Posts Tagged “crisis”
Minirrelato tonto (no lo pongo en Eterno porque tiene un carácter tan puntual que no merece la pena) basado en una conversación que he sufrido esta mañana. No soy muy dado a los dialogados, pero creo que en esta ocasión no hace falta nada más.
El precio de la evasión
–Abuelo, abuelo: ¿Cuándo tú eras pequeño todas las personas estaban como ahora, cargadas con argollas colgadas del cuello, arrastrando cadenas?
–No, hijo, ¡qué va! Por aquel entonces éramos libres.
–Ah, ¿no? Entonces, ¿qué pasó?
–Si te soy sincero no lo recuerdo bien. Pero de lo que sí me acuerdo es de cierto partido, un poco antes de perder la libertad, en el que ganamos por segunda vez el mundial. ¡Qué momento más glorioso, hijo mío! Todos eufóricos y unidos, inundando las calles. Una maravilla. Por un rato se olvidaron los enfrentamientos, los piques regionales, las envidias… Entonces uno se sentía realmente orgulloso de este país, de esa bandera, de estos colores.
–Sí, abuelo, muy bonito. Pero si mientras veíais ese partido, cuando celebrabais esa victoria, os ponían las cadenas y os reducían a esclavos, ¿de verdad estabais para celebraciones?
–Hijo, eran malos tiempos. Crisis, muchas crisis. Por todas partes llovían palos. Y teníamos derecho a nuestro diminuto momento de evasión, ¿no?
–Ya, pero ahora lo pago yo con mi esclavitud, abuelo. Lo pagamos todos. Y tú también.
–No te preocupes. Es agua pasada. Como se suele decir: a lo hecho, pecho. Tú mira la tele, que esta noche hay un nuevo clásico.
–No tango ganas, abuelo. No tengo ganas. Ese enésimo clásico me ha costado muy caro.
***
Ya está. Vaya tontería de relato, diréis. Pues sí. O, según se mire, pues no. Cuando algo así representa la realidad actual se puede pensar de eso cualquier cosa menos ‘vaya tontería’.
Como veis el relato se reduce a una conversación triste, seguida de silencio posterior más triste aun.
Igual que la que mantuve.
Yo hacia de niño; la otra persona persona asumía el papel de abuelo que, deslumbrado por las luces de los eventos, huye de la realidad negándose a ver el pozo al que vamos de cabeza.
–Todos tenemos derecho a evadirnos –decía.
–No –respondí yo–, si el precio es la libertad de nuestros hijos.
Y tras eso el silencio. Un silencio molesto, triste y patético como pocas veces lo he vivido.
Para algunos merece más la pena el solaz momentáneo que el protestar y luchar por un futuro mejor. La política del avestruz, del corre y no mires atrás. La política del cobarde incapaz de luchar por lo que tiene.
Conversaciones como ésta, que cada vez se suceden con más frecuencia, son las que me refuerzan en mi misantropía, y me refuerzan en mi deseo de un exterminio absoluto de la raza humana.
Mucho me temo que en este país de mierda tiene poca esperanza de salvación. La timocracia más el fútbol, unido a la cobardía, el egoísmo y el ‘juntémonos y vayan ellos’, tienen idiotizados a la mayoría de la población.
Adiós, culebras.
PD: Puede que dentro de un tiempo más que dirigirme a culebras tendré que hacerlo a cinturones, botas o sombreros, porque así acabaréis todos: muertos de hambre, pasando previamente por la (en muchos casos bien merecida) miseria. Otros quizá acabemos corriendo por las calles (a saber si protegidos con una máscara anti-gas y unas gafas) para tratar de defender no ya lo nuestro, sino lo de nuestros hijos.
PD II: Curioso que me vea involucrado en esta conversación y al rato lea este patético (por el mensaje que contiene) cómic de J. R. Mora.
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Hola, ofidios.
Iba a preparar un sesudo, largo e intenso post acerca de la necesidad de secundar la huelga general. Pero a estas alturas quien llegue a leer este blog ya tiene conexión a internet. Y si tiene eso tiene acceso a toda la información que quiera, y más. Si accede a internet puede esquivar la desinformación (educado eufemismo para no decir basura) mediática con la que nos bombardea la tele, la radio y la prensa.
