Un regalo para quien más se lo merece

Para ella, e ineludiblemente también para la otra: lo son todo para mí.

Para ella, para ellas, un pequeño cuento. Mucho me ha costado, de tan oxidado que estoy en esto de juntar palabras, pero ahí está el resultado de mi esfuerzo. Ojalá la una lo sepa apreciar hoy, y espero que la otra haga lo propio en un día futuro y próximo.

Y aunque no lo valoren: para ella, para ellas.

C.S. Lewis – Perelandra

Hola, culebras.

Hace ya años me leí Malacandra, la primera entrega de esta saga, y tengo un muy buen recuerdo del libro. Eso me llevó a seguir con esta segunda parte. Esperaba más aventuras de Ransom en otro planeta extraño y sugerente como el Marte de la primera entrega.

¡Iluso! ¡Infeliz! Perelandra es un libro profundamente cristiano, religioso, con toques filosóficos respecto a la naturaleza del ser humano, su relación con la mujer y la intervención del demonio en todo ello. Un libro que sólo es capaz de entenderse en todo su mensaje desde un punto de vista puramente cristiano. En definitiva, un tostón para alguien profundamente ateo como yo. Al menos me salvó y algo amplio conocimiento de la religión cristiana (ocho años en un colegio de curas, entre otras cosas, dejan huella) me permitió captar los devaneos que nos planta Lewis en su obra. Pero no implica que me gustase.

No me voy a abundar más en un libro que leí con excesiva rapidez, casi deseando que pasaran las páginas. Seguramente alguien más receptivo lo habrá sacado más jugo, e incluso apreciado. Yo no. Tengo en la pila la tercera parte de la saga, y la verdad es que no sé si algún día me atreveré a agarrarlo. Uno es valiente (literariamente hablando), pero cada día huye más del masoquismo.

Norman Spinrad – La canción de las estrellas

Tengo que admitir que de este hombre sólo conozco (y me parece sobervio) el artículo ‘Emperador de todas las cosas’ (en muchos sitios, por ejemplo en Tau Cero). Aparte de esto nada más. Nada. Y desde hace años llevo oyendo hablar muy bien de él, así que en un pequeño trabajo de arqueología casera desempolvé este libro de entre las decenas de ejemplares de la pila -el único que tengo por ahora de él- y empecé a leerlo.¿Qué me encontré en La canción de las estrellas? Exactamente lo que me temía: una historia jipi, pero completamente jipi, con sus toques de sexo libre, drogas, conciencia ecológica, contracultura y demás basuras muy de la época de cuando lo escribió Spinrad (siempre he pensado que la new age en gran parte se reduce a basura y pérdida de tiempo). Sí, todo el libro es de pura coña, una crítica no sólo a la sociedad humana en general, sino incluso a los valores propios valores jipis, mostrados como falsos y maniqueos. Pero ahora, treinta años después, cuando ya toda esa filosofía ha quedado totalmente trasnochada, uno no puede evitar sonreír y pasar página tras página ante lo que se lee en ellas. Vamos, que ha envejecido muy mal, si es que en algún momento en autor se preocupó en que la obra no envejeciera. El planteamiento social de los protagonistas es tan irreal que pasma (todos muy jipis, aceptando la palabra de un mindundi que hace de juez, y además juez drogado), y sólo llegué a identificarme, y poco, precisamente con los malos, los patéticos exiliados ‘negros’.

La lectura se hace amena, cosa que se agradece, pero cuando uno acaba no puede evitar decir eso de ‘¿Siguiente?’.

En definitiva, La canción de las estrellas no es más que literatura de metro… Habrá que esperar a leer otro libro de Spinrad, a ver si se redime de este pequeño pecado jipioso (y que conste, si es que importa, que no soy el único que piensa así).

AA.VV. – Visiones 1999

Muchos años han pasado desde que este libro está en la pila: en aquellos días incluso era miembro de la entonces llamado AEFCF, sin la T de ahora. Pero eran otros tiempos… Vamos a los que vamos: la lectura. Si alguien quiere leer más reseñas, que busque por ahí visiones 1999.En este libro hay de todo, como en botica, y más que hundir lo malo prefiero ensalzar lo que mejor sabor de boca me ha dejado. Dado que se trata de una recopilación de relatos escritos por autores noveles, aficionados, es lógico que el nivel muchas veces sea regular, por no hablar de bajo. Pero dado que se trata de eso, de noveles y/o aficionados, es lógico.

