AA.VV. – UPC 2001

Hola, culebras.

De nuevo estoy aquí, otra vez para comentar un librito. En esta ocasión  se trata de Premio UPC 2001. Empecemos con la minirreseña de cinco palabras:

Buenos relatos, pero mala selección.

Y ahora, dejando esa frase en apariencia inconsistente, al tema.

Uno abre el libro y empieza a leer la conferencia de Aguilera siete años después de que saliera a las pantallas Stranded, y todas las palabras preciosas que dice se las lleva el viento. No he visto la película, no he leido el libro de Edu Vaquerizo (no puedo evitar saludar a esa bellísima persona), pero por todo lo que me han dicho, y no pocas personas, mejor ni me molesto.

Seguimos con el relato de Carlos Gardini El libro de las Voces. Éste ilusiona, sobre todo las primeras sesenta páginas. Bien escrito, con un ritmo que huele a clásico, todo apunta a que nos encontramos con una muy buena obra. Dotado de un escenario típico de la edad de oro, acompañamos al protagonista a lo largo de una viaje iniciático a lo largo de un mundo devastado y misterioso. Sin embargo, a medida que nuestra lectura llega a su desenlace la historia se deshinfla: el escenario final es de todo menos original, y destroza toda la atmósfera que ha creado a lo largo de las páginas. ¿Y esto es todo?, se pregunta uno al acabar.

Con ese sabor agridulce uno inicia El mito de Er de Javier Negrete. De nuevo se ilusiona con una historia que promete, una ucronía que para los aficionados a la historia es de lo más atrayente: qué hubiera hecho Alejandro Magno de no haber muerto en Babilonia. El relato nos transporta a través de una Europa primitiva que los romanos no han llegado a dominar, un viaje hacia el norte inexplorado y salvaje. El premio al viaje es un escenario sobervio, sencillo pero de nuevo con una aire de clasicismo magnífico. Y justo entonces el condenado final, que te hace sentirte engañado. Y más engañado aun cuando lo comparas con el del relato anterior. ¿Es un coincidencia? Esperas que no y empiezas con el siguiente texto.

En Tiempo muerto de Jose Antonio Cotrina nos olvidamos de la historia antigua o de planetas lejanos para sumergirnos en una historia actual… pero al mismo tiempo viajando a los largo de esa cuarta dimensión relativista. La protagonista, poco creíble (sobre todo por la manera en que la describe el autor), se va adentrando en una trama de intriga que, dios mío, tiene de nuevo características similares a las otras dos historias del libro: las condenadas organizaciones, corporaciones, organismos diplomáticos o como quieras llamarlo. ¿Qué pasa aquí que parece que todos los relatos tienen un patrón común? ¿Qué jurado ha escogido estas obras? ¿No les ha llegado un solo escrito con una temática diferente, en el que no salgan poderes organizativos de fondo como causentes/desencadenates de la historia? Acabas el relato de Cotrina sin saber muy bien qué narices ha pasado con el dichoso tiempo muerto (eso tras una serie de explicaciones pseudocientíficas, al inicio y a mediados de la historia, cogidas muy de los pelos) y de nuevo cagándote en las condenadas corporaciones que parecen centrar la compilación (a lo mejor me he perdido algo por no leer la introducción de Barceló, pero es que me niego a leer introducciones de ese destripahistorias).

El último relato de la coleción (Entre algodones, de Nauglin) ya le coges con miedo, temiendo otra historia de malísimas corporaciones y ¿qué te encuentras? Por dios, exáctamente eso. Sí, mucho debaneo acerca de un dios, una nave alienígena (que el propio autor descarta de manera inexplicada al poco de ponerla en escena) y un final apresurado que deja claro que al autor se le escapó la obra de las manos. Y, como no, todo con organizaciones, corporaciones y similares.

Vamos, que el volumen podría titularse ‘Premio UPC 2001 Inc.’ XD En definitiva una compilación que prometía mucho, que contiene algunas obras ‘muy buenas si las quitamos las últimas páginas’. Habrá que ver qué tal la edición del 2002, aunque si de nuevo la hacen temática que lo avisen en portada.

Al menos no ha sido una pérdida de tiempo.

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