Lo dicho, no voy a repetir lo que se ha descrito hasta el detalle en miles de sitios: la huelga no es sólo por tu bien, sino por el de todos. Por tus hijos, nietos, hermanos, amigos también. La segunda reforma laboral del #PPSOE, de seguir adelante, nos recortará derechos de una manera una más drástica que la anterior (que ya era la leche, durísima).
Esta entrada del blog va dedicada a los que no van a secundarla diciendo eso de ‘es que si hago huelga pierdo dinero, y no está el horno para bollos’. Que se den cuenta de unas cosas:
- Si cobran muy poco, y esa situación les jode, que piensen que con la reforma van a pasar a cobrar menos aun. O nada. Un día de huelga en un sueldo pequeño no supone mucha pérdida económica… en comparación con lo que van a perder si no se revoca la dichosa reforma laboral.
- Si cobra ‘lo normal’ (me horripila pensar en cuánto es eso ‘normal’, ¿mil miserables euros?) que se dé cuenta de un detalle. Pequeño. Nimio. De seguir adelante la reforma que no se extrañen si un día les bajan el sueldo ‘porque la cosa va mal’. Entonces ¿qué? Pues que llorarán, y recordarán ese ‘sueldo normal’ como si se tratara de ‘vacas gordas’. ¿Merece la pena perder un día de tu sueldo ‘normal’ para luchar por mantener ese salario ‘normal’ y quizá optar a uno mejor? Sí. Decididamente sí.
- Si cobra más que ese sueldo normal tiene las mismas razones, o más, que los otros para hacer huelga. ¿Por qué? Pues porque de seguir la reforma en vigor vas a ser el objetivo del empresario. A ver, empanado: no quieren a gente con un sueldo tan gordo como el tuyo. No les rentas. Así que a tu jefe/gerente ya se le ocurrirá la manera (y el gobierno del #PPSOE no se lo ha puesto nada difícil, recuerda) de despedirte por dos duros. Y una vez en el paro vete a buscar un trabajo con un sueldo como el que has perdido. Entonces te darás cuenta de lo que tenías, y cuán difícil te va a resultar recuperarlo. Vamos, que con un sueldo alto la huelga también merece la pena. Y eso sólo por querer ahorrarse el salario de un día. ¿No cobras tanto, licenciao? ¿Te es tan necesario el salario de un día como para poner en peligro tu futuro y el de los que quieres? Si te pagan tanto supongo que se deberá a que te consideran listo. Pues demuéstralo y piensa en el futuro: secunda la huelga.
Pero veo que aun sin quererlo me enrollo. No voy a hacerlo más, joder: menos influencia de Esteban Rey.
Más de uno y más de dos no secundarán a huelga. Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos. Aunque puede que sea en el camino de ‘como la huelga ha tenido éxito ahora me apunto a las ventajas que han conseguido los cabrones huelguistas’. Vamos, el cobarde ‘juntémonos pero que vayan ellos’. No voy a decir que ese tipo de gente me da asco porque creo que ya queda claro.
Dedicada a esa basura humana llamada esquiroles les recomiendo la lectura de una entrada alusiva del Teleoperador. Que ustedes lo disfruten. Si trabajan el día 29 quizá nos vemos. Yo en el lado del cliente ‘curioso’, ‘pesado’, ‘olvidadizo de cartera’ o similar. Ustedes en el de gilipollas que no sabe que le están dando pero que bien por el culo (o que no le importa).
Lo dije hace ya más de tres años: o la gente de de este adormecido pueblo de borregos se empieza a mover o vamos a acabar emigrando a Marruecos.
Un saludo.
PD: Ya conozco personalmente a uno que le han despedido aplicándole la maravillosa reforma. Iba a secundar la huelga de igual manera, pero así me dan más razones. Que el esquirol piense en esto: mañana puedes ser tú. O tu hermano. O tu hijo. O tu padre. Luego te quejarás y llorarás, Boabdil de tres al cuarto.
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Hola, culebras.
Siempre he pensado que este sistema político en el que vivimos en vez de llamarse democracia debería recibir el nombre de timocracia, porque durante unos días una panda de falsos venden la moto, se les llena la boca de promesas, y en cuanto están en el poder ‘donde dije digo digo Diego’, y si te he visto no me acuerdo (y para demostrar la manera en que esto ha calado en la sociedad que vean el anuncio creado para el juego ‘Quien soy electrónico’ de Diset. Pena que no lo encuentro por ningún lado para enlazarlo).
