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Balance de lecturas 2009

Hola, ofidios.

Nuevo año, nueva entrada, en esta ocasión a modo de resumen de las lecturas del año anterior. Aquí desgloso mis pobres lecturas (pobres por ser sólo 23 libros: ni siquiera uno por semana, cosas que pasan por sólo leer en los traslados al trabajo). A continuación, el resumen:

Fecha fin lectura Autor Título Valoración Género
28/01/2009 AA.VV. Mares tenebrosos 8 Terror
10/02/2009 Oliver Sacks Un antropólogo en Marte 6 Ensayo
17/02/2009 Michael Moorcock El programa final 3 Fantasía
23/02/2009 AA.VV. Visiones 1999 5 Fantasía
17/03/2009 Norman Spinrad La canción de las estrellas 6 Ciencia ficción
01/04/2009 C.S. Lewis Perelandra 4 Ciencia ficción
17/05/2009 Stephen King Apocalipsis 7 Fantasía
30/05/2009 George R. R. Martin Los viajes de Tuf 7 Ciencia ficción
10/06/2009 Cordwainer Smith Los señores de la instrumentalidad IV 5 Ciencia ficción
02/07/2009 AA.VV. Maestros del horror de Arkham House 7 Terror
25/07/2009 AA.VV. El peón del caos 6 Fantasía
07/08/2009 AA.VV. Lo mejor de la ciencia ficción soviética II 6 Ciencia ficción
15/08/2009 Karel Čapek La guerra de las salamandras 4 Ciencia ficción
23/08/2009 Javier Negrete La mirada de las furias 6 Ciencia ficción
05/09/2009 Sheri S. Tepper Despertar 8 Ciencia ficción
18/09/2009 Robert Bloch El que abre el camino 7 Terror
01/10/2009 George H. White La gran saga de los Aznar, tomo 1 5 Ciencia ficción
13/10/2009 George H. White La gran saga de los Aznar, tomo 2 7 Ciencia ficción
21/10/2009 James Herbert Aullidos 5 Thriller
29/10/2009 Theodore Sturgeon Venus más X 3 Ciencia ficción
27/11/2009 John Brunner Todos sobre Zanzibar 7 Ciencia ficción
06/12/2009 AA.VV. Visiones macabras 7 Terror
16/12/2009 Arthur C. Clarke La ciudad y las estrellas 9 Ciencia ficción
24/12/2009 AA.VV. Conan el bucanero 7 Fantasía

Las lecturas no han tenido la variedad que yo hubiera deseado (menos preponderancia de la cifi y más del terror) pero como lo que manda en estos años es sobre todo La Pila, pues hay que atenerse a ella y a su ciencificiosa realidad.

Ahora juguemos un poco con los números.

En total han sumado 9773 páginas leídas este año, lo que hace una media de unas 27 páginas por día. Pobre, muy pobre, lo admito. Pero quizá eso se debe a que de los veinticuatro libros leídos he sacado una media de satisfacción que no llega al seis (en concreto un 5’73).

El género que este año mejor sabor de boca me ha dejado es el de terror (con un 7’23 de promedio), pero esto no puede sorprender dado que sólo he leído cuatro libros del mismo, frente a los trece de cifi, con una media de satisfacción del 5’67.

Por palo de creación, el que más resultados positivos me ha brindado es (para variar) el de relato corto, donde me encuentro con un promedio de 6’37. Por el contrario, el que peor resultado me ha dado ha sido para mi sorpresa la novela corta, circunstancia sin duda debida sobre todo a causa de ese El programa final, que lastra las demás. La novela estándar no destaca, con un mediocre aprobado alto (exactamente un 5’7).

A ver si este año que ahora entra consigue que se disperse un poco más los géneros y se eleven las medias de satisfacción por lectura.

Ale, se acabó esta entrada pedantilla y sin sentido aparte del meramente masturbatorio.

Hasta luego, culebras.

Arthur C. Clarke – La ciudad y las estrellas

Hola, culebrillas.

Han pasado varios años desde mi último Clarke, y pensé que había llegado la hora de leer este libro, el único que me quedaba por casa del maestro del hard.