Entre los que he leído diría que mi favoritto es ‘Completismo’, de Eugenio Sanchez Arrate, un relato de cifi de corte clásico y bien escrito: no pasará a la historia pero tampoco defrauda.

Otros que, quedando a mi gusto por atrás pero que merecen una mención son:

–         ‘Apuntes para un experimento’, de Alberto Castellón Serrano: entretenido, con algunos fallos de estilo y de argumento pero que se disfruta. Ambicioso por su temática pero que no acaba de cuajar.

–         ‘El trofeo’, de Miguel Ángel Aijón, que bebe de la fantasía en plan brujería y espada, pero con menos brujería y más espada.

–         ‘Si te dicen que Caín’, de Raúl Gonzálbez del Águila, que me ha hecho gracia, si bien me ha resultado mosqueantemente previsible y quizá padece de una perspectiva demasiado antropomórfico, dado el protagonista. Dada la naturaleza del relato no diré el género en el que podría encajar: que quien lo lea disfrute de las tribulaciones del ‘sujeto paciente’ y trate de adivinar el final.

Del resto de relatos no diré que sean malos, sino que mejorarían mucho con más experiencia, (si bien algunos podrían, sin mucha pena por ello, ser descartados por poco originales).

Como curiosidad personal encontrarme aquí a Gabriel Olivo Díaz, un ‘compañero’ de mis primeras experiencias en esto llamado internet (conmigo escribiendo relatos pastiche de Lovecraft y tratando de moverlos por todas las webs posibles, e intercambiando enlaces con otras de relatos, españolas o hispanoamericanas), cuando monté ese horror de web llamada… ‘no se qué de Hger’. Jaja. ¿Era ‘El árbol de Hger’? estaba alojada en la web de mi empresa de entonces, Nortenet (¿qué habrá sido del deditos, del gordí y del  escaqueado? ¿Y de Gema ‘la escaladora’ [aún recuerdo esa foto de la sombra del Everest, y los mares de nubes], de Patri y de Víctor ‘cornacol’?). Joder, ha pasado mucho tiempo desde eso.

Bueno, nada más por hoy, culebras… I need blood, digo agua (eso me pasa por ponerme melancólico mientras escucho a los S.D.I.).

Michael Moorcock – El programa final

Está visto que sigo maldito en lo que se refiere a las lecturas de género. En esta ocasión me lancé a lo que creía iba a ser una buena experiencia dado que, hasta ahora, Michael Moorcock formaba parte de mis autores preferidos (la fantasía no es plato de mi gusto, sobre todo la de toques ‘tolkeinianos’. Moorcock podría definirse como la antítesis a esa escuela, poseedor de una mala leche y un fatalismo tan crudo que hace que me encante). Gran parte de lo que ha pasado por mis manos ha sido de mi agrado: todo lo de Elric (lo he leído, releído, requeteleído, y volveré a hacerlo algún día), todo lo de Corum, todo lo de Ereköse, cuatro séptimos de lo de Hawkmoon, El libro de los mártires… Así, sin imaginarme el topetazo, empecé con este El programa final.¿Qué me he encontrado? El programa final (1968) narra las ‘andanzas’, por llamarlas de alguna manera, de Jerry Cornelius, un pijo forrado hasta las trancas, resabiondo, ambiguo, anárquico, de sexualidad indefinida. Leyendo la novela a veces me le imaginaba como una especie de Austin Powers demente. Este personajillo, al que nunca se le acaba de coger el gusto (algo nada extraño viniendo de un autor que tiene como figura principal a Elric de Melniboné), avanza erráticamente a lo largo de la novela intentando, o al menos eso se supone, promover el caos.

Sí que lo consigue, pero en el lector.