No alabo el sistema anterior, ni de lejos, pero al menos en él se sabía de sobra lo que había: ordeno y mando, y si no te gusta o te jodes o te largas del país. Aquí y ahora es lo mismo durante cuatro años menos cuatro semanas de campaña. O quizá incluso peor: al menos antes podías echarle la culpa de cómo estaba todo de mal al tipejo cuyo careto venía en todas las monedas; ahora, por mucho que despotriques del de las cejas, quienes mandan de verdad en esta timocracia son unas cosas llamadas mercados y lobbies de poder. Vamos, que ya ni siquiera el culpable es un canijo con mala leche, un hijo de puta patrio. Ahora la mierda que nos dirige, la bazofia que nos acerca cada vez más a una calidad de vida similar a la del vecino del sur, nos llega importada ya desde Bruselas (algo que hasta cierto punto veo incluso lógico), ya desde el planeta bursatil, la galaxia banquera, o incluso desde el país hipócrita por excelencia.
¿Y qué ocurre cuando la gente intenta mover el culo de la reducida manera que puede, a modo de pequeña revolución digital? Pues suceden cosas como estas: un impresentable (vía teleoperador) que se cree que la gente no puede llamar a su grupo político para saber qué van a votar. La actitud de ese subnormal (pena que no se descubra su nombre y apellidos, y se le despida de manera fulminante) sirve como indicativo preocupante de lo que sucede con este sistema. Eso y que otros se dediquen a juguetear con el ordenador en las sesiones. Vergüenza siento al saber que ocupan el sitio que ocupan, cobran lo que cobran y ostentan el poder que ostentan analfabetos y prepotentes como estos. Vergüenza ajena, por supuesto, que no suya: ellos no la tienen al hacer lo que hacen, al decir lo que dicen, al prometer lo que prometen para luego olvidar lo que olvidan. Total hasta dentro de tres años y medio pueden hacer lo que les da la gana, y que ningún currito les chiste.
Mención aparte merecen los hipócritas (veo que en esta entrada esta palabra se va a repetir ‘un poco’ ). Me parece de risa que el duermeovejas éste hable de dictadura cuando él apoya un sistema antidemocrático como del que hablo, la timocracia, más que nada porque se trara de uno de los que pierden el culo la hora de sacar su dinero del país, todo sea por acaparar más y más, y si evitar ayudar al país, mejor que mejor. Al menos sabemos de qué lado están, del de algunos de los lobbies que tratan de manipular gobiernos e imponer leyes. Por cierto, leo que con eso mismo ha saltado el caranimal. Venga, ahora que esos lobbies, ricachones defraudadores o directamente expatriados voluntarios para evadir impuestos sigan presionando a ver si cuela en otra ocasión. Y saldrá, seguro, pero para entonces espero que la burla que descubierta para mucha más gente.
Ellos lo llaman democracia; yo lo llamo timocracia, un nuevo modelo de despotismo ilustrado lleno de hipocresía.
Jodidos humanos de mierda. Pena de Martillo de Dios que os caiga a todos encima… aunque sea por navidad.
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Hola.
No soy católico pero por circunstancias familiares y geográficas he mamado esa religión desde pequeño. Además de ello siempre me he declarado declaro ateo y escéptico: la verdad está en la ciencia (y en ‘ciencia’ no incluyo engendros subjetivos como la psicología, la grafología y demás tomaduras de pelo), y la matemática y la física son las únicas herramientas válidas para describir la realidad.
Sin embargo, aun con todo eso y mal que me pese, una idea estúpida se me está clavando poco a poco en la sesera: que la panda de soplagaitas-embaucadores-magufos (encabezada últimamente por el impresentable Friker Jimenez) tenga razón en patrañas como las profecías de San Malaquías. ¿Porqué pienso eso? La raíz del asunto no se limita a que la Gloria del Olivo (léase con el sonsonete de Azucar Moreno) haya llegado justo cuando la iglesia católica está pasando (al menos en Ejpaña) quizá uno de sus peores tragos en sus dos milenios de existencia (y es que, aun siendo curas, les gusta la carne, el lechal, el ternasco y el recental… humanos). No, esa no es la única razón que me lleva a pensar que el Apocalipsis ha llegado: todo parece apuntar, según los medios y la política, que el mismísimo Anticristo se ha revelado a la humanidad, y responde al nombre de Julian Assange.