Pero antes de hablar del libro comentaré una tontería: hace muchos, bastantes años (yo debía ser un crío) no sé dónde leí una historia que me impactó, la de una extraña ciudad recorrida por un niño, el único que había nacido en ella a lo largo de millares de años. Hasta ahí llega mi recuerdo. Más mayor pregunté si a alguno les sonaba este argumento y todos me dijeron lo mismo: La ciudad y las estrellas, de Clarke. Pero es que lo que yo leí llegaba como mucho a cuento corto, ni de lejos poseía la extensión de una novela.

Sigo sin saber si leí esa historia, la soñé o qué. Lo importante es que con La ciudad y las estrellas y las aventuras de Alvin la intriga de saber que le pasaba al chico ese se me ha pasado: me he encontrado con una historia magnífica, con ese sentido de la maravilla estilizado y elegante típico de Clarke. Un gozada.

Pasando las páginas uno viaja de un decorado opresivo, masificado e impersonal (la cuasi eterna Diaspar) a la bucólica Lys. En esa transición, al comparar ambas sociedades, uno no puede evitar recordar la relación entre la primera y la segunda fundación (las de Asimov), una tecnológica y la otra psíquica. Pero es que el viaje no acaba aquí: en una sucesión de acontecimientos acabamos recorriendo los rescoldos de enormidades equiparables a las descritas en Mundo anillo o en Invernáculo. La historia más sorprendente del final me arrancó otra relación, en esta ocasión con un clásico, pero admito que este enlace está un poco tomado por los pelos.

Sentido de la maravilla, desproporción cuidadosamente calculada (y justificada), abismos de tiempo… esto y más hay en esta novela. No voy a decir nada más: sólo que quien quiera disfrutar con un buen libro ya está tardando en hacerse con él.

Hasta luego…

John Brunner – Todos sobre Zanzibar

Hola, ofidios.

Al fin tomo en mis manos este mundialmente aclamado clásico de John Brunner. El grosor del volumen intimida, eso no se puede negar, pero al igual que otra obra maestra de su misma época (Dune) el número de páginas no tiene porque equivaler a tocho pesado y lento.

Lamentablemente Todos sobre Zanzibar no es Dune. Allí donde el libro de Herbert se muestra dinámico y bien estructurado, el de Brunner sufre un exceso de estructuras: su estilo experimental, algo que de por sí no es malo, se atraganta en algunas ocasiones con inserción de datos y situaciones que aportan poco a la historia. El caso más resaltable es una serie de conversaciones que se dan en una fiesta: cuando pasas de la cuarta página de diálogos desgranados empiezas a pensar ‘vale, sí, la gente ésta tiene todas esas movidas en la cabeza; ahora cuéntame algo nuevo’. Esta sensación de ‘querer contar más, mucho más’ y que se convierte en un ‘quiero y no puedo’, se repite demasiado en el libro. En algunas ocasiones esa sensación de ‘no haber cuajado’ logra cuajar en algo concreto y tangible (la entrega de material a los terrorista, por ejemplo) pero otras no. Y en algunas incluso no sabes de qué va el rollo, como en el caso de la ‘canción’ de Contexto 18 – Resaca.

En el prólogo del libro Brunner ya anticipa, sin admitirlo claramente, este error del libro: quiso describir toda una sociedad y un mundo al detalle. Y con tanto detalle trata de describirlo que a veces se pierde. En mi opinión quizá hubiera dado mejor resultado el dividir el libro en varios atacando las tramas, y aprovecharse de ellos para explayare más en los detalles. Un ejemplo de una ambientación similar pero centrada la encontramos en la magnífica Las torres del olvido, de George Turner: centrándose en lo que pasa en un solo sitio, una sola familia (y su entorno), nos describe a la perfección un mundo asolado similar al de Brunner.

Pero aunque el libro a veces se pierde el resultado final satisface, y mucho: las dos historias, casi opuestas en su desarrollo pero unidas por el patetismo de sus protagonistas (el ejecutivo de éxito pero de vida vacía por un lado, y por el otro el perceptivo sensible y sensible cuya vida es arruinada al convertirle en lo que nunca deseo ser), enganchan deseando saber más y más. Las páginas  se suceden y no puedes dejar de leer, pese a las interrupciones ‘ambientales’ más o menos molestas que inserta el autor.