Los despropósitos se suceden: idas y venidas sin razón alguna, la aparición y desaparición de personajes a veces muy mal introducidos y luego peor llevados (destaca el sinsentido de los ‘compañeros’ de Jerry en el asalto a la casa; también la inexplicable señorita Brunner, que a lo largo de todas lectura del libro he pensado que no es más que una especie de avatar endeble de Arioco), alguna floritura estilística mal insertada (recordemos que cuando se escribió el libro estamos acabando la funesta década de los sesenta, en la que Moorcock se erigía como un abanderado, en lo que se refiere al género fantástico, de la nueva ola literaria inglesa). En definitiva, una incoherencia que no ayuda nada, pero nada, a la lectura.

No se puede negar que la novela y el estilo poseen cierta rebeldía, y sobre todo en un primer momento sorprende la forma de tratar la sexualidad, pero se echa en falta un guión, una idea, el que la novela tenga un rumbo definido. Tal es la inexistencia de esquema de la novela que más bien parece el resultado de unir dos relatos cortos (partes inicial y final del libro) con un intermedio que podríamos catalogar de ‘película pornozombie surrealista’. Eso sí, todo pegado de mala manera.

Por otro lado cabe destacar, pero en lo negativo, la traducción de la edición que dispongo (Minotauro de 1979): pésima, horrible, deleznable, con frases ni siquiera traducidas al español sino más bien ‘pasadas a nuestro idioma’, o con términos inventados. Puede que debido a ella se me haya quedado un mal sabro de boca. Dado que dispongo de la reedición que publicó la misma editorial de hace unos años (un tomo con este libro y el de Una cura para el cáncer) puede que le de una nueva oportunidad.

Pero vamos, porque es Moorcock, que si no…

Oliver Sacks – Un antropólogo en Marte

Si hace unas semanas hablé de la necesidad de una desintoxicación (y salvando la tentación en la que caí con la última lectura), he aquí dicho intento de cura.Mi anterior experiencia con el señor Sacks, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, me dejó un magnífico sabor de boca, por lo que no esperaba menos de este otro libro. Y sin embargo no he quedado satisfecho al 100%.

A lo largo de las siete historias nos presentan otros tantos casos más o menos chocantes para el ciudadano no familiarizado con los trastornos mentales (como yo mismo, si no tengo en cuenta mis experiencias con los managers de mi empresa). Pero si en el anterior libro se centraba en cada personaje, tratando de darle una explicación, una diagnosis, en este libro parece que se siente obligado a rellenar con teoría de los sentidos, e incluso con filosofía. La paja no resulta del todo desagradable, pero sí que peca en algunos casos de volverse cansina, densa: hay partes llenas de explicaciones científicas que sacadas del mundo neurológico al lector medio le aportan poco. Un ejemplo lo encontramos en ‘La pasión de sus sueños’, historia demasiado alargada con teorías de la memoria, y que sin embargo queda mal descrita en lo que se refiere al propio paciente y sus creaciones.

Por el contrario en ‘El último hippie’ no sobra palabra alguna, trazando una interesantísima relación entre neurología, religión y cultura popular (sobre todo la descripción final en el concierto de los Dead). La religión y su relación con el sujeto autista también aparece, de refilón pero en forma de una pincelada muy interesante, en la historia que da título al libro (esa descripción de una ‘puerta al cielo’ es de lo más sugerente).

Salvando la citada paja, destacar la historia narrada en ‘Ver y no ver’, terrible, dramática, con su claro toque de patetismo; o la impresionante fuerza de voluntad descrita en ‘Vida de un cirujano’. En ‘Prodigios’ nos encontramos de nuevo con una historia alargada, hinchada, pero que incluso con ese defecto resulta interesante (más aun cuando, en mi caso, ya conocía la obra de su protagonista); otro tanto de lo mismo sucede con ‘El caso del pintor ciego al color’, interesante pero hinchada.

En definitiva, un libro interesante aunque a ratos aburrido que cumple a la perfección con lo que yo le pedía: desconectar del género fantástico.

Me apunto para la lista de la compra Despertares (en su día ya me gustó la película basada en el libro) y La isla de los ciegos al color.

