narices y échame‘.
Me voy al sobre. Mañana será otro día, un día muy interesante. Seguro. Habrá que ir a Sol y hacer algo más por apoyarles. El movimiento se demuestra andando. Quejarse en un corrillo ante un café y murmurar o lloriquear no sirve de nada. Absolutamente de nada.
La revolución continúa a la alemana, italiana, belga, francesa… En definitiva, hacia el infinito y más allá.
Llevo todo el día con esta canción en la cabeza. ¡Qué grande Montelius, qué grande Simonsson!
Un saludo.
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