Todos los países supuestamente civilizados están luchando contra esa entidad maquivélica que amenaza que hundir la civilización (aunque por ahora no acaban de ganar). Se le persigue, se le acosa, tratan de cortarle la cabeza, los pies… Nunca ha habido tamaña reacción contra una sola persona. Mientras se ha iniciado la caza de la anticristo en otros sitios hay partidos xenófobos y neonazis pululan en muchos paises (incluso el nuestro, sí) y no se les ataca como a este hombre y a su obra. Al mismo tiempo que los neutrales dejan de serlo hay estados represores que siguen secuestrando a personas supuestamente buenas (no tan buenas según esos mismos estados), o bien haciendo de su capa un sallo con lo que quieren (ya sea auténticamente patrio o no). Simultáneamente a que Scotland Yard encierra al Anticristo, otros dirigentes se comportan casi como semidioses, o incluso como propios dioses.
Y no pasa nada. O casi nada: la revolución en mátrix empieza a ser algo más real que penosas cibermanifas.
Sin duda, según nos quieren hacer ver lo medios, Assange es el Anticristo: con él la civilización se va a hundir. Pero tranquilos, que tras ello llegará la nueva Jerusalem, un mundo feliz… o no tanto (si bien cada día estamos más cerca de una mezcla de esas realidades, con lo peor de cada una).
A ver qué sucede en los próximos meses y años gracias al poder del Anticristo: la información y wikileaks.
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Hola, culebras.
Esto tiene la pinta de convertirse en un clásico navideño, como Ra-Pa-Él y Hola-soy-Edu-Feliznavidad. La red de embaucadores de Euro 6000 vuelve a lanzar un campaña engañosa… pero engañosa sólo si no te lees la letra ahora no-tan-pequeña. Prometen un descuento del 10%, pero con un máximo de devolución de 20€. Vamos, que de nuevo lo del descuento se queda en agua de borrajas, desleído en unas fechas en las que se gasta bastante más. Se agradece que en la web lo dejen claro (ver el flash embebido), así como en las condiciones de la promoción (leer la sección segunda, que tiene coña la lista de exclusiones).
Al menos en esta ocasión tiene la decencia de no imponer un gasto mínimo (yo no he llegado verlo indicado por sitio alguno). En esta ocasión no es tan engañoso como la otra vez, lo que no implica que resulte atrayente, al menos para mí.
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Hola, culebras.Como tengo ganas, voy a soltar un poco de esa mala baba (realismo lo llamo yo) que los conocen saben que poseo. Dado que son temas que en el trabajo no los puedo hablar sin que me tachen de tremendista (o algo peor), y que en casa ya está bastante hablado, lo suelto aquí. Quien no quiera leer la chapa que viene ahora, una de esas chapas de viejuno quemado y algo amargado de este asqueroso mundo lleno de humanos dignos de un exterminio masivo (‘quién soportará a éste de viejo…’, C.G.B. said), puede escuchar un poco de buena música, a la espera de que actualice los otros blogs literarios (en stand-by por una lamentable falta de tiempo. No sé de dónde lo saca este fenómeno).
¿Preparados? A la de una, dos, tres… ¡voy!
Hace unos días uno suelta que había que empezar a pensar en dar caña a los banqueros. Al rato uno de los jefes de ese ‘bocazas’ le desdice: no, no les podemos hacer esos a los preciosos banqueros. Les aguantamos todo, y más.
Ahora, el banquero padrino, el capo de capos, con ese aire chulesco típico del que se sabe dueño de toda una comunidad autónoma (y ya de paso de medio país), dice que no, que su dinero es suyo, sólo suyo, y que se le prestará a quien le dé la gana. Vamos, que ese dinero que el malvado estado le dio hace unas semanas el sector de la banca ya lo ha fagocitado, digerido y metabolizado, asumiéndolo como propio.
La relación banca-sociedad, visto lo visto, pasa de ser una forzosa simbiosis a un horrible parasitismo.