El abismo cada vez más cerca

Hola, culebras.Como tengo ganas, voy a soltar un poco de esa mala baba (realismo lo llamo yo) que los conocen saben que poseo. Dado que son temas que en el trabajo no los puedo hablar sin que me tachen de tremendista (o algo peor), y que en casa ya está bastante hablado, lo suelto aquí. Quien no quiera leer la chapa que viene ahora, una de esas chapas de viejuno quemado y algo amargado de este asqueroso mundo lleno de humanos dignos de un exterminio masivo (‘quién soportará a éste de viejo…’, C.G.B. said), puede escuchar un poco de buena música, a la espera de que actualice los otros blogs literarios (en stand-by por una lamentable falta de tiempo. No sé de dónde lo saca este fenómeno).

¿Preparados? A la de una, dos, tres… ¡voy!

Hace unos días uno suelta que había que empezar a pensar en dar caña a los banqueros. Al rato uno de los jefes de ese ‘bocazas’ le desdice: no, no les podemos hacer esos a los preciosos banqueros. Les aguantamos todo, y más.

Ahora, el banquero padrino, el capo de capos, con ese aire chulesco típico del que se sabe dueño de toda una comunidad autónoma (y ya de paso de medio país), dice que no, que su dinero es suyo, sólo suyo, y que se le prestará a quien le dé la gana. Vamos, que ese dinero que el malvado estado le dio hace unas semanas el sector de la banca ya lo ha fagocitado, digerido y metabolizado, asumiéndolo como propio.

La relación banca-sociedad, visto lo visto, pasa de ser una forzosa simbiosis a un horrible parasitismo.

Entre medias, los empresarios que sin duda se están regocijando con las cifras del paro, que suben y suben. O al menos eso parece, ya que están deseando despedir a más y más gente. Ya se sabe ese viejo adagio, conocido por todos los economistas y los empresarios: ‘no hay mejor comprador que un parado’. A ver si a fin de año la cifra del paro llega al 20%. Sin duda así las empresas (y en general la economía del país) irán mucho mejor: menos carga de empleados y más volumen de potenciales clientes. Si es que a los pobres empresarios el cerebro no les da para más, qué le vamos a hacer.

Ahora empiezo el modo ‘puro cotilleo’.

Decir que ‘el hermano de una compañera de trabajo de mi cuñada’ (suena a chiste, la verdad) trabaja en el Parlamento Europeo, allí por el norte de Europa, donde la gente cobra mucho más y los precios son casi como los de aquí (así, que me acuerde, me hizo mucha gracia ir a París [apestosa ciudad llena de jodidos gabachos] entrar en un Ed, la versión gabacha del Día, y ver que los precios eran prácticamente iguales a España). Bueno, que el hermano-de-la-compañera-de-trabajo-de-mi-cuñada dice que allí, entre los euroDIPUTAdos, a España la ven muy mal, pero que muy mal. Horrible. Y que nuestro querido gobierno está maquillando con palabras más o menos bonitas lo que visto desde Bruselas Estrasburgo es una debacle.

Se acabó el modo ‘puro cotilleo’ (nótese que no hay ni una sola fuente, como en todo cotilleo que se precie. Eso clarifica su nivel credibilidad).

¿Qué va a ocurrir ante todo esto? No lo sé. En mi porra revolucionaria dije que este mes que viene era el crucial. Viendo el panorama (resignación de muchos, incredulidad de unos pocos que insisten en vivir en su Matrix particular, irritación de los demás) me parece que no voy a acertar. Aquí, en este país, la gente no tiene mucha costumbre de quejarse. Bueno, se quejan de cosas estúpidas que no nos afectan, como que uno judíos maten a unos árabes, o que en un país de tradiciones distintas a las nuestras siga esas tradiciones suyas, centenarias, y lapide a alguien que conociéndolas las infringe… Vamos, mirar (y actuar) mucho para fuera y poco para dentro. Así nos va.

Pero gracias a las declaraciones del gran políglota (ese discurso suyo, que ya ha traspasado las puertas del mito, es la perfecta demostración de que sin idiomas, pero sí con un papá millonario, se puede llegar muy lejos) las cartas empiezan a descubrirse. Y a mí me han revelado un abismo negro, muy negro. No hay dinero para nadie más que para los banqueros… y para los que ya lo poseen. ¿Habrá fiesta caníbal en las altas esferas cuando vean que los pobres (ya casi ‘pobre’ y ‘normal’ son sinónimos) no compran, no consumen, ‘no mantienen el mercado’?