No voy a hablar de la actualidad de esta novela: lo dejo para opinión de quien la lea. Que la termine, respire hondo y mire a su alrededor.

Un definitiva, el balance de la lectura resulta positivo, no espantándome para futuras lecturas del mismo autor: en la pila guardo Rebaño ciego; supongo que no tardará mucho en caer en mis manos. De todas maneras adivino que es un libro que requiere una relectura. Seguro que así se captan muchos detalles que en una primera lectura se han escapado.

Chao.

[Actualizo 20/12/2009 18:54] Acabo de acordarme de que de Brunner ya había leído otro libro, El crisol del tiempo. Esa obra en cuestión me encantó, así que cuando le llegue el momento agarraré El rebaño ciego sin ninguna predisposición negativa.

Theodore Sturgeon – Venus más X

Hola, culebras.

Con el señor Sturgeon hemos topado, con él y su libro Venus más x.  El libro, perteneciente a la colección de Orbis, no da ninguna pista sobre su contenido, y yo no he investigado en la red para evitar posibles destripamientos. Así, con la x como gran incógnita de su temática (aunque el nombre me siguiere algo situado en Venus; uno, que es muy listo), empiezo a leerlo.

El libro arranca con una situación que casi recuerda a una abducción. De forma un poco acelerada nos introduce en un mundo ante el que el calificativo de raro quizá quede corto. Trato de imaginarme a los seres que se encuentra el protagonista y sólo me llega la imagen de los teletubbies. Sí, admito que no resulta del todo exacta, pero mi mente insiste e insiste: son condenados teletubbies.

Avanzo y la sensación de estar en un programa infantil (bizarro, ambientado en otro planeta, lleno de amor, pero infantil) continúa. Entre medias, a modo de interrupciones sin rumbo aparente, la publicidad: las ‘cuitas’ de una familia que niños.

El libro sigue y sigue, introduciéndome en una historia que no me acaba de enganchar, con unos protagonistas que no conectan, con una filosofía demasiado jippi. Sigo leyendo casi por inercia, esperando que en algún momento esto cambie: el discurso que se oculta tras el libro, la huida de la violencia a través de la manipulación de la entidad sexual del individuo, no se me antoja creíble. Más que nada porque forma parte de mis creencias el que el ser humano porta la maldad de serie, social y biológicamente, sin necesidad de agregar/suprimir hormonas sexuales. Pero admito que esa es mi opinión, y a todas luces no coincide con la del autor y la de otras personas.

Acabo el libro y me digo: po fueno, po fale, po malegro. Filosofía jippi que intenta meternos el buenrollismo que aportaría el hombre sin desigualdades sexuales, y la maldad que se oculta tras nuestra sociedad sexuada. Una paja mental. Espero que le haya dejado satisfecho al autor.

Siguiente.

George H. White – La gran saga de los Aznar, tomo 2

Hola, culebras.

Agh. No lo he podido evitar y tras el primer tomo he agarrado el segundo. Supongo que ese detalle ya servirá de indicio del resultado de la lectura. Sabía lo que me iba a encontrar con este segundo volumen… pero me equivocaba: mucho más. Más grande, más alto, las fuerte, más ruidoso.

Más.

Jaja.

Puro space opera español, indecentemente retro pero adictivo. Pena que no tenga por ahora más libros; con el tiempo deberé hacerme con el resto. ¿Es esto suficiente reseña?

No, lo sé. ¿Qué digo? Escenas de batalla con tropas que se cuenta en miles, millones de efectivos, bombas nucleares arrasando planetas, naves espaciales descomunales que desafían las leyes de Newton y a la lógica, los gobernantes de la Tierra postrándose ante el amigo Aznar… diversión alocada a raudales.

Eso y una de las contraportadas más horribles que he visto en mi vida: un spolier descomunal. Pero ¿qué más da? Esto es una locura de lo más jachonda. Que siga.

Ale. Ta luego.