Entre medias, los empresarios que sin duda se están regocijando con las cifras del paro, que suben y suben. O al menos eso parece, ya que están deseando despedir a más y más gente. Ya se sabe ese viejo adagio, conocido por todos los economistas y los empresarios: ‘no hay mejor comprador que un parado’. A ver si a fin de año la cifra del paro llega al 20%. Sin duda así las empresas (y en general la economía del país) irán mucho mejor: menos carga de empleados y más volumen de potenciales clientes. Si es que a los pobres empresarios el cerebro no les da para más, qué le vamos a hacer.
Ahora empiezo el modo ‘puro cotilleo’.
Decir que ‘el hermano de una compañera de trabajo de mi cuñada’ (suena a chiste, la verdad) trabaja en el Parlamento Europeo, allí por el norte de Europa, donde la gente cobra mucho más y los precios son casi como los de aquí (así, que me acuerde, me hizo mucha gracia ir a París [apestosa ciudad llena de jodidos gabachos] entrar en un Ed, la versión gabacha del Día, y ver que los precios eran prácticamente iguales a España). Bueno, que el hermano-de-la-compañera-de-trabajo-de-mi-cuñada dice que allí, entre los euroDIPUTAdos, a España la ven muy mal, pero que muy mal. Horrible. Y que nuestro querido gobierno está maquillando con palabras más o menos bonitas lo que visto desde Bruselas Estrasburgo es una debacle.
Se acabó el modo ‘puro cotilleo’ (nótese que no hay ni una sola fuente, como en todo cotilleo que se precie. Eso clarifica su nivel credibilidad).
¿Qué va a ocurrir ante todo esto? No lo sé. En mi porra revolucionaria dije que este mes que viene era el crucial. Viendo el panorama (resignación de muchos, incredulidad de unos pocos que insisten en vivir en su Matrix particular, irritación de los demás) me parece que no voy a acertar. Aquí, en este país, la gente no tiene mucha costumbre de quejarse. Bueno, se quejan de cosas estúpidas que no nos afectan, como que uno judíos maten a unos árabes, o que en un país de tradiciones distintas a las nuestras siga esas tradiciones suyas, centenarias, y lapide a alguien que conociéndolas las infringe… Vamos, mirar (y actuar) mucho para fuera y poco para dentro. Así nos va.
Pero gracias a las declaraciones del gran políglota (ese discurso suyo, que ya ha traspasado las puertas del mito, es la perfecta demostración de que sin idiomas, pero sí con un papá millonario, se puede llegar muy lejos) las cartas empiezan a descubrirse. Y a mí me han revelado un abismo negro, muy negro. No hay dinero para nadie más que para los banqueros… y para los que ya lo poseen. ¿Habrá fiesta caníbal en las altas esferas cuando vean que los pobres (ya casi ‘pobre’ y ‘normal’ son sinónimos) no compran, no consumen, ‘no mantienen el mercado’?
He visto el abismo. Su color negro deslumbra repleto de escenas de hambre y sufrimiento, de colapso e impotencia, de pobreza y rabia. Espero que de él salgan Cthulhu, Nyarlathotep, Tsathoggua, Shub-Niggurath junto al resto de Ancianos y devoren en cuerpo y alma a todos estos asquerosos humanos de una puta vez. Así llegará, al fin, la paz definitiva sobre la Tierra, el Olvido.
Ale, culebrillas. Ya podéis respirar… si es que la hipoteca os deja.
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Hola, culebras.
Este post puede decirse que es sólo un recordatorio de un par de temas aún inconclusos:
- ¿Será mañana un día histórico de verdad? Pero de verdad de la buena, no como todas esas mamonadas que se escuchan por ahí estos días (que si ‘es el día mas feliz de mi vida’ [sic], etc.), estupideces que sólo pueden partir de un pueblo tan paleto, superficial y voluble como el formado por el norteamericano medio. ¿Sucederá mañana el magnicidio? Así de entrada ya han detenido a un mamón que decía que había que matar a Obama. Ese es el subnormal que habló en voz alta: ¿cuantos rednecks no lo dijeron pero sí lo pensaron? ¿Alguno lo intentará? Puede que mañana lo veamos. Preparen las palomitas, tengan listos los vídeos (o grabadores de divx, que hay que modernizarse
), que puede que sean testigos de un hecho histórico.