He visto el abismo. Su color negro deslumbra repleto de escenas de hambre y sufrimiento, de colapso e impotencia, de pobreza y rabia. Espero que de él salgan Cthulhu, Nyarlathotep, Tsathoggua, Shub-Niggurath junto al resto de Ancianos y devoren en cuerpo y alma a todos estos asquerosos humanos de una puta vez. Así llegará, al fin, la paz definitiva sobre la Tierra, el Olvido.

Ale, culebrillas. Ya podéis respirar… si es que la hipoteca os deja.

AA.VV. – Mares tenebrosos

Tras una serie de lecturas poco menos que decepcionantes me dije que iba a cambiar de aires, a abandonar la literatura ‘de género’. La idea consistía en desintoxicarme un poco, que mi cerebro regresara a la cruda realidad, o al menos que se alejara un poco de la fantasía.

Pero no pudo ser: me estaba aguardando en la estantería de los ‘a la espera’ (mi pila consiste en toda una estantería). Como decía, allí estaba él, grueso y de lomo negro, con ese sugerente título tentándome. Mordí el anzuelo, sí. Vaya si lo mordí: hasta dentro y con placer. Tragué y tragué, anzuelo, sedal y poco faltó para que también la caña. Los Mares tenebrosos que reza su lomo me han devuelto a Santander y a la vida con el mar cerca, ese mar que veía desde mi ventana, a las tardes de verano interrumpidas por galernas, a la contemplación de la bahía y su continuo tráfico de buques, a las veces que me preguntaba qué habrá más allá de ese horizonte liso, en ocasiones de un verde cálido, otras de un triste azul o un funesto gris… el mar.

Esa compilación de Valdemar ha resultado, en pocas palabras, una delicia. No voy a hablar de todos los relatos pero sí voy a resaltar algunos, ya por su calidad, ya por la falta de ella o por algún detalle curioso.

Tras una introducción y una pequeña compilación de poesía (a la que tengo justificada fobia), como primer texto interesante nos encontramos ‘La noche del océano’, de Robert Barlow y H. P. Lovecraft. Se trata de un relato curioso, más que nada ambiental, con la huella clara de Lovecraft a lo largo de sus páginas, sobre todo en la inquietante descripción de presencias. Para los completistas (como yo) del profeta oscuro de Providence, imprescindible.

Leyendo ‘Un barco maldito’, de Joshua Show, nos encontramos con un magnífico cuento marinero, de esos que muy bien se podría haber contado sobre la cubierta de un barco a los largo de los varios miles de años que lleva el hombre surcando los mares. La calma chicha siempre ha existido, con su carga de horror vago, de angustia. Además el relato cuenta con una final soberbio, deliciosamente inquietante.

No se puede decir nada nuevo de ‘Una voz en la noche’, la aterradora joya de Hodgson y absoluto clásico del horror marítimo. Imprescindible y, por más veces que se lea, una auténtica delicia, una lección de cómo con pocas palabras se describe la angustia y desesperación más patéticas.

Por el contrario ‘La isla de los hongos’, de Philip M. Fisher, falla precisamente por eso: por enseñar demasiado, por revolcarse en la temática dándola forma, color e incluso sabor. Cierto, se guarda algunos misterios para sí, mas en general no consigue crear esa sensación de horror y fatalidad que rezuma la obra de Hodgson, en la que se basa.

De los dos relatos de Howard sólo se puede hablar bien, sobre todo del de ‘Maldición marina’, cargado de aires tradicionales y desarrollado de una manera casera, hogareña, como lo haría una abuela ante sus nietos.

La presencia en la recopilación de ‘El misterio del Vislatek’, del español Óscar Sacristán, casi se puede decir que es eso, un misterio. Este relato largo, casi novela corta, supongo que justifica su inclusión por el inicio y desarrollo de la historia, dado que no por su desenlace malo, realmente malo. Por fortuna la ambientación, que en cierta manera nos recuerda el fatal viaje del Démeter, crea una atmósfera opresiva que le da un pase.

