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Edgar R. Burroughs – El ajedrez viviente de Marte

Hola, ofidios.

Sigo leyendo de vez en cuando lo poco que tengo de la Saga de Marte de R. Burroughs. Sé que en La Pila he hablado de ‘el año de las sagas’: cuando George R. R. Martin publique su último libro de Canción de Hielo y Fuego me los leeré todos de una tacada (hasta ahora sólo he leído el primero, que me gustó más por lo que deja entrever del futuro que por lo que contaba por sí mismo). Ese año, una vez acabada de leer la saga de Martin, seguiré con otras que tengo empezadas y no acabadas (o ni siquiera empezadas), como la de La Torre Oscura, Mundo Anillo o el Marte Tricolor, por decir tres.

Pero de ese atracón de sagas he decidido sacar adrede la Saga de Marte de R. Burroughs y la de los Dorsay de Dickson, dado que lo leído hasta ahora ni me gusta ni tiene formato real de saga, sino de simples libros independientes dentro de un universo compartido.

A lo que iba, que me disperso: ¿qué me he encontrado en El ajedrez viviente de Marte? Pues por desgracia más de lo mismo: damiselas en apuros que son salvadas en todo momento por el héroe de turno; acontecimientos que se encadenan con demasiada perfección (los episodios iniciales son claro ejemplo de esto: dos personas se pierden de manera independiente pero, de manera ‘casual’ acaban encontrándose en el mismo lugar, en el preciso momento, y en las circunstancias más propicias para que… bueno, eso, todo metido a piñón). Mención aparte de que en cada libro aparecen más y más razas marcianas. Al final el ‘moribundo’ planeta va a tener más variedad y estar más lleno que la propia Tierra.

En este libro de nuevo parece que nos vemos envueltos en una trama de cartón piedra, con decorados que (aun descritos  por de manera tan adjetivada y ampulosa) no dejan de quedar poco menos vacíos y sin sentido. Los protagonistas parecen a veces gilipollas (tanto los buenos como los malos), impresión reforzada por esa manera de hablar tan arcaica y exagerada, por completo increíble: quedé harto de leer lo de ‘Tara de Helium’, así, tal cual, cada dos por tres. Y eso por no acabar menos loco o cansado de la cansina ambivalencia del autor al hablar de un mismo personaje: refiriéndose a Gahan, tan pronto habla de él con ese nombre, como el Jed de Gathol, como cambia para llamarle Turan el panthan. Por no hablar del pobre Ghek, importantísimo en la trama pero directamente borrado del mapa (u olvidado por el autor) de mitad del libro en adelante.

Una pena que R. Burroughs demuestre comportarse en estos libros como un simple mercenario que llena más y más páginas con apenas cuidado en cuanto a trabajo de la trama, personajes y estructura del libro, ni de pasorespeto de paso hacia el lector, al que debe tomar por gilipollas o retrasado. Me pregunto si en su tiempo alguien encontró los mismos defectos que yo veo… y cómo algo tan chapucero y lineal llegó a tener el éxito que tuvo.

Con todo y por todo, dado que supone poco o nada de esfuerzo del autor por innovar en la saga, se lleva un 4.

Adiós.

Edgar Rice Burroughs – Thuvia, doncella de Marte

Hola, culebras.

De nuevo una reseña escrita muy a posteriori, concretamente el día 28 de octubre de 2012.  En esta ocasión me toca este texto del creador de Tarzán, Edgar Rice Burroughs, que nos vuelve a llevar a ese Marte imposible y romántico suyo.

Thuvia, doncella de Marte es una obra desenfadada, directa y simple, sin sorpresas ni especial misterio, llena de malos muy malos (preferiblemente feos) y buenos muy buenos (a ser posible guapos y fortachones). Vamos, un texto para apagar el cerebro y escrito también así, con el piloto automático para atraer a un lector sencillo, nada exigente. En definitiva, un guión simplista, de los de ‘todo para adelante y mascadito para el protagonista’. Muy pulp, muy de la época. Muy mal envejecido. En su momento no digo que esta novela tuviera buen aceptación; leerla ahora te obliga a implantarte con fuerza el chip de ‘lector de los años 20’, que si no no la disfrutas.

En cuanto a los detalles del contenido hay que decir que de nuevo nos encontramos ante una obra que tiene mucho más de fantasía que de ciencia ficción, perceptible sobre todo en lo relativo a los poderes personales de alguno de los protagonistas. El amigo Carthoris es mucho más que un superhombre: el elegido del destino, al que todo le sale bien, o incluso mejor. La pobre Thuvia se resume en un bonito maniquí manipulado de un lado para otro, que ve cómo su paladín va detrás de ella a todo lo largo del planeta.

Qué decir de la edición… pues mala (incluso en la elección de la tipografía), con errores de ortografía y fallos de maquetación, como por ejemplo el mal uso del guión largo en los diálogos. El conjunto crea un aspecto general de aficionado; lo mismo podemos decir de la traducción, poco menos que descuidada. Pero es que en ese aspecto sigue al resto de libros de la colección Omean.

En definitiva, le pongo 5 y bastante me parece.

Adiós.