Una pequeña luz

Hola, culebras.

Anteayer vimos los afectados por la diabetes tipo I una pequeña luz al final del túnel: el éxito de un tratamiento con células madre a diabéticos que acababan de debutar (aquí un poco más). Por supuesto, tal y como explica el artículo, la técnica tiene sus limitaciones (se aplica sólo a los debutantes) y sus complicaciones (neumonía o problemas hormonales, por ejemplo), pero no deja de ser una alegría para los que la sufrimos día a día el saber que algunos chicos estuvieron hasta años sin necesidad de pincharse.

Ojalá se siga investigando en esta materia y se encuentre pronto una cura a esta enfermedad que, lamentablemente, cada vez es más frecuente. Y a la gente que se niega a que se investigue con células madre sólo les digo una cosa: que nunca se vean afectados por una de estas enfermedades… o, ¡qué cojones!, que se vean afectados y con extrema gravedad: a ver si así se siguen negando a que se investigue. Es muy fácil negarse cuando no lo padeces.

Chau.

2 pensamientos en “Una pequeña luz

  1. Las enfermedades nos las manda Dios, y es por algo.
    Sí Dios se ha molestado en inventar esa afección, ¿quienes somos nosotros para intentar erradicarla? ¿Cómo se puede tener tanta soberbia?
    Lo que tenemos que hacer es rezar más, y demostrarle nuestro Amor, y nuestra fe. Y de esa forma nos perdonará, pues hay que tener en cuenta que el Señor nos manda la enfermedad para castigarnos, o para probarnos.
    No tiene sentido competir con Dios en eso. Por cada enfermedad que pudiésemos curar, Él puede inventar diez más sin esfuerzo. ¡Y más terribles!
    Así que, ¡más fe, y menos ciencia!

  2. A la gente que piensa así les impediría tener acceso a ningún tipo de cuidados sanitarios, por lo menos a los de carácter público. Eso sí, por supuesto en sus nóminas no se les descontaría las seguridad social 😉 Así se pueden gastar ese dinero en dádivas a sus dioses para que ellos, si lo consideran oportuno, les curen 😛

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