Pero si hay un relato de injustificada presencia en la recopilación ése es ‘El otro lado de la montaña’, de Michel Bernanos. Serviría como homenaje, salvando las distancias, a ‘La Tierra de la Noche Eterna‘, también de Hodgson, o a ‘La narración de Arthur Gordon Pym‘, de Poe. Pero ¿qué hace aquí? Más aun, el estilo y desarrollo es totalmente anacrónico, dándole un tufo a pastiche de novato. No, decididamente no.

Otro autor español, y de renombre (Vicente Blasco Ibáñez), aparece en la compilación con el relato ‘¡Hombre al agua!’, demostrando a la perfección la validez del dicho ese de hazte fama y échate a dormir. Si lo firmara otro autor no estaría recogido en el libro… o quizá sí, viendo los precedentes.

‘El barco que vio un fantasma’, de Frank Norris, destaca por su original tratamiento de la víctima del pavor, y cómo este afecta a los ambientes marineros.

De la colaboración de John B. Ford y Simon Clark surge ‘El pecio de la muerte’, pastiche lovecraftiano adolescente que poco aporta.

Por fortuna ‘El buque fantasma’ de Richard Middleton nos arranca una sonrisa en este final de la compilación. Su relato al puro estilo sainete es gracioso, con toques surrealistas y cómicos.

El libro concluye con un no exhaustivo pero sí útil glosario de términos marinos, además de varios gráficos ilustrativos.

En resumen, Mares tenebrosos en su conjunto es una muy buena lectura, un libro completamente recomendable que posiblemente releeré más de una vez. Y dado el volumen de mi pila no puedo regalarle un piropo mejor.

Retomando viejas profecías

Hola, culebras.

Este post puede decirse que es sólo un recordatorio de un par de temas aún inconclusos:

  1. ¿Será mañana un día histórico de verdad? Pero de verdad de la buena, no como todas esas mamonadas que se escuchan por ahí estos días (que si ‘es el día mas feliz de mi vida’ [sic], etc.), estupideces que sólo pueden partir de un pueblo tan paleto, superficial y voluble como el formado por el  norteamericano medio. ¿Sucederá mañana el magnicidio? Así de entrada ya han detenido a un mamón que decía que había que matar a Obama. Ese es el subnormal que habló en voz alta: ¿cuantos rednecks no lo dijeron pero sí lo pensaron? ¿Alguno lo intentará? Puede que mañana lo veamos. Preparen las palomitas, tengan listos los vídeos (o grabadores de divx, que hay que modernizarse :P), que puede que sean testigos de un hecho histórico.
  2. Por un lado los sindicatos ya han saludo a la calle con manifestaciones más o menos masivas; la crisis sigue galopando a sus anchas por todo el planeta; los despidos y ERE siguen sucediendo. Pero por otro lado el temido EURIBOR ha bajado, tarde para algunos (como unos vecinos míos que se han visto obligados a ‘vender’ su piso al banco, agobiados por la letra), no tan tarde para otros que han pillado ya cacho de esa rebaja. En definitiva, las premisas de mi porra de la revolución han cambiado en parte, lo que implica que, a mi entender, la cosa puede que se retrase seis meses (vamos, o estalla ya o entonces hay que hablar de esos seis meses de prórroga). Así, de no suceder en menos de un mes la revolución, creo que el momento clave puede que llegar a finales de verano o inicios de otoño: cuando la paga extra de verano se agote. Si la gente ha aprendido un poco puede que incluso resistan hasta navidad, pero más allá de ese punto ya no sólo el EURIBOR debe mejorar, sino también el tema laboral. Y eso depende el auténtico demonio de la crisis: el empresario. Una cosa es que un organismo oficial haga algo (que el Banco Europeo baje los tipos),  y otra muy diferente el que otros tipos (totalmente privados y que se dedican a un sólo objetivo: obtener su propio beneficio) hagan algo por mejorar la situación general. ¿Darán un respiro los empresarios al sistema reduciendo margen beneficios para evitar despidos o seguirán como ahora, manteniendo ese margen de ganancia a cualquier coste, despidos incluidos? Ahora la pelota está en su tejado. Por lo que se ve, y tomando como ejemplo los bancos, se la han quedado (junto con la pasta que les han entregado los gobiernos) y parece que no piensan soltarla. Es suya, su peloooooooooota. Ellos se hundirán, los últimos pero se hundirán. Y que yo lo vea.