George H. White – La gran saga de los Aznar, tomo 1

Tras diez años en la pila, y no sin cierto miedo, cojo este primer volumen de la supuestamente adictiva, visionaria y sorprendente saga de los Aznar. Recuerdo que cuando oí hablar de ella por primera vez no pude evitar pensar en Chemita, el de las amistades peligrosas. Por supuesto el susodicho mastuerzo no tiene nada que ver con Miguel Angel Aznar de Soto (sí, lo he escrito bien: así aparece en esta edición, ‘Angel’ sin tilde).

Pero no adelantemos acontecimientos. ¿Qué es la saga de los Aznar? La obra de Pascual Enguidanos (nombre auténtico que se oculta tras ese anglófilo George H. White) pertenece a ese batiburillo a veces demencial, otras divertidísimo, que responde al nombre de space opera. Pero se trata de una versión redactada auténticamente a la española, en el formato de las novelas de a duro (formato popularizado por aquel entonces en el país del enano dictador): obras repletas de aventuras (en muchas ocasiones descerebradas), con acción salpicada de romance, todo ello aderezado con la enormidad que hace falta para apabullar al lector adolescente hacia el que iban destinadas. Todo ello, repito, de lo más castizo: en un no muy lejano siglo XXIII el autor nos muestra a Madrid como capital de un imperio que rivalizaría en poder y extensión con el de Felipe II, convirtiéndose en el último bastión de resistencia mundial ante un enemigo implacable; con un español del siglo XX, Miguel Angel-sin-tilde Aznar de Soto, convertido en paladín, caudillo, líder y mesías de las humanidades, hostigadas por ese invasor antes citado.

El primer volumen sirve como presentación del personaje, Miguel Angel-sin-tilde Aznar de Soto, colocándonos en situación: segunda mitad del siglo XX y embarcado en una bastante ridícula persecución de OVNIS. Tenemos intriga, ‘investigación’, flirteos de nuestro heroico, inteligente y musculoso protagonista que acaban en amoríos con la jamona rubia de turno (que por supuesto muy católicamente acaba ipso facto en boda, y con la antes muy lista mujer lobotomizada y convertida en ‘chacha con derecho a folleteo’). Persiguiendo los OVNIS (ya le gustaría a Friker Jiménez tener las luces y los medios del amigo Miguel), y llevando un avión sacado directamente de La Patrullosa (¿habrá pagado Enguidanos algo a Stan Lee por el fusilamiento? Aunque, según esas, ¿pagó algo Lee a Lockheed por copiar su modelo?), viajan nada más y nada menos que a Venus, planeta donde realmente empieza el nudo principal de la saga. El libro acaba con una tercera novelilla que nos introduce en la tecnología que se usará más adelante, y que dará paso a los momentos grandiosos (o grandilocuentes) de la saga.

Personajes planos, tramas lineales y esquemáticas, juegos de blanco y negro; acción, disparos, persecuciones, situaciones al límite. Todo eso nos encontramos en este primer volumen. Lectura rápida, muy rápida, que a pesar de sus defectos (y no pocos) nunca aburre: ideal para autobús/metro/tren.

La edición, realmente una fanedición, tiene los defectos lógicos de algo hecho por aficionados: faltas de ortografía, errores de tipografía, de maquetación, de puntuación… incluso las portadas de mi edición son tan tristes como simple texto, una mezcolanza de tipografías y tamaños en negro sobre blanco. Nada más. Pero se trata de defectos que, dado que nos encontramos ante el trabajo de unos admiradores que deseaban que la obra de su admirado Pascual no se olvidara, se perdonan.

En definitiva, si puede caer en tus manos en un saldo no dudes en hacerte con ella. Lo del saldo lo digo si compras ‘para probar’; si realmente sabes que lo arriba descrito te va a gustar puedes adquirir el libro directamente de sus editores. Y si incluso te encanta seguro que serás bienvenido por esa panda de enfermos en la próxima Aznarcon.

[Editado 2/1/2010, 17:08] En su momento me llamó la atención de la rápida ‘avalancha’ de comentarios realizados por seguidores de La saga de los Aznar en esta entrada y la siguiente, pero hoy mismo me ha llegado vía chivatazo 😛 la explicación a ese singular fenómeno: la existencia de una búsqueda automática de Google en una lista de correo. Eso hizo saltar la liebre. Ciertamente son gente especial, tanto como para ‘supervisar’ la web buscando referencias a La saga.