- Por un lado los sindicatos ya han saludo a la calle con manifestaciones más o menos masivas; la crisis sigue galopando a sus anchas por todo el planeta; los despidos y ERE siguen sucediendo. Pero por otro lado el temido EURIBOR ha bajado, tarde para algunos (como unos vecinos míos que se han visto obligados a ‘vender’ su piso al banco, agobiados por la letra), no tan tarde para otros que han pillado ya cacho de esa rebaja. En definitiva, las premisas de mi porra de la revolución han cambiado en parte, lo que implica que, a mi entender, la cosa puede que se retrase seis meses (vamos, o estalla ya o entonces hay que hablar de esos seis meses de prórroga). Así, de no suceder en menos de un mes la revolución, creo que el momento clave puede que llegar a finales de verano o inicios de otoño: cuando la paga extra de verano se agote. Si la gente ha aprendido un poco puede que incluso resistan hasta navidad, pero más allá de ese punto ya no sólo el EURIBOR debe mejorar, sino también el tema laboral. Y eso depende el auténtico demonio de la crisis: el empresario. Una cosa es que un organismo oficial haga algo (que el Banco Europeo baje los tipos), y otra muy diferente el que otros tipos (totalmente privados y que se dedican a un sólo objetivo: obtener su propio beneficio) hagan algo por mejorar la situación general. ¿Darán un respiro los empresarios al sistema reduciendo margen beneficios para evitar despidos o seguirán como ahora, manteniendo ese margen de ganancia a cualquier coste, despidos incluidos? Ahora la pelota está en su tejado. Por lo que se ve, y tomando como ejemplo los bancos, se la han quedado (junto con la pasta que les han entregado los gobiernos) y parece que no piensan soltarla. Es suya, su peloooooooooota. Ellos se hundirán, los últimos pero se hundirán. Y que yo lo vea.
Ale, ya estás repasados esos dos temas tan jodidamente humanos. A ver qué nos deparan estos meses.
Ta luego, culebrillas.
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De nuevo un libro acabado, de nuevo una minirreseña sobre el mismo. En esta ocasión se trata de Catástrofe en el espacio, (comentario de FJSI) de Harry Harrison. No voy a negar que con ese título tan de film de serie B agarré el libro con cierto miedo de lo que entre sus páginas me podría encontrar. Pero también he de decir que tras títulos anodinos o sospechosos a veces uno encuentra pequañas joyas, como me sucedió con Ambiente, de Jack Womack, libro que me sorprendió muy gratamente en vistas de que esperaba una mierda ciberpunk. Tras leer este libro de Harrison puedo decir que se trata de un
Intento pretencioso pero lamentablemente fracasado.
El tema del que habla, un intento de aliviar la escasez energética del planeta a través del despliegue de velas solares colocadas en órbita, resulta ambicioso, atrayente y muy interesante. Por desgracia ese tema se limita a ser el detonante de una obra de catásrtofes, muy setentera. Hasta ahí puede decir uno ‘vale, lo de las velas solares es nada más una excusa’. Pero es que lo peor viene luego: situaciones en extremo forzadas y personajes estreotipados. El conjunto hace que la obra como tal naufrague.
Tras acabar de leerla uno realmente piensa que lo que tiene entre las manos , y obviamente sin pretenerlo por parte del autor, no es más que la novelización de un filme de catastrofista.
La historia se resume a una sucesión de chapuzas alentadas por personajes tópicos, casi caricaturescos. Americanos que o se comportan como imprudentes avariciosos y prepotentes, o como heroicos al tiempo que alegremente inconscientes; soviéticos o bien frios y calculadores o si no bonachones a inestables). Por otro lado están los personajes de caracter político (ambiciosos en extremo), los jefes militares despiadados, los científicos despistados y enclaustrados obsesivamente en su mundo limitado… tópicos tras tópicos. Eso en lo que refiere a las personas. Luego están los diversos acontecimientos que se narran en la novela, más o menos fortuitos, pero que se amontonan en forma de coincidencias cogidas de los pelos, tanto que el lector más de una y más de dos veces piensa eso de ‘no me creo que ahora pase esto’.
Como se puede deducir por todo esto, Catástrofe en el espacio se trata de una obra indudablemente menor en la producción de Harrison, más aun si se la compara con con esa indudable obra maestra que es ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! En este Catástrofe en el espacio se habla de un futuro en el que la civilización se encuentra al borde del colapso, ema que se encuentra desleido por personajes y situaciones no acertados; en el otro libro nos sumerge directamente en la debacle a través de un personaje patético el tiempo que entrañable, y con una historia que nos engancha. Lo que en ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! se limita a meras alusiones a la fuerza política, detalles que permiten colorear un decorado sin perdernos en la auténtica trama, aquí la saturan, volviéndola torpe… y con un patético deus ex machina al final.