Ale, ya estás repasados esos dos temas tan jodidamente humanos. A ver qué nos deparan estos meses.

Ta luego, culebrillas.

Carrefouronline = Seur = basura (II)

Hola, culebras.

Hace ya unos días empezó esta historia, y aun no ha terminado. En esa primera vez la situación quedó en fase b), paquete que el repartidor de Seur se había negado a recoger, y a la espera de la espera de la fase c), segunda recogida por parte del repartidor.

Bien, la fase c) se llevó a cabo sin problemas el día esperado (29 de diciembre) a una hora cercana a las 18:00. No resultó un encuentro cordial, más que nada porque ante nuestra puerta se presentó el mismo impresentable individuo que dio la espantada la otra vez.

Ahora mismo (5 de enero de 2009, a las 16:23) mi banco me informa de que carrefouronline me ha realizado un ingreso por… ¿92.05€? ¿Dónde cojones estan los 6.95 restantes? Seguro que los muy hijos de perra me han cobrado los portes de la devolución del cacharro que nunca funcionó (recordar que, como dice en la propia web, al ser causa la devolución de carrefouronline los portes los pagan ellos. De hecho así nos lo dijo, bien claro, la telefonista). La fase d) se ha realizado, pero a medias.

Esto no puede quedar así.

Ante este continuado despropósito ya he preparado y enviado respuesta (a la dirección oficial, y me niego a gastarme más dinero con putos teléfonos 902):

Muy señores míos: me acaba de llegar un ingreso a cuenta de 92.05€, cuando el importe del susodicho artículo es de 99€.

Les recuerdo que traté de devolver el artículo en los primeros siete días tras su compra, y que si no se hizo en ese plazo fue debido a la incompetencia de su empresa transportista, SEUR.

Ruego me ingresen los 6.95€ restantes a más tardar este viernes 9 de enero de 2008. En caso contrario cursaré la correspondiente denuncia ante consumo, en la que además irá incluida el importe en llamadas a teléfonos 902 suyos, llamadas provocadas por su incompetencia y mal servicio.

Atentamente,

Francisco Ruiz Fernández.

P.D.: Tengan por seguro que una vez acabe todo este asunto procederé a darme de baja de todos sus servicios. Les enviaré un notificación formal para que, en virtud de la L.O.P.D., me den de baja de todos sus sistemas y bases de datos.

Por supuesto, visto lo visto, no espero contestación alguna por su parte (viva la atención al cliente). Prepararé los documentos para tramitar la denuncia. Si ha de tirarme de nuevo meses tramitando denuncias lo haré, pero esta gente no se va a quedar así por le morro con mi dinero. Gracias a Antonio por el enlace de Consumo acerca de cómo realizar una reclamación en Madrid. Me va a resultar muy util, seguro.

Veo que esto aun no acaba… ¡qué divertido fin e inicio de año! ¡Demos las gracias a Carrefouronline = Seur = basura! Está visto que en esta mierda de pais sólo puedes realizar compras a distancia si asumes lo siguiente:

  • si lo comprado está bien, todo perfecto,
  • si hay algo mal, te lo vas a comer con patatas o prepárate para vivir un pequeño infierno

¿Solución de mi mujer? Muy salomónica ella, dice que lo mejor es no comprar nunca más cosas ‘serias’ ni por catálogo ni en internet: sólo en tienda física y a tomar por culo. Dice que si hay que montar un pollo mejor tener un careto humano delante al que escupir (lo de escupir es mío: ella lo ha dicho de una manera más fina y elegante). Viva el avance en tecnologías: por culpa del mal servicio de las empresas la brecha tecnológica se agranda y el españolito de a pie sigue desconfiando de comprar ‘en el internext ese’.

A ver si con un poco de suerte consigo colarme arriba en las búsquedas de google de carrefouronline, para que la gente vea estos posts y sepa a qué atenerse antes de trabajar con esta escoria.

Me voy a comer un pedazo de roscón, a ver si así se me quita la mala leche.

Adios.