Sheri S. Tepper – Despertar

¿Cómo estamos, culebras?

Se me amontonan varios viejos Novas y dado que la economía no está para muchos trotes mejor devorar la pila a que ella devore mi flaca cartera. Así que otra vez a coger un libro polvoriento.

De la Tepper no había leído nada hasta ahora, y la verdad es que con esta novela me quedo con ganas de obtener más de ella. Despertar narra el fermento de un cambio, de una revolución en un extraño y olvidado planeta. Se trata de un mundo en donde los hombres han olvidado su antigua gloria retrocediendo a una etapa medieval. Así, varados en ese planeta y torpemente adaptados a su ecosistema alienígena, viven unas existencias llenas de trabajo y temor religioso. Adoran, y al mismo tiempo detestan, a unas criaturas aladas, en torno a las cuales han erigido sus creencias religiosas. Todo esto (religión, ecología y sociedad) se mezcla en esta novela a la que Tepper aporta una perspectiva moderadamente sensible, sin caer en lo ‘sensiblero’.

Como novela sobre todo de personajes, gracias a ellos conocemos diversos aspectos muchas veces contrapuestos de esa única realidad: la visión despegada que aporta el marinero desde la cubierta de su barco; la fanática, retorcida y veces y obtusa de la muy católica jerarquía religiosa; la desgarrada de una hereje, atenazada por el recuerdo de una madre muerta; la rabia de un alado que desea regresar a un tiempo pasado… Todo se junta en un crisol que gana en coherencia a partir del último del libro. Las piezas encajan y, si bien hubiera deseado leer más información de los tiempos pretéritos (me temo que para algo similar, salvando el magnífico MundoRío de Farmer, deberé completar la Saga de la Confluencia de McAuley), resultan suficientes como para quedarse contento.

Tiempo bien invertido en un libro que deja un agradable sabor de boca. La mejor de las alabanzas para un autor: ganas de leer más.

Javier Negrete – La mirada de las furias

Hola, ofidios.

No sé cuantos años lleva este libro en mi pila. Esperad que lo mire… el depósito legal de la edición, del Círculo de Lectores (de cuando estaba apuntado a eso), reza 1998. Ale, ni más ni menos que Negrete ha estado esperando que lo lea la friolera de once años. Ahí es nada. Y durante todos esos años dormía junto a él, por eso de ser los dos únicos ejemplares que me compré de esa colección de cifi, ese Heinlein tocho titulado Forastero en tierra extraña. Algún día, seguramente lejano (Heinlein no me atrae pero nada de nada), caerá el del marciano jipi, pero no por ahora.

Pero vayamos a lo que nos interesa, ese La mirada de las furias. Me lo compré porque en su día oí buenos comentarios del libro. Por aquel entonces compré ‘bastante’ cifi española, con resultados dispares: La sonrisa del gato del fandomítico Rudi Fernández me agradó, la pareja de Hijos de la eternidad y Mundos en el Abismo me dejó patidifuso (tanto por lo buenísimo y grandilocuente de la historia y sobre todo por el universo creado por Aguilera y Redal; admito que hablo de lecturas realizadas hace diez años, que no sé como pasarían ahora mi criba, cada vez más estricta), El hombre estrella de Bermúdez me desencantó, La hormiga de Pedro Gálvez me resultó correcto pero fuera de lugar (más aun tras haber leído pocos meses atrás Las hormigas, de Bernard Webber), Ahogos y palpitaciones de Andreu Martin me sorprendió muy gratamente. Este resultado de lecturas, algo agridulce, me hizo dejar un poco de lado lo patrio y tirar hacia lo seguro (lecturas más o menos selectas anglosajonas). Con ello acabé por olvidar este libro. Años después regresé al producto nacional, aunque siempre con reparo (con casos como Artifex v.2 aprendí mucho de lo que se cuece, y cómo lo hace, aquí).