En definitiva, un libro para olvidar. En vista de mis últimos éxitos habrá que cambiar drásticamente de registro.
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Hola, culebrillas.
El otro día vi en la tele un interesante anuncio de la cadena Euro 6000. La primera impresión al visionar es: ‘coño, que me dan un 10% de descuento en las compras de El corte inglés. Con eso ya se hace rentable ir a esos careros’. Y así, tan felices, vamos a la web de Euro 6000. En ella nos encontramos con una ilustración identica a la que aparece en el anuncio, con los mismos deditos dibujados. Entramos en la página principal y ahí está, el formulario para inscribirse… y junto al anuncio del 10% de descuento se ve la primera cosa rara, muy rara:

Solo tienes que hacer un gasto de al menos 300€ con tu tarjeta Euro 6000, en cualquier comercio entre el 21 de noviembre y el 7 de enero de 2009. La bonificación máxima por cliente será de 15€ y se realizará a partir del día 29 de enero en tu tarjeta.
Así leido suena bastante raro. sí: te obligan a pagar un mínimo de 300# euros para cobrar luego un máximo de 15, y eso puesto al lado de una enorme ‘Apúntate y te damos un 10% en el grupo El corte ingles’. Raro, raro, raro, que diría un cadáver… La trampa está clara en la letra pequeña:
Segunda.- Premios
Los premios de la presente promoción consisten en la devolución de un 10% de sobre los 150 primeros euros de gasto en las operaciones “de compra” realizadas con tarjeta(s) EURO 6000
Vamos, que de 10% ‘global’ nada: te devuelven un 10% sobre los primeros 150€, y el resto queda exento de descuento alguno. Y es que además te obligan a gastar por lo menos el doble, 300€. Vamos, obtendrás a lo sumo un 5% de descuento, y eso si no gastas más de los 300€ primeros. Si compras más no es que no te descuenten más pelas, sino que el 5% de descuento se va reduciendo progresivamente.
Jamás, jamás se tiene el 10% real de descuento.
Si con estas medidas pretenden que en tiempos de crisis la gente compre más en navidad, lo que deben de tener bien claro es que quien pique, cuando se dé cuenta del engaño, se va agarrar un cabreo de primera… y puede que deje de ser un ‘fiel cliente’ para buscarse los ‘chollos’ en otro lado. Vamos, que pierdan clientes.
Lo dicho: un timo.
Jodidos humanos. Y peor aun: comerciales. Qué bien estaría la humanidad con todos ellos muertos.
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Hola, culebrillas.
No, no hablo de que haya una revolución que sea una porra, no. En principio debería admitir que el término ‘revolución’ quizá sea mucho decir, sobre todo teniendo en cuenta que cxon esa palabra lo primero se me viene a la cabeza sea la francesa (lo único útil de verdad que hicieron los gabachos, pero quizá un poco demasiado radical). Yo, en esta ocasión en vez de revolución hablaría de protestas, un salir a la calle de gentes, más que cabreadas, desesperadas e impotentes.
Ah, que os preguntais de qué hablo, claro Os lo explico. Ya lo he dicho medio broma, medio en serio en el curro, e incluso en meneame.net: creo que se va a montar la gorda en febrero del año que viene. ¿Que qué gorda? Pues la que se me parece a mí que se está cociendo gracias a esa crisis galopante que recorre el país. Sospecho que en febrero del año que viene la olla a presión va a estallar en forma de manifestaciones (por decir lo más suave) y, conociendo nuestra forma de ser con más de una carrera delante de los deseerebrados antidisturbios. Vamos, cosas inútiles como las manifas esas antiguerra de hace cosa de ¿seis? años. Inútiles no porque la gente no tenga más o menos razón en lo que piden (eso que quede claro, que cada cual tiene derecho de manifestarse en contra de lo que le de la santa gana) sino porque en nuestro sistema de gobierno esas muestras de ‘poder’ de poco valen. Al contrario, muchas veces dan risa.