Aunque ya le llegó la hora. ¿Qué puedo decir de este libro? Roza lo correcto. Se disfruta, resultando a ratos entretenido. Pero como ya he dicho simplemente roza lo correcto, a veces por arriba, en contadas ocasiones por debajo (el caso más claro, y que cada vez me encontraba con eso me daban ganas de apalear al editor, el revisor y, en última instancia, al autor, es las ‘listas’ del tipo a/b/c que planta en varios puntos de la historia; se trata de un recurso horrible que rompe completamente el flujo de la narración, y demuestra una dejadez y falta de profesionalidad sorprendente aplicable a los tres elementos editoriales que he citado antes, editor, revisor y autor).

Hablando un poco del contenido, decir que el protagonista, superhombre tópico y vacío, no engancha. Pero se puede aducir que precisamente el personaje es así. Pues sí, perfecto, pero la representación tiene tanto éxito que impide conectar con él, por más que hable de sus sentimientos, se enamore y todo lo demás. Por otro lado el escenario chirría un poco: no se trata de un texto hard, por supuesto, pero entonces que no explique tantas cosas del planeta. El resto de personajes que desfilan parecen muchos de ellos sacados de Max Max, lo que no deja de tener su encanto para un amante de la saga, como es mi caso. Pero, el crear personajes tan malos, en un entorno tan extremadamente duro, hace que la presencia de otros (mucho más débiles) choque y no cuadre. Las situaciones, sin pecar de malas, no enganchan tanto como otras que he leído en otros libros: La mirada no ha sido de esos que me ha obligado a leer y leer en el vagón, en las escaleras mecánicas, en los descansillos, andando hacia mi destino… Pero la verdad es que nunca se puede exigir tanto a un libro. No todos deben ser obras maestras, referentes en sus géneros. Así, La mirada puede calificarse como una lectura divertida y amena, que cumple bien la misión con la que sin duda lo escribió Negrete: entretener.

Recomendable para los que busquen lectura de metro, pero que sin duda no pasará a la historia de la cifi española, como sí lo harán la pareja de Aguilera y Redal, o la maravilla de la trilogía de Las Islas de Torres Quesada.

PD: Hoy tocaba un post todo repletito de enlaces a tercerafundación.net De nada.

Karel Čapek – La guerra de las salamandras

Hola, culebras.

No había leído absolutamente nada de Karel Čapek, injustamente famoso como creador del palabro robot (el auténtico inventor de la palabra es su hermano Josef), ni la archiconocida R.U.R. ni esta Guerra de las salamandras. Así que cuando la reeditó Gigamesh no pude evitar comprar el libro… para dejarlo en la pila hasta ahora. Lo compré por eso de poseer un clásico de fama mundial, pero tras leer en su contraportada las palabras ‘sátira prometeica’ ya no estaba tan seguro de que me gustara lo que me iba a encontrar. Esa sensación de inquietud surgía más que nada de la palabra ‘sátira’: se trata de un género para el que me muestro muy exigente, sobre todo porque la literatura de humor no me gusta nada, no me hace reír lo más mínimo. Lo de ‘prometeico’ me sugería una labor editorial rimbombante y pedante.

Pero en este verano de temperaturas extremas opté por leer el libro de Čapek. Tras acabarlo sólo puedo decir que me he encontrado con otro chasco monumental, con otra obra sobrevalorada y que creo que sólo se mantiene gracias a su amplia base de seguidores (me niego a llamarles frikis por la cuenta que me tiene).

El libro en sí más que ciencia ficción podría describirse como una fábula, un ‘estudio’ sobre la naturaleza y estupidez humanas; y sin lugar a dudas una historia colonial de entreguerras, con la Segunda Guerra Mundial prácticamente en ciernes cuando Čapek escribió la obra. En la historia las salamandras se reducen a servir de vehículo, de excusa para que el autor describa su punto de vista desencantado y pesimista de la sociedad occidental, del sistema económico y político, del colonialismo y más circunstancias sociales de la época. Todo ello desde la perspectiva de un ciudadano de un país olvidado y diminuto, Checoslovaquia.

El mensaje es bueno, sí, pero ya está muy manido a lo largo de la historia de la humanidad: las denuncias de locura armamentística, de la estupidez del hombre, de la guerra y el esclavismo, los ha habido desde siempre y lamentablemente (a no ser que la solución final llegue pronto) los habrá en el futuro. Čapek no saca nada nuevo a la luz. A lo sumo destaca por hacerlo cuando hizo, ante una Alemania que alzaba su garra sobre Europa, y desde donde lo hizo, un país que en breve se convertiría en víctima del Tercer Reich.