Oño, que me voy por las ramas. A lo que iba: la porra. Que va un euro a que en la primera semana de febrero se empieza la gente a mover de muy mala leche.
¿Porqué esa fecha?
Pues es una elucubración mia, nada más, a ojo de mal cubero. Procedo a explicarla:
- Es agosto y acabamos de cobrar la paga extra. La cosa pinta mal pero como nos ha pillado un poco por sorpresa (bueno, a mi no, pero es que yo soy muy listo
No: hay que ser pero que MUY GILIPOLLAS Y CIEGO para no ver que esto se avecinaba) aun no nos preocupamos de verdad.
- Luego vienen seis meses de ver cómo el sueldo llega cada vez más justo, de contemplar horrorizados que el Euribor se mantiene, sin bajar, si es que no sube todavía más. Pero aquí está la paga extra de verano, para hacernos flotar esos meses más o menos bien.
- Aguantaremos asfixiados, pero aguantaremos. Miraremos con odio al jefe, que a su vez nos llorará diciendonos que las cosas van mal, cuando para nosotros desde hace años que no hay diferencia entre si el país va bien o el mal: nuestro sueldo siempre ha estado igual, antes y ahora. El muy cabrón -del jefe- no dirá que en los tiempos de bonanza él se quedó con todos los beneficios, sin repartir nada. Sin embargo ahora insinuará que a la hora de apretarse el cinturon deberemos ‘hacerlo todos’. Vamos, en plan ‘juntos para lo malo, que para lo bueno conmigo mismo me vasto’.
- En diciembre llegará la paga de navidad con su respiro económico… y la locura consumista. Porque seguro que sí: por muy mal que esté el panorama, el españolito medio, inconsciente, seguirá comprando con ese espíritu psedocristiano de mierda (ya me sale la vena anticristiana, que me pierdo,
). A lo que iba: el españolito, incluso en medio de la crisis, se gastará buena parte de la paga en regalos y comilonas. Al fin y al cabo, ‘es navidasssssss‘.
- Y ahora la matamos: que llega la cuesta de enero. La resaca de realidad de las navidades, la bofetada al bolsillo de todos los años. Sólo que este año es una bofetada con carrerilla y puño americano, y nunca mejor dicho: de agosto a ahora ha ido creciendo el paro y la morosidad, el consumo interno enfriándose (o puede que ya directamente congelándose), los lamentos del jefe se han tornado en despidos o intentos de bajar los sueldos (a lo que algún pardillo picará). Hasta ahora se había aguantado de malas maneras, la paga extra de verano se había estirado lo más posible hasta diciembre. Pero esa paga se acabó, y la recién llegada de enero se ha ido de la misma manera que ha llegado.
- En ese momento veremos que ni siquiera con esa inyección de efectivo se evitan los negativos a fin del mes de enero. Y nos encontramos todavía en enero. Aún queda febrero, marzo, abril… La quiebra amenazará a varios miles de casas más.
- Ese es el momento en el que la gente creo que saldrá a las calles. Muchos ya lo hicieron por no poder encontrar una casa digna y a un precio razonable. ¿Que pasará ahora, cuando no es un tema de salir de casa de los padres, sino que que los propios padres no tengan para alimentar a sus familias al mismo tiempo que se paga la condenada hipoteca? Habrá que salir a las calles, aunque sea para mostrar tu impotencia y desesperación. Quemar unos cuantos contenedores alegra el día, también mola reventar tiendas en Gran Vía (arrasemos la tienda donde se vende el símbolo yupi e incongrunte de hoy en dia; quememos Timofónica y comámonos los iPhones).
Weno, eso es más o menos la base de mi razonamiento para esta porra. ¿Tienes tú otro? ¿Te animas a participar de La porra de la revolución? Venga, deja tu apuesta en un comentario, o haz un ping desde tu blog con tu propuesta, o algo similar. Pero también ten seguro que, te unas o no a esta porra ridícula, todo dará igual: el mundo seguirá rodando hacia su destrucción leas o no leas este blog de mierda, respondas o no a esta entrada.
Y al final ten seguro que, pagues o no pagues impuestos, morirás… y flotarás. Porque ya lo sabes: en el fondo todos flotan, y hay luces frías que dan miedo. Ya se me vuelve a ir la pinza Eso es otra historia, una para no dormir.
Adiós, culebrillas. No molesteis mucho al pobre Charlón Gestón.
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