Más allá de este mensaje nada original nos hallamos ante un libro sencillo, lleno de sarcasmo, humor negro y esperpento, de exageración y teatralidad. La denuncia se hace a través del ridículo y lo extremo, sacando de su cauce lo que cualquiera con un poco de ojos y sentido puede descubrir en el mundo, antes y ahora. El tinte fatalista de la novela se nota desde el primer momento, si bien se agradece que el autor no tome partido por ningún bando, ni del deleznable ser humano ni de la maquinal y decidida salamandra.

Lectura recomendable sólo para aquellos que busquen discurso de Perogrullo fatalista disfrazado de ciencia ficción.

AA.VV. – Lo mejor de la ciencia ficción soviética II

Hola, ofidios.

Tenía este librito en la pila y, la verdad, me daba algo de miedo agarrarlo: tras mi desamor con Lem no estaba nada seguro de que las obras de más allá del telón de acero me acabaran de gustar. Pero tras años de verle ahí, el pobre, abandonado, opté por leerlo. He aquí lo que encontré: relatos variopintos, sorprendentemente variopintos.

Cabe destacar en la mayoría de los textos el a veces escandaloso partidismo, la inmersión de la visión política en el texto: lo soviético como el ideal de sociedad, de cultura, de civilización. Ese proselitismo a veces exagerado ahora, dado el año en que estamos, no puede sino provocar una sonrisa al ver en lo que ha terminado la tan idealizada Unión Soviética. Dejando aparte el tema político, hablaré de los relatos.

Iván Efremov, al cual según se le presenta como uno de los destacados de la cifi rusa, está representado con dos relatos de corte clásico, sobrios y que lamentablemente no destacan. ‘El secreto heleno’ se hace lento y excesivamente meloso, y ‘La sombra del pasado’ resulta excesivamente difícil de creer, por más que trate de explicar en términos físicos la premisa de la historia.

El relato ‘El día de la cólera’, de Séver Gansovski, resulta bastante más agradable. Leyéndolo me venía a la cabeza el relato la basura ‘Gracos’, incluído en el UPC 1998, pero bien escrito y mejor relatado. La descripción de los otarks resulta mucho más inquietante y efectiva sin dar tantos detalles.

La lectura de ‘Futilidad’, de Andrei Gorbovski, casi se puede definir como eso: una inútil pérdida de tiempo. Relato manido, insustancial, que no pasa de ser una simple y poco original anécdota.

Guergui Gurevich nos presenta un solo relato, pero bastante para poderle comparar con el mítico ‘Encuentro con medusa’ de Clarke. ¿Hasta qué punto existe relación entre ambos relatos? Lo desconozco, pero aun así disfruté muchísimo, incluso una vez adivinado el final.

‘Un huésped del cosmos’ y ‘Un marciano’ pertenece al tipo de literatura que le gustará a Iker Jiménez y compañía. Los dos pestiños de Alexander Kazantsev pertenecen a esa ‘literatura’ que trata de argumentar la existencia de ovnis: en este caso el que el bólido de Tunguska se trataba de una nave extraterrestre. No me extenderé en esa sarta de memeces.

Valdislav Krapivin nos presenta ‘Encuentro con mi hermano’, la otra joya de esta recopilación de relatos. Humano, tierno, duro; bien escrito al punto de hacerlo universal, lejos de la parafernalia soviética que algunos otros relatos sueltan.

Concluye el tomo con ‘Las botas mágicas’ de Víktor Saparin, un divertido relato, desenfadado y con guiños de fantasía mágica, pero que al final se revela como pura ciencia ficción.

Como conclusión decir que no acabé del todo descontento por la lectura, si bien se trata claramente del típico libro que sólo merece la pena comprarlo como saldo (dado que si no me equivoco está descatalogado puede que sólo se encuentre de segunda mano, lo que no asegura precisamente un precio bajo). Quien lo vea por ahí, le sobre algo de dinero y tenga curiosidad que lo coja.